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mercredi 31 mars 2010

"INICIACIÓN A LA LINGÜÍSTICA, CON UNAS APLICACIONES SEMIÓTICAS A TEXTOS DE AUGUSTO ROA BASTOS", Eric Courthès




INICIACIÓN A LA LINGÜÍSTICA, CON UNAS APLICACIONES SEMIÓTICAS A TEXTOS DE AUGUSTO ROA BASTOS


ASUNCIÓN, UNINORTE
MAESTRÍA EN LETRAS
ABRIL DE 2010
por Eric Courthès







I) BREVE INICIACIÓN A LA HISTORIA DE LA LINGÜÍSTICA
La lingüística es el estudio del lenguaje humano. A finales del siglo XIX se usó primero el término de “gramática general”, luego con la conferencia inaugural de Paul Jules Antoine Meillet en 1906, se usó por primera vez la designación de “lingüística general”. En 1916, el mismo Meillet con otros ex alumnos de F. de Saussure publicaron su Curso de lingüística general , tres años después de su muerte, con la misma meta: “El lenguaje es una institución dotada de una autonomía propia; es necesario determinar las condiciones generales de desarrollo desde un punto de vista estrechamente lingüístico, y éste es el objeto de la lingüística.”
Se lo considera al gran lingüista suizo, nacido el 26 de noviembre en Ginebra, como el fundador del estructuralismo y de la lingüística moderna, también fue él quien sentó las bases de la semiología.
En aquel famoso curso, definió los conceptos básicos de la lingüística, o sea la distinción entre lenguaje y lengua por una parte, lengua y habla (o discurso) por otra, significante y significado por fin. Además, opuso por primera vez los estudios sincrónicos a los diacrónicos, y evidenció el carácter arbitrario del signo lingüístico . Sus estudios influyeron no sólo en la lingüística posterior sino también en la etnolingüística, el análisis literario, la filosofía y el sicoanálisis lakaniano.
Bien se nota en las citas anteriores que la lingüística moderna ideada por Saussure se basa en una serie de dualidades, de dicotomías, de las cuales arrancan luego una gran cantidad de conceptos, que cada rama de la lingüística trató de imponer después a lo largo del siglo XX, y que sigue produciendo un montón de nuevas categorías hasta hoy. La lingüística, como cualquier ciencia y acaso más que otras, por ser justamente su objeto el estudio del propio lenguaje, es una ciencia en movimiento perpetuo cuya fragmentación conceptual parece no tener fin.
Una de sus ramas más interesante y difundida es la lingüística estructural, o sea “un método del análisis lingüístico basado en la determinación del carácter estructural de la lengua.” “Por lingüística estructural se entiende un conjunto de investigaciones basadas en una hipótesis según la cual es legítimo describir el lenguaje esencialmente, como una entidad autónoma de dependencias internas o, en una palabra, una estructura.”
“El análisis de esta entidad permite separar constantemente una serie de partes que se condicionan recíprocamente, cada una de las cuales depende de otras y no sería concebible ni definible sin éstas.”
Una de las ramas más interesantes del estructuralismo, para un futuro profesor de literatura o lengua, es sin duda, la narratología, corriente creada por el ruso Mijail Bajtín , en los años 40 pero que sólo se dio a conocer en los años ochenta y noventa, gracias a Tsvetan Todorov por ejemplo, y cuyo máximo exponente fue en Francia, el creador de la semiótica textual, Gérard Genette.
La narratología se centra en el estudio de la narración y cuestiona las habituales nociones de autor y narrador, gracias a varios conceptos nuevos como la intencionalidad del discurso, el cronotopo , la focalización narrativa , la polifonía del discurso, ideadas por el Genio ruso, y complementadas por sus numerosos seguidores.
En todo lo expuesto anteriormente, podemos notar que en los fecundos años sesenta , la lingüística estructural crea las herramientas conceptuales de la descripción de un sistema cuya fragmentación es muy compleja, calcando la interrelación de sus conceptos sobre la de los signos del propio lenguaje. Esta ciencia es el reflejo exacto del objeto de sus estudios.
Como ya lo vimos, Saussure no sólo echó las bases teóricas del estructuralismo sino que también definió las de la semiología. Según Giorgio Raimondo Cardona, la semiología sería “Una rama de las ciencias humanas que tiene por objeto todos los sistemas de signos que constituyen sistemas de significación y, por lo tanto, no sólo el lenguaje propiamente dicho sino también los gestos, las imágenes y los sonidos.” “Se puede, pues, concebir una ciencia que estudie la vida de los signos en el seno de la vida social. Tal ciencia sería la parte de la psicología social, y por consiguiente de la psicología general. Nosotros la llamaremos semiología.”
En cuanto a la semiótica, también es etimológicamente ‘ciencia o técnica de los signos’, igual que la semiología. “Hasta principios de los setenta podía ser considerada un sinónimo de semiología, [término] preferido por los americanos, los alemanes y los soviéticos respecto al uso francés. Actualmente, sin embargo, los dos términos han dejado de ser sinónimos para todos y pueden cubrir campos o, al menos, tendencias de análisis diversos; en este caso, semiología es la teoría general de la investigación sobre fenómenos de la comunicación considerada como elaboración de mensajes sobre la base de códigos convencionales como los sistemas de signos.”
En esta perspectiva, Algirdas Julien Greimas y Joseph Courtés consideraron la semiótica como el estudio más claramente inspirado en los modelos lingüísticos, y denominaron [así] su teoría.” .
Pero cabe ahora volver un poquito atrás en esta cronología de la lingüística, ciencia prolífica si las hay, a lo largo del Siglo XX. A partir de lo que Saussure llamaba la “lingüística externa”, se crearon en los años cincuenta dos ramas muy importantes, la sociolingüística y la etnolingüística. La sociolingüística es la que “se enfrenta al estudio, en sentido amplio, de las relaciones entre sociedades y actividad lingüística: diferenciaciones lingüísticas y diferencias de clase, status y uso de las diversas variedades presentes en una sociedad, aprendizaje social de la lengua.” Se sitúa pues en la intersección mal definida entre sociología y lingüística, el primero en usar esta terminología fue W. Dorozzewski, en el Segundo Congreso Internacional de Lingüistas, en Ginebra, en 1931. En cuanto a Meillet, él prefería hablar de lingüística social pero su discípulo Marcel Cohen, al publicar Pour une sociologie du langage en 1956, y sobre todo H.C. Currie, con A projection of sociolinguisticas: the relationship of speech to social status, en 1952, impusieron definitivamente el término de sociolingüística.
En lo tocante a la etnolingüística, o lingüística antropológica o antropología lingüística, fue al comienzo, en los años sesenta, una rama auxiliar de las ciencias etnológicas, que estudiaba y describía las lenguas de pueblos ágrafos, o sea sin escritura, y caracterizaba las diferentes etnias del mundo, de ahí la enunciación “atlas lingüístico”, como el de la U.N.E.S.C.O.. Ahora, abarca “el estudio del campo delimitado por la intersección de lenguas, pensamientos y culturas y, por lo tanto, de sus recíprocas influencias, de los sistemas de categorías y de los aspectos lingüísticos de la etnociencia.” En el mismo ámbito, cuando se trata del estudio de los dialectos y sus interrelaciones con las lenguas en contacto con ellas, se habla de dialectología, el creador de esta corriente, de índole estructural, fue Ulrich Weinreich, (1926-1967).
Para terminar, dado que nuestros trabajos sobre Roa Bastos, que podrán leer a continuación, no sólo se inspiraron en las ricas fuentes de la narratología y la semiótica textual, sino también en las de la lingüística pragmática, vamos a definir esta orientación de la lingüística muy en uso actualmente. La lingüística pragmática o pragmalingüística nació en los años setenta, sus primeros exponentes fueron dos lingüistas alemanes: D. Wunderlich y U. Maas: “Se concentra en el habla como acción, -de pragma- que significa ‘hechos’ en griego-, y estudia […] cómo se establece, se mantiene y se modifica la relación entre interlocutores, y cómo se puede influir sobre los otros a través del lenguaje o cuáles son las condiciones para la consecución del acto lingüístico.”
Lingüística de la comunicación, es el estudio del uso del lenguaje, pues va más allá de la semántica que se queda en el nivel del significado, se interesa en las actuaciones inducidas por la interacción, en el momento de la enunciación y permite abordar conceptos como la “competencia lingüística”, o sea el valor de uso pragmático que una expresión posee en su contexto situacional, opuesta a la “competencia gramatical”, según Chomsky .
Para concluir, podemos decir que la lingüística desde las bases teóricas echadas por Saussure a comienzos del XX, ha evolucionado muchísimo, agarrando varias pistas diferentes, hacia afuera y hacia adentro también, multiplicando los enfoques y los conceptos.
Modestamente, voy a tratar ahora de insertarme en una de las corrientes definidas anteriormente, los estudios míos de la obra de Roa Bastos que van a descubrir ahora son al mismo tiempo semióticos, pragmáticos y deconstruccionistas.

De tener que elegir dos nombres entre los muchísimos investigadores que me influenciaron, daría sin vacilar los de Roland Barthes por su profunda reflexión sobre la noción de autor y la de Gérard Genette por su alto grado de investigación del texto literario, sin olvidar desde luego las influencias tardías de Milagros Ezquerro , directora del CRIMIC SAL de París IV, mi Maestra en semiótica textual, al mismo tiempo bajtiniana y kristeviana.

vendredi 6 novembre 2009

"La isla de Roa Bastos", Eric Courthès, Asuguía, 6 de noviembre de 2009






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Presentación del libro de Eric Courthès.
Primero viene una monografía crítica de 2003, Lo dual en Roa Bastos, un análisis completo de la dualidad en su obra. Luego, el plato fuerte de esta compilación, La ínsula paraguaya, un ensayo de 2005, en el cual el autor procura demostrar que el Paraguay es “una isla rodeada de tierras sin mar”, tal como lo rezaba, inspirado por la isleña Josefina Plá, el propio Augusto Roa Bastos. Por último, el autor navega de vuelta, de la Isla a la Obra de Roa, y arriba a su Texto, a su extraña textualidad, endotextual y exotextual, una ínsula textual de cierto modo. Luego sólo se trata de una historia de amistad , Vidalia Sánchez idea el libro, Carlos Meyer le pone una tapa digna de sus preciosos cómics de ABC Color, y lo festejan los tres en el Saint Tropez…” Do you do you do Saint Tropez?. Ahora bien, el título. A ver quién me lo explica. ¿En qué Isla vivía Roa Bastos? ¿En qué esfera textual escribía? ¿En qué planeta estaba? “En un lugar que se había llevado su lugar a otro lugar” nos habría contestado el Viejo Sabio de Iturbe, al mismo tiempo antropólogo, semiólogo natural, maravilloso escritor de ficciones cuyos textos tan bien se prestaban a las diferentes re-escrituras y adaptaciones.

Centro Cultural Juan de Salazar
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Tel: 449 921
La Secreta + Kamba'i Efrén Echeverría
Viernes 6 de Noviembre
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Concierto del grupo nacional que fusiona rock, folk, pop y otros sonidos. Actuará junto al maestro Kamba'i Echeverria deleitándonos con los mas grandes éxitos de ambos.
El ritmo del 6x8, el folklore latino, los arreglos contemporáneos que se acercan al territorio del jazz y las letras de carácter urbano social en yopará, hacen de La Secreta un cóctel irresistible para quienes están abiertos a escuchar un nuevo perfil del folclore. La Secreta está conformado por Mike Cardozo (guitarra y dirección musical), Sergio "Banana" Pereira (voz); Alejo Jiménez (guitarra nylon); Daniel Pavetti (percusión y batería) y Andrés Román (bajo).

Centro Cultural Juan de Salazar
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Concierto del grupo.
Gratis

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Concierto del grupo, lo acompñará Andy Hooper en la armónica, Caden Brugada, bajo, y Guillermo Rojas, batería.

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Con el grupo Dreamers, cuyo repertorio incluirá música Retro.

Patio de Comidas. Shopping del Sol
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Fiesta con lo mejor del Dance y Latin Music, con los Dj's Silvio Mattio y Pacco.
Precio: Free Pass para ellas hasta las 00:30 hs.

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jeudi 17 septembre 2009

"Renarrar la frontera – de Augusto Roa Bastos a Washington Cucurto", por Alai Garcia Diniz



1 Renarrar la frontera – de Augusto Roa Bastos a Washington Cucurto

Preparado para apresentação no Congresso LASA 2009 (Associação de Estudos Latino-Americanos), no Rio de Janeiro, Brasil, de 11 a 14 de junho de 2009.

Alai Garcia Diniz ( CNPq/ Universidade Federal de Santa Catarina)


En los años cincuenta y sesenta del siglo XX, los deseos y expectativas que convergían en las producciones simbólicas del Cono Sur manifestaban, por una parte, el contexto de la Guerra Fría, el trasfondo de los regímenes autoritarios y, por otra parte, la victoria de una utopía recién inaugurada por la Revolución Cubana. Uno de los intelectuales que sintetiza el rol del escritor en esos tiempos en que la teoría del desarrollo y subdesarrollo cobraba sentido1 es Angel Rama que, al discutir la literatura de los transculturadores, entre los cuales estaría Roa Bastos menciona la selección y combinación de una “cultura propia” y la “ajena”. ¿Cómo ubicar eso desde la óptica de una literatura de exilio como la de Roa Bastos que se produce en el exterior en su casi cincuenta años de diáspora?

Si ya no se puede identificar con los rótulos de “cultura propia o ajena”, de hecho se reconoce la consciencia del escritor paraguayo en cuanto a la fuerza de la oralidad en el contexto del país (Paraguay) de donde tuvo que huir.
“Se escuchan con fruición los relatos orales en guaraní que transmiten al oyente su carga de invención mítica e imaginativa o el virtuosismo de la improvisación sobre los temas tradicionales pero se leen con dificultad los relatos escritos.”(ROA BASTOS, 1987:96)

1 Ver ensayo de Juan Poblete sobre Angel Rama. Poblete, Juan. Trayectoria crítica de Angel Rama: la dialéctica de la producción cultural entre autores y públicos. En libro: Estudios y otras prácticas intelectuales latinoamericanas en cultura y poder. Daniel Mato (compilador). CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Caracas, Venezuela. 2002.
Disponible en la World Wide Web: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/cultura/poblete.doc
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2 PECCI, 2007,p.29
Así estudiar la primera etapa de exilio de Roa Bastos a Argentina a causa del golpe militar de Higinio Morínigo en 1947, significa también incursionar por las oralidades en su evidencia heterogénea. Al dejar su rol de periodista en Asunción, el escritor se enfrenta a un gran reto que es sobrevivir. Habría que destacar que, en Buenos Aires acceden otros paraguayos como el músico José Asunción Flores, creador de la guarania y su ídolo musical. En esa etapa de bohemia y poco reconocimiento internacional, sin dejar de escribir sus cuentos, Roa Bastos acompaña a Flores en su trayectoria en el Politeama, brindándole materiales para sus sinfonías o escribiendo programas como en El círculo de Rosario, en 1960, en el estreno de la suite sinfónica “María de la Paz” (1960).2
De ese modo, merece la pena volver a esa diáspora de los años 50 para reflexionar sobre uno de los ejes de su producción cuando, entre otros oficios, también deambula por lo que hoy se llamaría las oralidades mediáticas: caso de la fonografía y del cine. Con eso actúa sobre la frontera simbólica conciente del rol del imaginario como predecesor de la percepción, o como lo plantea W. Iser . Cito:
El imaginario vuelve presente lo que es ausente. Guiado por el conocimiento y la memoria. (ISER,1996,p.222)
Ese aspecto poco desarrollado en los estudios sobre Roa Bastos, puede decir mucho sobre sus demás producciones más bien de la esfera culta. Espero ser capaz de apuntar en ese estudio algo de eso. El traductor de melodías crea hace más de 50 años un rol de mediador transnacional en la Triple Frontera.
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Resulta emblemático empezar por la canción de nombre “ Vingança”, Lupicinio Rodrigues, el cantautor gaucho afro-descendente del Brasil que, entre otras grandes composiciones graba un hit de los años 50. Ojo! Trato aquí de estudiar el samba en el masculino, ritmo brasileño que se danza y canta que presenta genealogía africana, en ritmo binario con acompañamiento sincopado obligatorio, según Lucio Rangel. Sin embargo, se trata de un samba-canção que suele combinar al ritmo, melodía y sentimiento denunciando, por lo tanto, una versión romántica del samba, cuya influencia de los boleros mexicanos o de las baladas americanas difundidas por el cine de pos-guerra ya indican un hibridismo. Ese subgénero se da con el advenimiento del medio masivo de gran penetración popular: la radio, por lo tanto en una performance mediatizada tecnológicamente por la transmisión vocal.
La relación entre música y sufrimiento amoroso concede al género (samba-canção) un apodo que es lo de “fossa” o “dor de cotovelo” (dolor de cuernos?) que puede ser leída como una actualización sonora y urbana en la modernidad de la lírica amatoria de antigua raigambre ibérica. Vingança - Lupicínio Rodrigues
Eu gostei tanto, Tanto quando me contaram Que lhe encontraram Bebendo e chorando Na mesa de um bar, E que quando os amigos do peito Por mim perguntaram Um soluço cortou sua voz, Não ihe deixou falar. Eu gostei tanto, Tanto, quando me contaram
4
Que tive mesmo de fazer esforço Prá ninguém notar. O remorso talvez seja a causa Do seu desespero Ela deve estar bem consciente Do que praticou, Me fazer passar tanta vergonha Com um companheiro E a vergonha É a herança maior que meu pai me deixou; Mas, enquanto houver força em meu peito Eu nao quero mais nada Só vingança, vingança, vingança Aos santos clamar Ela há de rolar como as pedras Que rolam na estrada Sem ter nunca um cantinho de seu Pra poder descansar
Sin pretender tomar el tema de la venganza como centro, vale la pena decir que como pasión en ese caso, la puesta en escena esconde el padecimiento del yo lírico camuflado en ira. Ese dolor de cuernos al traspasar la frontera proyecta Venganza con otro ritmo, el tango en la traducción del paraguayo, se convierte en la voz de Alberto Mariño y la orquesta de Osvaldo Tarantino en ese “pensamiento triste que se baila” como lo dijo Enrique Santos Discépolo.
Como parte del repertorio oral, quizás se podría acordar de la expresión acuñada por Jerusa Pires Ferreira en Armadilhas da memórias (1991) para decir que al traducirse la canción se operaría en esa nueva versión un “hoyo de olvido” para traducirlo? Lo que se podría pensar como accidente, de hecho, se revelaría como episodio creador. En la comunidad rioplatense, es el tango que reúne, en aquel momento, la melodía y el sentimiento (esté Borges conforme o no!). Fruto de apropiación cultural que expulsa lo que desconoce (el ‘samba-canção”) se imprime al tema de
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3 Letra y música de Lupicinio Rodrígues. Versión castellana: Augusto Roa Bastos.
Arreglo en tango : Alberto Marino / Grabado por Alberto Marino con la orquesta de O. Tarantino. Hay algunos cambios con la orquesta de Hugo Baralis indicados al lado.
la Venganza otro ritmo, porque, como bien lo explica Octavio Paz, ritmo no es medida, es tiempo original. Una especie de código distinto entre el ser humano y el cosmos.
Venganza 3
Me gustó tanto, tanto, cuando me contaron
Que la hallaron bebiendo y llorando en la mesa de un bar. / la encontraron
Y que cuando mis viejos amigos por mí preguntaron
Un sollozo apagó su voz y no la dejó hablar. / apaga su voz y no la deja hablar
Me gustó tanto, tanto, cuando me contaron
Que hasta tuve que hacer un esfuerzo por disimular.
Se arrepiente y quizá el recuerdo sea su desespero
Ella debe estar bien consciente de lo que causó,
Me hizo hacer pasar tanta vergüenza con un compañero / tal verguenza
Y la vergüenza es la herencia mayor que el viejo me dejó.
Mientras yo tenga voz en el pecho no quiero más nada
Que clamar a los santos venganza, venganza clamar,
Ella debe rodar cual las piedras ruedan por las calles
Sin tener un rincón en su vida para descansar.
Si por un lado, Roa Bastos se vuelve el mediador entre-fronterizo al traducir la canción, por otro, como objeto simbólico, Venganza, interviene creativamente en las fronteras a través de un impulso de imaginación pública y no coercitiva como ha sido la memoria bélica. Esa melodía en castellano involucra en sí un objeto multicultural, en primer término escrita por un brasileño, traducida por un paraguayo y tocada y cantada por argentinos sufre la variación rítmica como las corrientes de un río que se deja contaminar por lo que corre en donde pasa. En ese particular cabe una digresión de la música a la cuentística. En El trueno entre las hojas (1953) que se convierte en guión de cine en 1958, hay una renarración o
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traducción, no solo porque del relato se pasa al guión, sino porque el espacio simbólico del río que fuera sacralizado por la denuncia en el cuento; con el aprendizaje de la lucha de clase. En el relato se volvió un cementerio o tumba flotante, gana el matiz profano de un voyeurismo hollywoodiano en la película, dirigida por Armando Bó y con la actriz Coca Sarli, que inaugura, en el escenario del río, a la primera escena del cuerpo femenino desnudo del cine argentino. Esa experiencia cinematográfica que comprende un trabajo en equipo supone una lectura de su obra en constante movimiento de la escritura a la oralidad mediática, de la oralidad cultural escindida del Paraguay que en aquel entonces vocaliza lo que no escribe y escribe lo que no se habla. Amor y odio a la lengua como raíz de la asimetría y heterogeneidad.
Venganza. Y vuelvo a la traducción de la letra de Lupicínio Rodrigues, hecha por Roa Bastos para observar que se mantiene básicamente con la misma estructura y la escena del relato que provoca el goce artificial del Yo lírico aparenta representar muy pocos cambios, sin embargo, sirven de repertorio a una perspectiva de la poética roabastiana.
Algunos cambios como el de persona ( de “você”, en segunda persona con quien se habla, para “ella” de quien se habla) que propone mayor distancia entre el Yo y su objeto de deseo problemático; giros semánticos mínimos tales como “amigos do peito = para viejos amigos” que connota intimidad pero agrega la noción de tiempo (pasado). El calificativo “do
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peito”,como elemento rico del padecimiento amatorio, en lugar de simplemente repetir el mismo verso, como en portugués, “ mas enquanto houver força em meu peito”. El traductor propone dos versos distintos:
“ mientras yo tenga voz en mi pecho” que implica la polisemia y una capacidad contestadora delineada por el término voz (de dentro hacia fuera) y la segunda vez “ Mientras se hacen pasar en el pecho” que afirma un intento de control del padecimiento que sacrifica al sujeto que redimensionaría el dolor? Lo cierto es que se encuentra algunas variaciones tópicas en la letra traducida por Roa Bastos y aun en las grabaciones con el mismo cantante, y es posible reconocer fórmulas que extraen de la canción elementos referenciales a sus demás narrativas.
En su trabajo de traducción se observa que de la constatación abstracta
( remorso), del sustantivo, él prefiere la inserción de un yo lírico con la carga verbal en tiempo presente ( se arrepiente). Con eso se actualiza el hecho en el momento de la percepción y de la escucha .
Otro refinamiento del traductor es el cambio de la acción que en lugar de repasar de uno a lo social: “ tive que fazer um esforço para ninguém notar” se distingue de “ tuve que hacer un esfuerzo por disimular”, que confiere un matiz de densidad psicológica y control al sujeto en la situación.
Aunque no sea en todas las grabaciones que se escucha lo mismo, la ruptura temporal puede configurar la creación del traductor que deja el pasado y actualiza en el tiempo presente el noveno verso “un sollozo
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apaga su voz y no la deja hablar”. Ese es el momento clímax de la situación solitaria de la “desdichada”. La acción que el discurso indirecto relata, al ser actualizada embarga no solo la voz como el que la escucha. Ese movimiento temporal provoca un fuerte efecto en el oyente del hic et nunc - aquí y ahora.
Esa torsión del pasado a un súbito presente se repite en diversos cuentos que muestran un efecto apelativo al oyente, o al lector, semejante al que el texto dramático utiliza. Me refiero, verbigracia a Nonato de la obra Moriencia (1969).
Cuando ud. me dice que yo no puedo acordarme tan lejos, nadie en su sano juicio puede hacerlo y que yo ya estoy crecido para andar perdiendo el tiempo en chocheras de chico, yo me callo. Sólo por fuera. Sin nadie a quien hablar de estas cosas, ya que ud. tan poco quiere escucharme, me quedo hablando conmigo mismo para adentro. (p. 25)
Ese diálogo por veces se da con la madre o se transforma en monólogo del feto no nacido, que, en verdad, tiene en la figura paterna un enemigo con quien hay una disputa velada por el amor de la madre, aun después de la muerte del marido. El desenlace ambiguamente se construye entre un ser que se suicida o que no nació. Eso tiene profunda raigambre con la creencia guaraní de que la muerte puede ser simplemente un nuevo nacimiento que va a depender de la plenitud de la experiencia vital.
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Ese dispositivo del cambio de tiempo, del discurso directo en indirecto, se combina a distintas operaciones. En el cuento “El baldío” (El baldío, 1991) se da por la escasez de palabras que ubiquen el espacio y el tiempo. En eso nos hace acordar de Pedro Páramo de Juan Rulfo en términos de lo fantasmático y del silencio. Hay un hiato. Una refinada manera de contar el pasaje de una existencia, sin referenciales.
Sería ese baldío un microcosmo del Paraguay, en silencio y oscuridad y que se arrastra entre un pantano? No se dejan muchas huellas al lector. En un estilo esquivo sólo se ubica a un cuerpo que se mueve cargando al otro. La única ubicación es el Riachuelo, que puede por eso ser leído como el presente que carga la memoria bélica en los hombros hasta encontrar un bebé ( el futuro) envuelto en un diario y lo toma entre los brazos.
En “Borrador de un informe” ( Moriencia) la enunciaciòn cabe a un interventor que es designado con plenos poderes para ir a las celebraciones de la Virgen de Kaacupé y cuidar de las urnas de donaciones para que no se desvíen y lleguen intactas a las manos del delegado . El interventor describe en el pasado a los romeros, sus despojos de lejos. Se acerca solo a la hembra que carga la cruz en el camino y la ve como una blasfemia. Sin embargo, la Virgen también lo es. Al llegar logra hacer de un dueño de una yarará su informante. En el medio del discurso, se nota que el relato es un “informe” o el borrador de uno, porque hace referencia a su destinatario – “ señor coronel”. A semejanza
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4 ROA BASTOS - Cuentos Completos , tomo III, Asunción: Ultima Hora, 2007, pág. 55.
del texto teatral hay comentarios – didascalias? que vienen entre paréntesis. Hay una clara representación de las canciones que se proponen en dos momentos y que vienen en forma de versos y en itálico con su glosolalia epifánica, lo que crea un misto de letanía y performance.
“...Todo el pueee... blo... paraguaaayooo
que juróoo... su libertáaa...
a la luz del Sol de Maaayooo...
hoy aclaaamaaan... tu beldáaa...
...Es el pueeeblooo... que en la gueeerraaa...
Y en la paz... sieeempreee... te amóoo...(...)”4
Leit motiv, el coro de los fieles anuncia las muertes como el griego.
En la escena del desenlace, hay una torsión temporal del pasado al presente como se el enunciador participase, lo que puede indicar una implicación en el crimen.
Los dos enmascarados que fuerzan la puerta lateral de la catedral son muertos y aunque el teniente cura diga que no había disparado, los cadáveres del alcalde y del juez aparecen. Las tres instituciones vencidas,
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5 RIVAS CHERIF, Cipriano – Cómo hacer teatro: Apuntes de orientación profesional en las artes y oficios del teatro nacional, edción de Enrique de Rivas, Pre-textos, 1991.
el ejecutivo (alcalde), el judiciario ( juez) y la iglesia ( cura que mata) solo resta la policía.
Se puede ver como la torsión temporal que se da en el verso de Venganza, ocurre también en ese relato. Ese recurso de actualización revela la oralidad en la escritura y la escritura de la oralidad. Un recurso cinematográfico, última palabra del texto dramático5 que hace de una escena el momento del climax.
Al fín la hembra que cargaba la cruz al principio llamando la atención del interventor era María Dominga Otazú que en su carpa, hacía plata a montones (es decir) de santa a puta, la Virgen de Kaakupé le saca al sueño al interventor que no tiene como liberarla y por fín ella se muere picada por la yarará del turco que es el informante del interventor. Reconversión del pecado cristiano en movimiento sincrético y fronterizo?
El informe termina con la intimidad del delegado a “mi coronel” que como él abrevio mis argumentos diciendo que hay algunas urnas lacradas en ese ensayo que surgen aun deshilvanadas pero a modo de concluir me propongo a defender la hipótesis de que, en lugar de construir una ficción, la escritura va poco a poco volviendo problemático el acto de representar como una contra-mímesis que dramatiza los imaginarios, parodiando o
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6 DERRIDA, J. – A fármacia de Platão. Trad. Rogério Costa. SP:Iluminuras, 2005, p. 14.
7 Concepto empleado por Eric Courthes sobre la obra de Roa Bastos. laisladeroabastos.blogspot.com/.../la-isla-de-roa-bastos-eric-courthes.html -
usando su propio texto como venganza y padecimiento del amor y del odio a la lengua que no es la comunitaria, tampoco la oficial y que desgarra el relato hacia el drama: hic et nunc.
Decir que “Contar un cuento” es un metarelato que condensa la teoría roabastiana sobre el cuento no aparenta tener nada de nuevo. Al tiempo que un personaje - el gordo patético narra comentando como no hay que imitar a los canónicos, indica la trampa y el veneno que son las palabras usadas. La escritura como phármakon? El concepto que Derrida toma de Platão para mostrar o filtro que evoca a la ambivalencia de la escritura.6
Al proponer un nuevo lenguaje comenta sobre el testigo de lo invisible porque la verdad es verde. Y del corte que recuerda el surrealismo lírico lorquiano explica el fín que ha dado a otro cuento “Ajuste de cuentas” ( Madera Quemada, 1967).
Ese metarelato muestra la intertextualidad con su propia producción narrativa. Una clase de endotexto (Courthes)7 que posibilita renarrar. La idea de narrar el cuento implicaría saltar de un tema a otro como se despelleja la cebolla. El fín del cuento es la muerte súbita del personaje como un indicio de las falsedades y contradicciones que él promueve. En ese sentido cabe decir que en
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8 CUCURTO, 2003, p. 10
ese metarelato, Roa Bastos indica que escribir no es representar la realidad. Ya no hay ontología posible por eso lo que se puede hacer es una poética de las variaciones.
En ese sentido es posible dialogar con otro modo de traducir culturalmente, en el siglo XXI, la incorporación de la transculturación en el espacio de la Triple frontera. La diáspora económica muda la perspectiva fronteriza y reverbera en otra clase de procedimiento discursivo que se podría aquí llamar de cumbialidad, modo particular de como Washington Cucurto - pseudónimo de Santo Vega - combina la enunciación ritmada de su obra Cosa de negros (2003). El relato se divide entre Noches Vacías, título de famosa cumbia, cantada por Gilda (Santa Fe, 1964-1997) en la narración intradiegética, en primera persona que relata parodicamente la letra de la canción conocida, mezclada a la vida cotidiana de un nuevo estilo donjuanesco que Cucurto expone desde el ritmo enloquecido de la danza colombiano-caribeña, un espacio de escritura de oralidad:
Yo quisiera hablar del Samber, dar una conferencia en varios idiomas sobre el único lugar en esta perra ciudad que vale la pena posta; y un poco también para taparles la boca a esos bocones que escupen brea al techo. Fue alguna vez? Bueno, no importa, yo voy a contarselo todo, pero lento, como avestruz, per ya va a ir cachando la onda, y a veces me voy, entro, salgo, me disperso, soy un desastre pa contar, pero usted de acá va directo al Samber. 8
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9LUDMER, Josefina – Literaturas postautónomas en http://www.loescrito.net/index.php?id=158, aceso 20/04/2009.
10 CUCURTO, 2003,p. 16.
El procedimiento de narrar la canción intercepta el lector con la osadía del lenguaje coloquial, fruto de nuevos sujetos que confirman para mí lo que Josefina resume en su ensayo sobre las literaturas postautónomas:
Muchas escrituras del presente atraviesan la frontera de la literatura [los parámetros que definen qué es literatura] y quedan afuera y adentro, como en posición diaspórica, afuera pero atrapadas en su interior. Como si estuvieran ‘en éxodo’.9
En la primera parte lo estático se da en el espacio privilegiado de la diáspora en que las “ondas musicales del Samber” atraviesan “los pobreríos del San Miguel proleta”. El espacio del Samber pasa de nave espacial a un mundo de sueño y la incertidumbre sobre las nacionalidades en la diáspora se proyecta en el ritmo de la cumbia.
“En cada cata late la cumbia y vive Cesar Vallejo. Cada vez que vean un cata, verán al engreído, al cumbiantero, al borracho imparable; yo sacaría a ese turco ruin, truhan y pondría de presidente a un borracho…”10
La performance del escritor (W. Cucurto) comprende la periferia como parte del arte posible. Santiago Vera forma parte del grupo de edición independiente que es representado por Eloisa Cartonera que de la “cata” del cartón hace la escritura. De las ruinas de la sociedad inventa una autonomía. Así la alusión al autor peruano entraría como la tradición mestiza de la vanguardia latinoamericana? Para buscar una genealogía que le permite decir:
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11 AGAMBEN, G. AGAMBEN, G. La parodia en Profanaciones, Rosario: Adriana Viterbo, 2005.
Hablan mestizo, mitad guaraní, mitad castellano…el léxico se tranca, especialmente en terreno del castellano; más de Castelar que de Castilla. (CUCURTO, 2003, p. 35)
Como en el ritmo de la cumbia que destila motes luciferinos se forman ondas del relato paródico que toma la letra de Noches Vacías como una poesía que se quiebra. De ese modo se puede pensar en el concepto griego de la parodia como el origen de la prosa que se da en la ruptura de la rapsodia, conforme la visión de Agamben sobre ese término.11 La cumbialidad de Cucurto circula a través de síncopes globalizantes. A partir de redes que vienen del interior del país, con otros ríos e inmigrantes de la frontera que, en contacto con inmigrantes distintos aplasta la moderna centralidad del puerto (Buenos Aires). Cosa de negros (2003) suscita lenguas:
“! Aipotha rhé byha! Aipotha rhé byha! Con dhe ara o güajevo!Aipotha rhé byha!...Aipotha Palito rhé byha/1…///fuertísimo el feliz cumpleaños en guaraní, el idioma de los dioses y de los indios! Que también son dioses! Fuerte el aplauso a nuestro querido hermano presidente. (CUCURTO,2003;97)
La segunda parte del libro – Cosa de negros, evidencia un cambio estructural por la adopción del narrador extradiegético que compone un discurso desplazado de la narración, no solo por el viaje que, desde el interior de Argentina a la capital porteña, realiza Cucurto, algunas veces, en ese apartado pasa a ser llamado Cucu, lo que
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recuerda el pájaro del tiempo como una alusión más irónica al presente.
Para allá de la voz inmigrante que rie en medio a las góndolas del supermercado, la vida humana, ella misma una mercancía nómada al compás de un ritmo transnacional como la cumbia se toma la palabra e irrompe la instantaneidad del encuentro inter-fronterizo como en el excerto:
Ni el público dominicano, ni el colombiano, ni la gran cantidad de latinos em Nueva York, lugares en los cuales Cucurto había cantado, ninguno de todos esos se ruborizaba tanto con sus canciones como el público argentino-paraguaio. (CUCURTO, 2006:131).
Entre otros temas fragmentarios, llama la atención el discurso televisivo del presentador paraguayo, que evoca al nuevo astro de la cumbia como dominicano. Asímismo la heroína final – Arielina, invocación paródica a Ariel (1900) del uruguayo José E. Rodó, no proyecta una solución civilizatoria en el siglo XXI, pero viola la creencia en los mitos. Arielina es la hija bastarda de Evita Perón que pasa a combinar Centro-américa al Cono Sur con su rol de guerrillera del Grupo Revolucionario Dominicano cuyo jefe es el comandante Buendía, clara parodia del protagonismo de Cien años de Soledad. En medio al drama de los indocumentados, Arielina se presenta en el relato, en doble nacionalidad, ora dominicana, ora paraguaya, así como Cucurto. Ya no importa el origen del cuerpo
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12 CUCURTO, 2003, p. 151.
que pasa por la mercancía, entre la postura pornográfica a las góndolas del supermercado. Desde el comienzo de la conquista (República Dominicana) a la corrupción neoliberal la cumbialidad evoca el ritmo de la pérdida de utopía. La novela transfiere en añiocos el paisaje político de la frontera en una serie de hechos alucinantes en medio a un conventillo que vuela y se transforma en estrella.
Y a esta altura lo que estaba sucediendo era la mayor corrupción sexual en la historia del país, ¡y todita llevada a cabo por inmigrantes! 12
La novela termina en la inundación de la ciudad porteña por las águas del rio de la Plata y la noticia de un hecho fantástico en el diario paraguayo. Es aquí donde se reúnen los temas de Roa Bastos a Cucurto porque el bloque de cemento cae sobre la Basílica de la Virgen de Caacupé.
Así, partiendo de algunas textualidades, se puede arriesgar como, desde una propuesta editorial ecológica como Eloisa Cartonera, gana visibilidad internacional, Washington Cucurto, el argentino de Quilmes, que en la obra Cosa de negros (2003) representa una performance rioplatense desde un lenguaje irreverente, iconoclasta y provocador que combina un dispositivo discursivo directamente vinculado a factores de la diáspora. Sin
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embargo, después de reflexionar sobre algunos rasgos de ese relato actual, conviene decir que hay entre posibles genealogías.
Eso recuerda lo que dice Hans-Thyes Lehmann sobre teatro, desempeño y el carácter inmediato de la performance :
“ Duração, instantaneidade, simultaneidade e irrepetibilidade se tornam experiências temporais em uma arte que não mais se limita a apresentar resultado final de sua criação secreta, mas passa a valorizar o processo-tempo da constituição de imagens como um procedimento teatral” (Lehmann: 2007, 223-224).
Así se entiende que la literatura asume la performance como parte de su quehacer estético. ¿Qué lenguaje puede haber en ese mundo nómada de eternos presentes?
Ojalá sirva para seguir reflexionando sobre una subregión latinoamericana (la Triple Frontera), con sus múltiples culturas instaladas y en constante migración por la globalización que parte de un movimiento plasmado históricamente por tres lenguas: la ruta nómada guaraní a que se agregó el castellano y el portugués con la conquista y colonización ibérica de ese lugar perdido en el Cono Sur. Ese espacio de memoria multicultural e híbrido en sus productos simbólicos compone una zona de contacto proteica en que confluye la heterogeneidad transnacional. De su pasado colonial llama la atención las instituciones coloniales específicas de poder, entre los siglos XVI / XVIII como las reducciones jesuíticas.
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La Guerra Grande (1864/1870) en que triple fue la alianza para forzar el encuadre regional del Paraguay, partícipe de un territorio políticamente organizado por España para reinar: el Virreinato de Rio de la Plata. En el siglo XIX, la expansión regional de las naciones, Argentina y Uruguay se reúnen a las fuerzas del imperio brasileño en contra de una República disidente de los López. Esa es una cuestión pendiente y tan amplia que ese ensayo no se propone a contestar, porque a veces se carecen más de cuestionar que de contestar. Dudas que uno lleva por años en su quehacer intelectual y académico para que otras generaciones puedan darse cuenta de los imaginarios que se mueven en una zona transnacional que se va plasmando por entre algunos productos culturales que enseñan fragmentos de una triple memoria, de múltiples olvidos, un sin número de prejuicios y de marginalizaciones.
Con ese trasfondo entre-fronterizo, el ensayo intentó crear una red particular de lecturas, buscando los procedimientos discursivos que involucran a la oralidad cuya medicina sea al mismo tiempo el veneno de la escritura en la farmacia que plasma el movimiento entre códigos y lenguajes. Para entender algo más de ese contexto en el siglo XXI, me sirvo de algunas ideas de Bartomeu Meliá, antropólogo mallorquín estudioso de las lenguas indígenas entre las fronteras. Con una concepción muy propia sobre lenguas
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13 Según María Gómez Bravo, Bartomeu Melià impartió la conferencia “Antropología sin antropólogos: la búsqueda de la tierra sin mal”, día 27 de febrero de 2002 en Filosofía y Letras de la Universidad de Granada. Campus/UGR, n.226, pag. 40.
autóctonas en pugna , en una de sus charlas en la Universidad de Granada, en 2002, hizo hincapié en que:
“…las lenguas maternas necesitan un esfuerzo para ser
mantenidas, son universos de culturas, de simbolización. Cuando se pierden es como perder una selva con todos sus animales”.13
La interculturalidad y el bilingüismo (una de sus áreas particulares) y la implantación en Paraguay del Guarini como una lengua oficial estaría siendo un fracaso.
Con una posición aun más radical, el ensayo reciente publicado en el diario asunceno Última hora de 19 de julio de 2008, Bartomeu Meliá i polemiza con la elite paraguaya al dudar de la versión de que el país se constituye como un país bilingü
Aunque desde 1992 hayan cambiado las leyes paraguayas y el guaraní haya alcanzado la oficialidad por ser la lengua más común en las relaciones comunitarias ¿Por qué en la práctica no se la asume en la vida moderna? Eso ocurriría debido a que:
Somos todos fronterizos pero muy pocos traspasamos nuestras propias fronteras” (MELIÁ,2008:4)
Esa discusión planteada por Meliá adviene de la crítica a intelectuales como Mario Vargas Llosa, por ejemplo, que, entre otros, en junio del mismo año, ha redactado un manifiesto de que sería coacción el proponer la educación y enseñanza en una lengua que no fuera el castellano. Sin embargo, en Paraguay se constata que la queja más común de los paraguayos de clase media y alta,
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es que se les privó del derecho de saber guaraní en la familia. Así Meliá considera que los pobres siguieron sin condición, aunque hoy hablen en castellano. Las causas de su miseria serian otras y que se refuerza la discriminación que “
lo son no porque hablan guaraní sino porque los castellano-hablantes del Paraguay les niegan los derechos laborales y sociales fundamentales. (MELIÁ,2008:4)
Desde la dictadura de Stroessner, el estado paraguayo priorizó el castellano y el guaraní se desintegra gradualmente. Eso para Meliá se da en los últimos treinta años, desde el tratado de Itaipú (1973), como un desastre ecológico más profundo (aunque no tan dramático) que la peor hecatombe que fue la Guerra Grande.
A mi me llama también la atención que, casi al mismo tiempo, otro grupo de artistas, reunidos en Asunción dirijan una Karta Manifiesto solicitando a Lugo y a Lula a que quemen el acuerdo de Itaipú para crear una lengua donde cabe todo y no representa ninguna en particular: el portunhol selvagem.
ABAJO LA MODA DE LA DEPRESION, DE LA CODIZIA, DE LA RABIA, DE LA IGNORANCIA, DE LA GUERRA, DEL GLAMOUROSO HORROR! HASTA LOS POMBEROS, YA SIYATERÉS, KURUPIS Y DEMAIS SERES MITOLÓGICOS DE LAS SELVAS AMERICANAS APOYAN LUGO Y LULA Y EN NUEVO CONTRATO EM PORTUNHOLITO SELVAGEM
( DIEGUES & Carla Fabri,2008)
Las dos visiones si causan impacto, dan cuenta de una “consciencia soterrada” (ISER, 1996, p. 222) y vislumbran algo latente de la coyuntura transnacional de la Triple Frontera en la contemporaneidad, para enseñar los imaginarios que dominan ese umbral traumático con la memoria bélica que resuena en silencio, fruto del colonialismo (XVI /XIX) con las reducciones Jesuíticas; de
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las expansiones nacionalistas del siglo XIX ( como la Guerra del o contra el Paraguay? De la Triple Alianza o simplemente Guerra Grande?) que con tantos nombres, inventa imaginarios distintos de esa frontera y en el pasaje entre el siglo XX/ XXI polemizan diplomáticamente con los acuerdos de las hidroeléctricas. Esa frontera líqüida impresiona por la riqueza que Paraguay detiene y empieza a cobrar de sus vecinos: el água.
Resume Meliá que la cuestión del bilingüismo no es lingüística sino de poder porque sus datos indican que
“ la lengua propia del Paraguay ha sido siempre el guaraní con limitadas expresiones castellanas para la correspondencia oficial hacia el exterior.”(MELIÁ,2008:4)
En reverberaciones masificadas arma un modelo de escritura que fluye por la oralidad interiorizada, excluida pero ahora actualizada por los medios de comunicación y forja la parodia que desnarra desde otra frontera interna y diaspórica lo que logró actualizar discursivamente Augusto Roa Bastos y en el siglo XXI, de otra manera, Washington Cucurto.
Para pensar con Giorgio Agamben, en ese sentido todo es parodia. La ruptura de la rapsodia, el quiebre de la representación para indicar una clase de frontera que flota en lo indecible.
Bibliografia
AGAMBEN, G. Profanaciones, Rosario: Adriana Viterbo, 2005.
DERRIDA, J. – A fármacia de Platão. Trad. Rogério Costa. SP:Iluminuras, 2005
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DOUGLAS, Diegues – Karta manifiesto. http://portunholselvagem.blogspot.com/2008/08/esbozo-raskunho-proto-dibujo-de-la.html, acceso 20 de diciembre de 2008.
ISER, W. – O fictício e o imaginário – perspectivas de uma antropologia literária. Trad. Johannes Kretschmer, RJ: EDUERJ, 1996.
MELIÁ, Bartomeu – “ La interculturalidad y la farsa del bilingüismo” en ULTIMA
HORA, correo semanal, 19 de Julio de 2008, p. 4.
PECCI, A. – Roa Bastos, vida, obra y pensamiento. Asunción: Servilibro, 2007.
PIRES FERREIRA, J. – Armadilhas da memoria (conto e poesia popular). Salvador: Fundaçao Casa de Jorge Amado, 1991.
RIVAS CHERIF, Francisco – Cómo hacer teatro: Apuntes de orientación profesional en las artes y oficios del teatro nacional, edición de Enrique de Rivas, Pre-textos, 1991.
ROA BASTOS, A. – Moriencia. Barcelona: Servilibro, 1984.
____________ - Madera Quemada, Santiago: Editorial Universitaria, 1967.
_____________ - Pancha Garmendia yElisa Lynch. Asunción: Servilibro, 2006.
_____________ - Cuentos Completos , tomo III, Asunción: Ultima Hora, 2007
____________ - El baldío. Asunción: el lector, 1991.
________________ - en HISPAMÉRICA, 46-47, 1987,p.96.
SOSNOWSKI, S. ( ORG. ) – Augusto Roa Bastos y la producción cultural americana, Bs As: Ediciones de la Flor, 1986.
i MELIÁ, Bartomeu – “ La interculturalidad y la farsa del bilingüismo” en ULTIMA HORA, correo semanal, 19 de Julio de 2008, p. 4.
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lundi 20 avril 2009

"El Mono Cibernético", Pablo Paniagua


Pablo Monito,

es muy pero muy bueno otra vez!!!



Te vuelvo a encontrar bajo los rasgos de un simio a quien le vas a dar "pan y agua" para sustentar la Palabra!!!!



Genial, estamos moviéndonos en ondas parecidas, el endotexto, el exotexto, el personaje-escritor que se lo traga al autor, al Usurp-Autor en un baldío donde un recién nacido está lindando con la Muerte...



Te dejo de enlace mis exergos de Bonpland, Amado Monito, y quedo a la espera de otras entregas...



http://laisladeroabastos.blogspot.com/



Y ahora mismo vas a volver a aparecer en uno de mis blogs!!!!



Pa' que los Inservibles Vejestorios de la Post Modernidad ( de la cual soy...) queden pa' siempre calladitos!!!



Eric Courthès







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Date: Mon, 20 Apr 2009 17:53:26 +0000
From: pablopaniagua@yahoo.es
Subject: EL MONO CIBERNÉTICO – Blognovela – eBook novela gratis
To: eroxa_courthes@hotmail.com

EL MONO CIBERNÉTICO – Blognovela – eBook novela gratis











En jungla de Internet, entre chips, memorias ram y cables de fibra óptica, un mono escritor, con su aullido de lobo, le habla a una nueva generación. La época supermoderna, en la que ahora estamos inmersos, es el marco de las reflexiones metafísicas y de la crítica de alguien que suplanta a un chimpancé pensante; ¿o será el chimpancé el que suplanta al escritor?



El escritor web Pablo Paniagua, autor del la blognovela “Exex, la mujer del bigote” y de la novela on line “La Última Utopía”, ha comenzado a publicar en el diario “El Librepensador” http://www.ellibrepensador.com la blognovela “El Mono Cibernético”. Los capítulos aparecerán todos los días pares, hasta una conclusión todavía no determinada, pues esta novela supone, en realidad, un experimento dentro de un subgénero literario que busca su metamorfosis como modo de expresión y como propuesta para contribuir al desarrollo de las nuevas formas narrativas en Internet.



La voz de cuatro personajes, hablando en primera y segunda persona, irán construyendo una historia que hará referencia al mundo que hoy vivimos: la época supermoderna. El Mono Cibernético viene a anunciar y certificar la muerte de la época postmoderna, de algo que terminó, en su dimensión artística, con la supremacía del concepto sobre el objeto, en una dispersión global de un arte vacío de contenidos y en caída libre dentro de una civilización dominada por la banalidad, donde la literatura de hoy tampoco se escapa de la inercia de la simulación.



El Mono Cibernético se rebela contra todo ello, y en su mundo, que es Weblandia, su palabra se hará escuchar.



Esta blognovela la pueden seguir en esta dirección:

http://www.ellibrepensador.com/el-mono-cibernetico-una-blognovela-de-pablo-paniagua/



Y aquí, como botón de muestra, pueden leer la primera entrega:





CAPÍTULO 1



¿Libros? Éste puede ser un libro que empieza... un libro digital dentro de un diario digital. ¿Quién soy? El de cara de chimpancé, de mona Chita sin Tarzán simulando su grito por aquí. Es la compulsión por escribir igual que un grito interior que no sale por la garganta, sino de los dedos que pulsan estas teclas. Para ello me afané en dejar la banana a medio terminar, aunque no soy yo el que escribe porque los monos no saben leer y mucho menos escribir; es éste que me suplanta, que tomó mi foto de Internet para decir que soy yo, que es él, que es un chimpancé pensante…



Es difícil vivir sin identidad, pues todo ha de ser nombrado para existir, además de tener una imagen reconocible. Yo sólo me reconozco en esa fotografía robada para suplantarme a mí mismo, un ser agazapado tras la pantalla de una computadora, un escritor sin rostro que con estas palabras se mete dentro de tu cabeza, dentro de tu casa... Existo y no existo, soy un algo virtual, un racimo de palabras que se entrecruzan buscando un significado, ente de sustancia efímera… nada más.



Acabo de cenar y una mona me espera para esta noche. No sé cómo se darán las cosas, si es que se dan; de cualquier modo trataré de pasarlo bien. Ahora ya son dos vidas paralelas las que tengo (si es que no son más): la virtual que me invento y la real que no paro de inventar. Así es el devenir, algo que en parte nos viene dado de acuerdo a una caída como de fichas de dominó, de un efecto pocas veces predecible y que termina, a saber, con la muerte. Pero hoy no he de preocuparme por ello, pues un libro acaba de nacer. El resultado tampoco es predecible, como ese devenir que mueve los hilos de la existencia, pues escribo esta historia sin saber su final ni recorrido: toda una incógnita; he ahí lo emocionante de la apuesta, del experimento de acumular palabras e ideas en busca de un significado, y tú, lector, eres mi cómplice, el destinatario de un mensaje que se precipita en un universo fractal de enlaces cibernéticos, algo que llaman ciberespacio.





EL MONO CIBERNÉTICO – Blognovela – eBook novela gratis

http://www.ellibrepensador.com/el-mono-cibernetico-una-blognovela-de-pablo-paniagua/

samedi 14 avril 2007

" El Libro, endotexto roabastiano", Eric Courthès, Gaceta Literaria de Santa Fe, abril de 2007






EL LIBRO


Iker Boutin, desde sus primeros años, todas las noches se dormía recitando un libro. ¿Qué libro? No lo sabía, el hecho es que en este momento preciso que precede al adormecimiento, las páginas y las líneas y los miles de caracteres chiquitos empezaban a desfilar por su cabeza, sin que pudiera intervenir lo mínimo en esa verbosidad infernal. A veces conllevaba unas consecuencias fastidiosas en su comportamiento, andaba de lo más distraído, hasta se pasó un día entero de invierno en el colegio llevando charentesas[1]

Conviene decir que a la mar de escritos desfilando ante sus ojos, era preciso añadir unas pesadillas recurrentes que atormentaron su infancia, impidiéndole que la gozara plenamente y dándole al mismo tiempo una conciencia precoz del miedo…

La casona era antigua, en el número ocho de la calle Louis Barthou, a un paso de la calle Pierre Loti, en un villorrio insular de la Costa Atlántica, que todos reconocerán….Le parecía a uno que la habitaban un aluvión de demonios cuando la tormenta se apoderaba de la casa, Ellos solían visitarlo y despertarlo sobresaltado, como si se encontrara en el clímax del libro que lo atormentaba en lo más íntimo…

Por ello le causó un inmenso pavor a su profesora de francés, la Señora Hourin, en efecto, en segundo año de secundaria, cuando ella les pidió a todos los alumnos que contaran un sueño, él le redactó como doce páginas, con persecuciones por túneles, cloacas, personajes realmente de terror, sacados de sus sueños, que impactaron muy feo en la dama, solterona-litero-clitorido-endurecida de 39 años y de las que se afilian a clubes de treintañales incasables, hasta el final de su vida.

Iker era pues un niño habitado por quimeras, en la familia le sugirieron que sus antepasados eran descendientes de corsarios españoles, los cuales en realidad formaban parte de los visitadores de la calle Louis Barthou, como los Vauzelle que vivieron en esta misma casa, unos cien años antes, y como otros monstruos imposibles de identificar, a excepción de una Virgen Blanca, que acostumbraba levitar por su habitación, bañada de luz e irradiando la Bondad…

Pero volvamos al tema de su libro, el que lo proyectaba en verdad a esos abismos de donde sólo un grito te saca, sólo el Miedo llevado a sus paroxismos y tu corazón que late, late como para romperse, una infancia que rima con muerte, una infancia que Iker arrastra como una maldición, que hace que parezca cansado al día siguiente en la escuela, como ausente, en este sentido, la geometría siempre tuvo para él, el sabor de un viaje que nunca más podría emprender…




Pero en conjunto y pese a sus lagunas en matemáticas, el niño obtenía resultados correctos en suma, sus padres desde luego estaban zozobrados por tantas pesadillas seguidas, que les quitaban el sueño a todos, mas lo achacaban a los “defectos” como decían del viejo y pesado caserón de piedras, inclinado como nave austera, encallada en la costa baja, habitada por naufragadores extremos que desde ese lugar, en la habitación de la planta baja de la calle Louis Barthou, tiraban los muertos al agua…

Por lo demás, en la isla proliferaban los descendientes, no tan lejanos, de los naufragadores. Los pobladores de La Rémigeasse, un puertito de la costa oeste, o los de Chaucre, al noroeste, parecían levantarse por la mañana para comer carne humana. Las familias Crochet o Coquet ilustraban perfectamente el difícil paso de la libertad del asalto a un barco embarrancado[2] a lo aburrido de la pesca de cabotaje, que no alcanzaba para nada…

Pues Iker se pasaba las noches peleando con fantasmas de naufragadores o náufragos, almas vagabundas que habitaban la isla por las noches y le quitaban el sueño. Acaso, ¿eran las historias que escuchaba antes de dormir, relatos de agonías y arrepentimientos[3], que no habían tenido tiempo de escribir, ficciones que iban recorriendo sus noches y las de otros niños soñadores? Porque, ¿quién podría afirmar que era realmente el único en tener tales pesadillas?

En cuanto a los días en el colegio o en la calle, con su hermano Carlus, se los pasaba repitiendo las peleas y fechorías de los bucaneros alados que poblaban sus noches. no pasaba un solo día sin un reto, sin un encuentro con las pandillas rivales, y a veces, no les sobraban las fuerzas para volver más o menos ilesos a casa, en efecto, los derechos de varec de los retoños de los raqueros, se habían transmitido de generación en generación, en la isla de los Ladrones[4]

El miedo, lo experimentó una noche de tormenta, cuando tuvo que remontar solito, al anochecer, el interminable callejón des Jaulins, y que el viento del noroeste parecía dar bofetones a todo lo que encontraba a su paso. La isla de los Ladrones, presa de las oleadas, vacilaba en sus sísmicas fundaciones, Iker tenía que caminar solito hasta Rulong, a un kilómetro de la casa, por un callejón espantoso. Parecía un títere, con su lechera, y aquella noche, creyó volar. Caminando de vuelta, con el miedo y el viento encima, Iker se puso a volar literalmente, y tuvo la sensación de alcanzar la calle Louis Barthou, sin pisar una sola vez el suelo, un poco como en aquellos sueños de prepotencia, en que algo nos lleva consigo, en una alfombra voladora, o en un pasillo rodante, en este caso…


Y además estaba ese maldito libro que iba dando vueltas por su cabeza. Seguía allí todas las noches, se entreveía como en esos sueños que uno alcanza a ver justo al final, antes de despertar. Veía con claridad las páginas, los caracteres, no obstante no entendía nada de esas galimatías, esa cencerrada de palabras que iban desfilando con una velocidad alucinante ante sus ojos medio cerrados. Por supuesto, nunca habló del tema con nadie, sólo sus compañeros de dormitorio del internado de Rochefort, se enteraron de que todo lo que se le decía durante el día, lo impregnaba por la noche para surgir en sueños, en conflictos, y hasta en voces en latín, que, aunque suene extraño, él nunca lo había estudiado…

Eran esos síntomas las únicas manifestaciones visibles o más bien audibles de su Libro, Iker, ya hecho un adulto, ansiaba saber algo más al respecto. Cursó psicología para procurar circunscribir el problema, pero sólo lo llevaron a callejones sin salida, a casos de escuela que no tenían nada que ver con su estatuto de Hombre-Libro, de hombre habitado por un libro, que no logra descifrar y que lo transporta todas las noches hacia los sueños…

A duras penas se volvió profesor en un colegio de los suburbios. Este libro-rollo que iba desfilando ante sus ojos nunca lo dejaba en paz. Obsesionado, su grabador íntimo se llenaba de las peores endofasias. Su loquele tenía toda la traza de un caso de esquizofrenia, y seguía durmiéndose todas las noches, con este libro indescifrable, los especialistas del sueño que lo atendían no le brindaban soluciones concretas. ¿Qué significaba pues ese pre-sueño en forma de rollo que lo catapultaba en los brazos de Morfeo?

Empezó a examinar con suma atención los conocimientos cosmogónicos de los amerindios. Descubrió que numerosas etnias usaban captadores de sueños en forma de triángulo, constituidos por ramitas de mimbre, plumas y hierbas. Supo que el indio medita y masculla sus oraciones, se adueña de sus captadores y los coloca encima de su lecho, para filtrar los malos sueños…

A Iker le bastaron aquellas imágenes para ponerse a imitar estas prácticas rituales, para las cuales sólo una larga preparación y una fuerte auto convicción, permiten dar algunos resultados. Además, no se trataba de bloquear pesadillas, esas se volvieron cada día más esporádicas, sino descifrar un introductor libresco del sueño, cuya realidad se le escapaba. Por desgracia, por más que multiplicara los triángulos tejidos con paciencia colgados de los cuatro vértices de su habitación, ni un Algonquino habría reconocido en eso un captador de sueños…

Por lo tanto se orientó hacia la informática diciéndose que podría crear un logicial sacado del saber ancestral de los Algonquinos. Colocó decenas de captadores chiquitos en forma de triángulo en las sienes y en la cabeza, conectados con su computadora, manteniendo al mismo tiempo el decorado anterior. Todas las noches se acostaba esperando que el Libro aparezca por fin en la pantalla. Eso le tenía la mente tan ocupada que un día se olvidó el cartapacio en la veranda de su apartamento, todo el día tuvo que improvisar sus clases, y se arrepintió muchísimo con tratar de inventar esa maldita máquina…


Al día siguiente tiraba el mismo cartapacio en el contenedor de su edificio y recorrió más de un kilómetro hasta el centro de la ciudad con una bolsa de basura, menos mal que no pudo alcanzar el recinto del colegio suyo, donde sin duda sus alumnos lo habrían llevado en hombros…

Iker estaba enfermo por esas experiencias que le impedían gozar plenamente la vida, ni se atrevía a dirigirse a las mujeres, y menos a sus colegas, de tanto miedo que le daba que descubrieran su secreto, se quedaba solito con ese libro, que lo habitaba y ahora esa máquina de mierda que sólo daba para unos garrapatos ininteligibles en la pantalla…

Le fueron necesarios como diez años para que alcanzara su meta. De a poco, los microprocesadores grabaron esos extraños datos, y empezaron a desfilar palabras en la máquina. Al comienzo eran sólo eso: palabras sueltas. Pero el sistema fue mejorando y pudo, al fin, leer algo concreto…

Iker llegó a leer por fin, cada mañana al despertar, la reseña íntegra de ese introductor del sueño que lo ponía tan distraído y medio loco. No le extrañó en demasía encontrar ahí las lenguas más extrañas, algonquino desde luego pero también fino y dene-caucásico…

Emprendió pues la labor de traducir todos aquellos textos que se le antojaban notables, encallados en la noche de los tiempos. Para su mayor sorpresa comprobó que se trataba de poemas que él había escrito, en su lengua desde luego. A esta altura del relato, falta mostrarle, al lector impaciente, unos pasajes del Libro descifrado.

El origen colorado

De la vagina universal

De los moscovitas embriagados

De los amerindios masacrados

Del liberalismo consagrado

De las palabras chasqueadas

Como latigazos

De las palabras cantadas

En voz alta

Que suenan en la garganta

Y luego en la nariz

Palabras propulsadas

Por la boca

Quienes en mi hoja

Se acuestan…


Pregúntale al polvo

Cuáles son sus secretos

Briznas de Escritura

Perdidas en el viento…


Tertuliano Pessoa
Marzo de 2003

[1] Zapatillas de paño de interior, pantuflas…

[2] No existe en español un término para designar los « naufragadores »: naufrageurs en francés, quienes por las noches de tormenta prendían fuegos en las dunas de la isla de Olerón y de otras costas, para desviar los barcos de su rumbo y asaltarlos de noche…

[3] Cuentan que una noche una mujer degolló a su propio hijo naufragado, a la mañana siguiente se enteró al echar el cuerpo al agua y se pasó el resto de su vida lamentándose en la misma playa, llamada desde entonces: “La playa de la arrepentida”. En el libro mío del cual saco esta novela corta, Le livre et autres délivres, París, Société des Ecrivains, marzo de 2006, una pieza hace eco al relato que están leyendo, se titula “La playa de los lamentos”…

[4] Una de las etimologías posibles en francés de Oléron: l’île aux larrons, la mayor isla de Francia, -excluyendo Córcega-, en Charente Marítimo, al norte de Burdeos y al sur de La Rochela, donde pasé los mejores años de mi vida…

dimanche 1 avril 2007

El Libro, Tertuliano Pessoa


EL LIBRO


Iker Boutin, desde sus primeros años, todas las noches se dormía recitando un libro. ¿Qué libro? No lo sabía, el hecho es que en este momento preciso que precede al adormecimiento, las páginas y las líneas y los miles de caracteres chiquitos empezaban a desfilar por su cabeza, sin que pudiera intervenir lo mínimo en esa verbosidad infernal. A veces conllevaba unas consecuencias fastidiosas en su comportamiento, andaba de lo más distraído, hasta se pasó un día entero de invierno en el colegio llevando charentesas[1]

Conviene decir que a la mar de escritos desfilando ante sus ojos, era preciso añadir unas pesadillas recurrentes que atormentaron su infancia, impidiéndole que la gozara plenamente y dándole al mismo tiempo una conciencia precoz del miedo…

La casona era antigua, en el número ocho de la calle Louis Barthou, a un paso de la calle Pierre Loti, en un villorrio insular de la Costa Atlántica, que todos reconocerán….Le parecía a uno que la habitaban un aluvión de demonios cuando la tormenta se apoderaba de la casa, Ellos solían visitarlo y despertarlo sobresaltado, como si se encontrara en el clímax del libro que lo atormentaba en lo más íntimo…

Por ello le causó un inmenso pavor a su profesora de francés, la Señora Hourin, en efecto, en segundo año de secundaria, cuando ella les pidió a todos los alumnos que contaran un sueño, él le redactó como doce páginas, con persecuciones por túneles, cloacas, personajes realmente de terror, sacados de sus sueños, que impactaron muy feo en la dama, solterona-litero-clitorido-endurecida de 39 años y de las que se afilian a clubes de treintañales incasables, hasta el final de su vida.

Iker era pues un niño habitado por quimeras, en la familia le sugirieron que sus antepasados eran descendientes de corsarios españoles, los cuales en realidad formaban parte de los visitadores de la calle Louis Barthou, como los Vauzelle que vivieron en esta misma casa, unos cien años antes, y como otros monstruos imposibles de identificar, a excepción de una Virgen Blanca, que acostumbraba levitar por su habitación, bañada de luz e irradiando la Bondad…

Pero volvamos al tema de su libro, el que lo proyectaba en verdad a esos abismos de donde sólo un grito te saca, sólo el Miedo llevado a sus paroxismos y tu corazón que late, late como para romperse, una infancia que rima con muerte, una infancia que Iker arrastra como una maldición, que hace que parezca cansado al día siguiente en la escuela, como ausente, en este sentido, la geometría siempre tuvo para él, el sabor de un viaje que nunca más podría emprender…




Pero en conjunto y pese a sus lagunas en matemáticas, el niño obtenía resultados correctos en suma, sus padres desde luego estaban zozobrados por tantas pesadillas seguidas, que les quitaban el sueño a todos, mas lo achacaban a los “defectos” como decían del viejo y pesado caserón de piedras, inclinado como nave austera, encallada en la costa baja, habitada por naufragadores extremos que desde ese lugar, en la habitación de la planta baja de la calle Louis Barthou, tiraban los muertos al agua…

Por lo demás, en la isla proliferaban los descendientes, no tan lejanos, de los naufragadores. Los pobladores de La Rémigeasse, un puertito de la costa oeste, o los de Chaucre, al noroeste, parecían levantarse por la mañana para comer carne humana. Las familias Crochet o Coquet ilustraban perfectamente el difícil paso de la libertad del asalto a un barco embarrancado[2] a lo aburrido de la pesca de cabotaje, que no alcanzaba para nada…

Pues Iker se pasaba las noches peleando con fantasmas de naufragadores o náufragos, almas vagabundas que habitaban la isla por las noches y le quitaban el sueño. Acaso, ¿eran las historias que escuchaba antes de dormir, relatos de agonías y arrepentimientos[3], que no habían tenido tiempo de escribir, ficciones que iban recorriendo sus noches y las de otros niños soñadores? Porque, ¿quién podría afirmar que era realmente el único en tener tales pesadillas?

En cuanto a los días en el colegio o en la calle, con su hermano Carlus, se los pasaba repitiendo las peleas y fechorías de los bucaneros alados que poblaban sus noches. no pasaba un solo día sin un reto, sin un encuentro con las pandillas rivales, y a veces, no les sobraban las fuerzas para volver más o menos ilesos a casa, en efecto, los derechos de varec de los retoños de los raqueros, se habían transmitido de generación en generación, en la isla de los Ladrones[4]

El miedo, lo experimentó una noche de tormenta, cuando tuvo que remontar solito, al anochecer, el interminable callejón des Jaulins, y que el viento del noroeste parecía dar bofetones a todo lo que encontraba a su paso. La isla de los Ladrones, presa de las oleadas, vacilaba en sus sísmicas fundaciones, Iker tenía que caminar solito hasta Rulong, a un kilómetro de la casa, por un callejón espantoso. Parecía un títere, con su lechera, y aquella noche, creyó volar. Caminando de vuelta, con el miedo y el viento encima, Iker se puso a volar literalmente, y tuvo la sensación de alcanzar la calle Louis Barthou, sin pisar una sola vez el suelo, un poco como en aquellos sueños de prepotencia, en que algo nos lleva consigo, en una alfombra voladora, o en un pasillo rodante, en este caso…


Y además estaba ese maldito libro que iba dando vueltas por su cabeza. Seguía allí todas las noches, se entreveía como en esos sueños que uno alcanza a ver justo al final, antes de despertar. Veía con claridad las páginas, los caracteres, no obstante no entendía nada de esas galimatías, esa cencerrada de palabras que iban desfilando con una velocidad alucinante ante sus ojos medio cerrados. Por supuesto, nunca habló del tema con nadie, sólo sus compañeros de dormitorio del internado de Rochefort, se enteraron de que todo lo que se le decía durante el día, lo impregnaba por la noche para surgir en sueños, en conflictos, y hasta en voces en latín, que, aunque suene extraño, él nunca lo había estudiado…

Eran esos síntomas las únicas manifestaciones visibles o más bien audibles de su Libro, Iker, ya hecho un adulto, ansiaba saber algo más al respecto. Cursó psicología para procurar circunscribir el problema, pero sólo lo llevaron a callejones sin salida, a casos de escuela que no tenían nada que ver con su estatuto de Hombre-Libro, de hombre habitado por un libro, que no logra descifrar y que lo transporta todas las noches hacia los sueños…

A duras penas se volvió profesor en un colegio de los suburbios. Este libro-rollo que iba desfilando ante sus ojos nunca lo dejaba en paz. Obsesionado, su grabador íntimo se llenaba de las peores endofasias. Su loquele tenía toda la traza de un caso de esquizofrenia, y seguía durmiéndose todas las noches, con este libro indescifrable, los especialistas del sueño que lo atendían no le brindaban soluciones concretas. ¿Qué significaba pues ese pre-sueño en forma de rollo que lo catapultaba en los brazos de Morfeo?

Empezó a examinar con suma atención los conocimientos cosmogónicos de los amerindios. Descubrió que numerosas etnias usaban captadores de sueños en forma de triángulo, constituidos por ramitas de mimbre, plumas y hierbas. Supo que el indio medita y masculla sus oraciones, se adueña de sus captadores y los coloca encima de su lecho, para filtrar los malos sueños…

A Iker le bastaron aquellas imágenes para ponerse a imitar estas prácticas rituales, para las cuales sólo una larga preparación y una fuerte auto convicción, permiten dar algunos resultados. Además, no se trataba de bloquear pesadillas, esas se volvieron cada día más esporádicas, sino descifrar un introductor libresco del sueño, cuya realidad se le escapaba. Por desgracia, por más que multiplicara los triángulos tejidos con paciencia colgados de los cuatro vértices de su habitación, ni un Algonquino habría reconocido en eso un captador de sueños…

Por lo tanto se orientó hacia la informática diciéndose que podría crear un logicial sacado del saber ancestral de los Algonquinos. Colocó decenas de captadores chiquitos en forma de triángulo en las sienes y en la cabeza, conectados con su computadora, manteniendo al mismo tiempo el decorado anterior. Todas las noches se acostaba esperando que el Libro aparezca por fin en la pantalla. Eso le tenía la mente tan ocupada que un día se olvidó el cartapacio en la veranda de su apartamento, todo el día tuvo que improvisar sus clases, y se arrepintió muchísimo con tratar de inventar esa maldita máquina…


Al día siguiente tiraba el mismo cartapacio en el contenedor de su edificio y recorrió más de un kilómetro hasta el centro de la ciudad con una bolsa de basura, menos mal que no pudo alcanzar el recinto del colegio suyo, donde sin duda sus alumnos lo habrían llevado en hombros…

Iker estaba enfermo por esas experiencias que le impedían gozar plenamente la vida, ni se atrevía a dirigirse a las mujeres, y menos a sus colegas, de tanto miedo que le daba que descubrieran su secreto, se quedaba solito con ese libro, que lo habitaba y ahora esa máquina de mierda que sólo daba para unos garrapatos ininteligibles en la pantalla…

Le fueron necesarios como diez años para que alcanzara su meta. De a poco, los microprocesadores grabaron esos extraños datos, y empezaron a desfilar palabras en la máquina. Al comienzo eran sólo eso: palabras sueltas. Pero el sistema fue mejorando y pudo, al fin, leer algo concreto…

Iker llegó a leer por fin, cada mañana al despertar, la reseña íntegra de ese introductor del sueño que lo ponía tan distraído y medio loco. No le extrañó en demasía encontrar ahí las lenguas más extrañas, algonquino desde luego pero también fino y dene-caucásico…

Emprendió pues la labor de traducir todos aquellos textos que se le antojaban notables, encallados en la noche de los tiempos. Para su mayor sorpresa comprobó que se trataba de poemas que él había escrito, en su lengua desde luego. A esta altura del relato, falta mostrarle, al lector impaciente, unos pasajes del Libro descifrado.

El origen colorado

De la vagina universal

De los moscovitas embriagados

De los amerindios masacrados

Del liberalismo consagrado

De las palabras chasqueadas

Como latigazos

De las palabras cantadas

En voz alta

Que suenan en la garganta

Y luego en la nariz

Palabras propulsadas

Por la boca

Quienes en mi hoja

Se acuestan…


Pregúntale al polvo

Cuáles son sus secretos

Briznas de Escritura

Perdidas en el viento…


Tertuliano Pessoa
Marzo de 2003

[1] Zapatillas de paño de interior, pantuflas…


[2] No existe en español un término para designar los « naufragadores »: naufrageurs en francés, quienes por las noches de tormenta prendían fuegos en las dunas de la isla de Olerón y de otras costas, para desviar los barcos de su rumbo y asaltarlos de noche…

[3] Cuentan que una noche una mujer degolló a su propio hijo naufragado, a la mañana siguiente se enteró al echar el cuerpo al agua y se pasó el resto de su vida lamentándose en la misma playa, llamada desde entonces: “La playa de la arrepentida”. En el libro mío del cual saco esta novela corta, Le livre et autres délivres, París, Société des Ecrivains, marzo de 2006, una pieza hace eco al relato que están leyendo, se titula “La playa de los lamentos”…

[4] Una de las etimologías posibles en francés de Oléron: 'l’île aux larrons', la mayor isla de Francia, -excluyendo Córcega-, en Charente Marítimo, al norte de Burdeos y al sur de La Rochela, donde pasé los mejores años de mi vida…