vendredi 16 mars 2012

"SEMAINE RIVERA LETELIER A TAHITI", du 21 mai au 25 mai 2012

SEMAINE RIVERA LETELIER A TAHITI
J’ai pu faire étudier cette année 2011-2012, une œuvre complète, à mes élèves d’espagnol approfondi de 1L et de TL, EL FANTASISTA , dont vous trouverez la synopsis en bas de page. Grâce au soutien constant
du directeur de Lan Chile Tahiti: Alfonso Luna, l’auteur de celle-ci, Hernán Rivera Letelier sera en résidence d’écrivain à Tahiti, du mardi 22 au vendredi 25 mai, nous aurons la chance et l’honneur de pouvoir l’accueillir au Lycée Aorai avec mes élèves de 1L et de TL, les spécialistes et ceux qui font espagnol en LV2, et les collègues concernés , le jeudi 24 mai 2012, au CDI, de 15h à 17h, horaire habituel des 1L d’espagnol approfondi… Celui-ci interviendra dans le même contexte, au Lycée Gauguin, avec les élèves de Mr Bagat ; à l’UPF, en LEA, à l’hôtel Méridien, et sans doute à la librairie Odyssey… Objectifs pédagogiques et culturels: - interaction avec un locuteur de langue espagnole pendant 2 heures - rencontre et découverte d’un écrivain de renom - découverte en direct de la culture chilienne, en particulier du monde ingrat des mines de salpêtre -qui servit jusqu’aux années 30 à fabriquer la poudre à canon-, au nord du pays. Thématiques possibles : - H.R.L. un autodidacte qui passe de l’anonymat à la célébrité - l’humour de l’auteur - la folie des protagonistes - les soliloques de Cachimoco Farfán - le rôle des femmes - les mines de salpêtre au nord du Chili, dans le désert d’Atacama - le sauvetage des 33 mineurs d’une mine de cuivre au Chili, la mina San José, en novembre 2010 - le tremblement de terre et le tsunami de février 2010 - la dictature d’Augusto Pinochet (1973-1989) - le narrateur collectif - autres Moyens matériels et humains: - 1 table, 3 chaises et 2 micros fixes - 60 chaises au CDI - Ecran pour projection d’images du désert d’Atacama - Portable, projecteur et enceintes - 2 micros sans fil - Colliers de fleurs, bonne humeur et Heiva A Pirae, le 10/03/2012 Eric Courthès Professeur d’espagnol

samedi 28 janvier 2012

EL ROA DE BASTOS

EL ROA DE BASTOS por Eric Courthès CRIMIC SAL PARÍS IV LA SORBONA eroxa_courthes@hotmail.com Llevaba mucho tiempo sin publicar nada sobre la obra de Roa, pero recientes diatribas anti Roa Bastos, aparecidas se supone por el viejo arte de Nepote, en las supuestamente prestigiosas y serias revistas culturales argentinas: Ñ y Página 12 , me escandalizaron por su cretinismo y falacia, y decidí reaccionar mediante esta notita… A los autores de esas dos notas ni los voy a mencionar, ya se sacaron bastante fama indebida, con su doble ataque… Vamos a ver cuál es su tesis, si es que tienen una … Sostienen que la obra de Roa en su tiempo, ya no reflejaba la realidad coetánea. ¡Vaya argumento más cretino cuando se sabe que el contexto de sus obras solía ser la Guerra del Chaco, anterior por lo menos unos treinta años a la redacción de Hijo de Hombre por ejemplo, o la dictadura del Doctor Francia, en este caso, el contexto de la obra antecede la redacción de Yo el Supremo, casi un siglo y medio… Es más, la imagen de un Paraguay sufrido que está dando en sus obras, de “un país que se enamoró de la desdicha”, como solía decir el Genio del Tevikuary, sigue existiendo en “el interior ”, y una reciente película nacional: Hamaca paraguaya , de la genial Paz Encina, se sacó un premio en Cannes, en 2008, con la misma temática… Ahora bien, que no corresponda esa realidad con otra, más urbana de los “Chongos de Roa Bastos”, es su problema, a nosotros, investigadores o simplemente enamorados del Paraguay como yo, nos interesa esa imagen histórica y delirante a la vez del Paraguay, que nos propone Augusto en Yo el Supremo, Hijo de hombre, El trueno entre las hojas, etc Hagan lo que hagan nuestros agitados Chonguitos, al Maestro no le podrán sacar sus méritos, un Premio Cervantes en 1990, y un reconocimiento universal, en especial en Francia… Pero no vamos a emprender el mismo camino huero y especioso, de la polémica cursi de revistas, de sus detractores envidiosos y falaces, sino todo lo contrario, a continuación, vamos a demostrar en unos puntitos claritos y desprovistos de subjetividad, so forma de diez preguntas retóricas, eligiendo de ejemplo Yo el Supremo, lo que hace de Roa, el Rey de Bastos, cuando los bicharracos feos que se pirran por sus propias mentiras, ensuciándole, son criaditos nomás, en la baraja literaria mundial… ¿Existe otra ‘novela” donde parece que todo delira cuando todo es histórico…? ¿Existe otra “novela” de la cual el autor está tan ausente? ¿Existe otra “novela” cuya poética polifónica la hace transfinita…? ¿Existe otra “novela” que fue leída antes de ser escrita…? ¿Existe otra “novela” que contiene una magistral “lección de escritura”…? ¿Existe otra “novela” cuyo sujeto y objeto principal es la Escritura? ¿Existe otra novela que da la ilusión de generarse a sí misma…? ¿Existe otra “novela” que lo condena al lector a la re-escritura? ¿Existe otra “novela” donde a veces no se encuentra lo que se buscaba sino otra cosa …? ¿Existe otra “novela” más semiótica, en una sola palabra? Esta última pregunta ya la contestó el propio Umberto Eco, al declarar que Yo el Supremo era la novela más semiótica del Siglo XX… Y eso que no hablamos de la poética de las variaciones, presente en toda su obra, y que tampoco mencionamos sus múltiples alcances, no sólo semióticos sino también, por si fuera poco, antropológicos y sociológicos… En resumidas cuentas, no sólo en el contexto paraguayo o latinoamericano, sino mundial, la obra de Roa está muy por encima de todo lo que se ha conceptualizado e imaginado hasta ahora, en materia de ficción histórica sobre la dictadura, no tiene parangón… Y para mí, no sólo Yo el Supremo es la más semiótica de las “novelas” sino que es la más lograda, sólo su hipotexto modélico: Don Quijote de la Mancha, anticipó en parte esas cumbres de humor e ingenio a la vez, reservado a los mayores autores de la literatura mundial, a los cuales añadiría personalmente John Fante , John Kennedy Toole y Witold Gombrowiccz … Éric Courthès Pirae, Tahití 28 de enero de 2012

jeudi 5 janvier 2012

Aimé Bonpland personaje literario / Pablo Montoya, Universidad de Guadalajara

Aimé Bonpland personaje literario / Pablo Montoya PDF Imprimir E-Mail Tras las bambalinas de la puesta en escena de una obra cuyo personaje principal es el Barón de Humboldt hay una sombra siempre presente: el médico y botánico Aimé Bonpland, nacido en La Rochelle en 1778. El nosotros con que Humboldt narra sus peripecias por las regiones equinocciales no elimina a su compañero de viaje, pero lo ensombrece. ¿Cuántas veces surge la referencia al «amado buena planta» en la descripción, por ejemplo, que va del Orinoco al Amazonas? No son muchas, en todo caso. Aquí, Bonpland rescatando libros y plantas secas de un naufragio; allá, Bonpland huyendo de los mosquitos y preparando sus herbarios en esos «hogares» ahumados de los indios; más allá, Bonpland sorteando una catarata del Orinoco para atrapar unas vainas fragantes de vainilla; más acá, Bonpland subiendo a un árbol para escapar a una tropa de pecaríes furiosos. Humboldt, que todo lo supo medir en su relato, cada descripción de lo maravilloso que iba encontrando, también ideó muy bien los momentos en que Bonpland debía aparecer en su épica naturalista. Es verdad que las alusiones a su amigo lo sitúan en medio de las dificultades y siempre ensalzan su valor y fortaleza. Pero son contadas las referencias en las más de cuatrocientas páginas de descripciones de árboles y ríos y montañas y costumbres de los habitantes de una Venezuela y una Colombia próximas a la desmesura. No es difícil comprender que a Humboldt le correspondía dar cuenta de los múltiples asombros durante el periplo por las tierras tropicales, mientras que el compañero francés debía sumergirse en las interminables labores de la clasificación de las plantas descubiertas y la disecación de los animales encontrados y, en el momento indicado, aparecer con su toque de resistencia ejemplar para así darle el tinte de aventura prodigiosa al Viaje a las regiones equinocciales. Si fuera por el mismo Humboldt, a Bonpland le tocaría cargar sobre sus hombros el papel ceniciento del eterno colaborador. Aunque un poco menos, claro está, que el cargado por los numerosos indios, negros, mestizos, mulatos y zambos cuya presencia, fundamental para que los recorridos se hicieran y ese nuevo mundo se pudiera nombrar, resulta escurridiza —por no decir fantasmal— en el vasto fresco de la relación humboldtiana. Con todo, parece ser que Aimé Bonpland cumplió este papel sin mayores dificultades, penetrado por un sentimiento de humildad generosa que ha traspasado los años. Tal carácter, signado por el temple y la bondad, es, por lo demás, lo que han celebrado muchos. Ya Simón Bolívar se refería a él como «el mejor de los hombres y el más célebre de los viajeros1 ».Ahora bien, son los escritores, y no precisamente los próceres y los historiadores, quienes abordan las entrelíneas de la historia. Son ellos quienes han intentado penetrar en el segundo plano ocupado por Bonpland y han tratado de equilibrar la balanza en esas jornadas proteicas, ajenas a la extenuación, en que dos personajes se lanzaron a situar en el horizonte del universo estudiado hasta entonces las maltrechas coordenadas de un continente visto con los ojos del imaginario del hombre renacentista europeo. Humboldt es, pues, quien se ha llevado todos los honores. Y Bonpland continúa cargando el fardo de un cierto olvido. En la obra de teatro Humboldt y Bonpland, taxidermistas, de Ibsen Martínez (Caracas, 1951), se alude a esta supuesta injusticia. Bonpland, en el último acto de esta tragicomedia con naturalistas, toma la palabra desde su encarcelamiento en el Paraguay del Doctor Francia y dice: «Hay un condado de Humboldt en el Estado de Iowa... una bahía Humboldt en Canadá. Un pueblo de mineros llamado Humboldt en Nebraska y otra bahía Humboldt en Nueva Guinea. También hay una corriente con su nombre... y un pico Humboldt en Venezuela... y un río con ese nombre en el condado de Pershingam, estado de Nevada. Ah... y por supuesto... un Parque Nacional Humboldt en California. El mundo, en cambio, para mí... tiene el lenguaje de la muerte. 2»La obra de Ibsen Martínez se estrenó en Caracas en 1981, y su propósito se enmarca en las nuevas tendencias de la literatura histórica latinoamericana. Situando en un plano de igualdad la acción de los dos científicos, Martínez parodia el discurso oficial de la historia que cubre de grandeza a los dos viajeros, grandeza que, como bien se sabe, se encargaron de edificar los mismos criollos independentistas como una forma de perenne agradecimiento. De hecho, lo que nunca se han cansado de agradecer las repúblicas latinoamericanas al Barón de Humboldt y a Aimé Bonpland, desde la adquisición de su libertad política hasta nuestros días, ha sido el haber acercado la América bárbara y atrasada a la Europa civilizada y próspera, introduciendo, con cartas de presentación bien ilustradas, los países ignorados en el horizonte en la pujante modernidad capitalista. En la obra de Martínez, para lograr esta parodia, se acude a la carnavalización y a la caricatura, al anacronismo y al exceso, a la burla y al destronamiento. Lo que pretende el autor es desacralizar, a través de un humor fustigante, la proeza de Humboldt y Bonpland; de ahí que a los dos sabios se les muestre en el primer acto, con un decorado de «palmeras borrachas de sol», hastiados de la infaltable humedad del ambiente orinoqueño y muy cercanos al extravío que van a padecer después, una perdición producida por la selva y una perdición igualmente cognoscitiva: Bonpland tiene terror a las culebras y el propio Humboldt, entre haragán y disoluto, se burla del riguroso ajetreo de su amigo. ¿Pero qué rigor puede haber en un higrómetro, se pregunta Humboldt, si su precisión reside en un deleznable cabello de mujer? El instrumento para medir la humedad ambiente se ha dañado, y Bonpland reemplaza el cabello de una mujer suiza con el cabello de una india maquiritare. La pregunta que se hace entonces el lector de la comedia es: ¿qué tipo de medición daría semejante instrumento? Este Bonpland, en todo caso, quiere seguir con el máximo objetivo del viaje. Mide la velocidad media del viento, atrapa mariposas en redes, anota las temperaturas, organiza los herbarios, toma muestras geológicas, en tanto que Humboldt se queja del destino que poseen los dos: «Después de todo, ¿qué somos?», le dice a Bonpland, «cazadores de inconsistencias... buscadores de irregularidades... 3».Precisamente, ante esta irregularidad geográfica hay un leitmotiv que atraviesa toda la obra y que define muy bien el propósito sarcástico de Martínez frente a la ambición de la Europa ilustrada de someter la naturaleza selvática al orden y la razón: los dos viajeros nunca se pondrán de acuerdo, ni cuando están en Venezuela ni cuando están en París, ya de regreso de su travesía, sobre la dirección que toma el río Casiquiare en las dos estaciones anuales. El Casiquiare es la arteria fluvial que marca la bifurcación del Orinoco. Lo que intentan Humboldt y Bonpland es estudiar el curso del Casiquiare y determinar en dónde se unen el Orinoco y el Amazonas 4.Éste es, quizás, uno de los apartes más atractivos, en términos geográficos, de la relación del Barón y, sin duda, uno de los más sugestivos para el escritor venezolano. En realidad, este tramo del viaje es el más arduo de todos. La espesura de la selva se torna aplastante. Los insectos y la humedad adquieren una intensidad pavorosa. Incluso los indios desconocen el lugar. «Esta región es salvaje y tan despoblada», escribe Humboldt, «que, excepto dos o tres ríos, los indios no supieron dar nombre a ninguno de los puntos cuya situación geográfica establecí por medio de la brújula» 5.Durante la noche del 10 al 11 de mayo de 1801, los viajeros determinan unas latitudes y unas longitudes cronométricas, y con estas observaciones queda establecida la situación del río Casiquiare. Martínez se apoya en este pasaje para burlarse de la rigurosidad científica enarbolada por los dos hombres. «Corre hacia el Amazonas en verano», opina Humboldt. «Hacia el Orinoco en la estación seca», le corrige Bonpland. «¿Cuál estación seca? Y hacia el Orinoco en la estación lluviosa...», señala el prusiano. «No, no... es al revés», responde el francés. El malentendido se prolonga hasta que Humboldt, exasperado, pone al río en su sitio: «Corre para allá la mitad del tiempo y para acá el resto del año». Bonpland se calla, no sin antes considerar que tal argumento no es muy preciso 6. El rasgo hilarante de este asunto, paradigma de las irregularidades equinocciales que miden los dos científicos, llega a su máximo punto cuando Bonpland no cree, como lo hace Humboldt, que el Casiquiare sea tan sólo «una laguna, un bache auspiciado por el terreno y la lluvia» 7, y apostrofa al río. «Pero yo sé que te mueves, hijo de puta. Yo sé que corres de noche rumbo al Amazonas. ¡No puedes ocultar esa franja de agua negra, orinoqueña, que divide tu cauce...!» 8.Basado en este pasaje dedicado al afluente Casiquiare, Martínez parece transmitir a Aimé Bonpland la perdición que sufren incluso los guías indígenas. Una luz cenital cae sobre Bonpland y éste pronuncia un corto monólogo en el que se presenta como naturalista y masón y como el verdadero protagonista del viaje que hace con un cierto teutón, un poco tozudo y ampuloso, pero fiel y bienintencionado colaborador. El efecto, por supuesto, es impactante, ya que quien se declara estar extraviado es un «ancal del espíritu» 9. En una de las cartas que Humboldt envió a su hermano Wilhelm desde Cumaná, dice: «Hasta ese momento discurrimos como enloquecidos: en los tres primeros días no hemos podido determinar nada, pues desechamos siempre un objeto para apoderarnos de otro. Bonpland asegura que perderá la cabeza si no cesan pronto las maravillas»10 .Este perfil caricaturesco del extravío, producido por tantas maravillas, es exagerado, por supuesto. Sin embargo, no hay que desdeñar que hubo una serie de viajeros posteriores que pusieron en entredicho datos que Humboldt, en su afán de «científico vanguardista», creía absolutos. Dos de esos viajeros, Alphons Stübel y Wilhelm Reiss, vulcanólogos que viajan por Colombia y Ecuador en la segunda mitad del siglo xix, educados bajo el rigor de la precisión positivista de entonces, continuamente rebaten las formulaciones de Humboldt. Humboldt se equivoca cuando habla de los volcanes. Sus medidas son inexactas al referirse a los volcanes del Corazón, del Chimborazo y del Pichincha, así como al cerro Altar. Pero, sobre todo, está el estilo de la escritura de Humboldt. Las cartas de Stübel pondrán en guardia frente a los peligros que esta mezcla de fervor romántico y ciencia ilustrada encierra para la ciencia, un estilo que pareció resultado de haber escrito pensando más en los futuros exponentes del realismo mágico y maravilloso que en los científicos mismos de después 11: un estilo que, como lo dijera Alfonso Reyes en su momento, es bastante propicio a una «poesía de hamaca y abanico». El propósito de Humboldt y Bonpland fue el de nombrar el mundo americano para insertarlo en el plan cósmico, y hacerlo de tal modo que se pusiera en tela de juicio las teorías eurocentristas de corte buffoniano. Con todo, el muchas veces eurocentrismo que se le endilga a Humboldt podría agrietarse un poco cuando se reconoce que el propósito americanista se logró de manera encomiable. Éste consistió en otorgarle una presencia preeminente a la naturaleza americana en el concierto de la ciencia europea. Antes de Humboldt y Bonpland, América era vista en Europa, y sobre todo en París, como un lugar aberrante y marginal. Buffon había justificado esta concepción al hablar de los pequeños mamíferos y los gigantescos insectos de los cuales es pródiga América. Sin embargo, las teorías de Buffon, las que se referían a la subdesarrollada naturaleza americana, se estremecieron cuando irrumpió el discurso científico de Humboldt. Hoy aquellas elucubraciones buffonianas se interpretan como las célebres consideraciones deterministas que Hegel pergeñó en su Historia de la filosofía sobre las malas condiciones de que América disponía para que allí pudiera surgir un mínimo conato de pensamiento sistematizado. El discurso de Humboldt, de todas maneras, es completamente racional, y obedece al plan de someter al conocimiento europeo la indómita naturaleza americana. Y este sometimiento va de la mano de una intención estética. En realidad, lo que se propusieron Humboldt y Bonpland fue captar sentimentalmente un entorno, combinando un cierto valor estético y una muy discutible precisión documental 12.Pero no hay que desconocer que todo esto estaba basado en el vasto proyecto capitalista que la burguesía europea comenzaba a trazar para construir sobre él su hegemonía. Es en este punto donde la obra de Martínez sitúa uno de los núcleos fundamentales del texto humboldtiano. Bonpland, que a lo largo de la obra actúa como una conciencia crítica, le aclara a su amigo (desde el calabozo adonde lo ha confinado el Doctor Francia) lo que significó nombrar ese mundo original y paradisíaco: «Y nombrabas... como si al nombrar los árboles, al paso, los talaras.. 13. Mirabas al mundo, aniquilándolo con tus nombres; bautizando los árboles como si de paso plantaras carga de dinamita. Querías un mundo y lo clasificabas... como un castigo minucioso. Pero el orden en tus palabras era una injuria intolerable» 14.De hecho, talando y dinamitando la naturaleza con palabras portentosas, dueñas de una carga poética inolvidable, ayudado por pintores e ilustradores, y conceptualizando en el marco de la ciencia europea, Humboldt insertará a América en el plano del mercado internacional forjado por los liberales de Europa. Y al hacerlo, dentro de los parámetros independentistas de la clase gobernante emergente, suscitará los mayores elogios de los nuevos exponentes del nacionalismo latinoamericano 15. La desmitificación de Humboldt por parte de Bonpland, en la obra de Ibsen Martínez, es única en la literatura latinoamericana. Porque lo usual es que estos dos personajes, que en la obra de Martínez actúan como un reflejo irrisorio de los caricaturescos Bouvard y Pécuchet, aparezcan en las obras de nuestros autores abastecidos de un lenguaje propio de los ditirambos. Desde Alejo Carpentier hasta Gabriel García Márquez, para hablar de los representantes de la tendencia maravillosa y mágica que habría de fortalecer el Barón de Humboldt, hay poco espacio para la crítica demoledora. Más bien las obras de estos escritores beben de las páginas del siempre admirado prusiano. Los pasos perdidos, en cierta medida, no es más que una recreación, con fuertes ingredientes etnomusicológicos, del Viaje a las regiones equinocciales. Los que comen tierra, en la saga de los Buendía del escritor colombiano, vienen de aquellos otomacos que habitaban las inmediaciones del Río Negro. Y recuérdese que cuando Humboldt dice, durante la travesía por la selva, que «todo recuerda aquí el estado original del mundo», está edificando un estilo literario que Carpentier y García Márquez sabrán modelar a su modo. Carpentier habla de un Adán prístino cuyo deber será nombrar las cosas por primera vez. García Márquez comienza Cien años de soledad diciendo que «El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo» 16. En fin, Bonpland y Humboldt brotarán aquí y allá ahítos de perplejidad frente a ese mundo pletórico de maravillas. Así, por ejemplo, los recrea la Memoria del fuego de Eduardo Galeano. Los cortos textos que el escritor uruguayo les dedica están sumergidos en el esplendor americano de las estampas locales. Allí se les homenajea siguiendo los esquemas que el mismo Humboldt utilizó. Pero la verdad es que Humboldt resulta bastante mesurado al lado de un Galeano excesivamente perplejo con los exotismos. En «Un par de sabios a lomo de mula» hay troncos acolchados de lianas, hay cangrejos celestes, cocodrilos —y, curiosamente, no caimanes— que hacen siestas eternas; hay lluvia de meteoros, terremotos, indios desnudos que dormitan en arenas calientes, mulatas trajeadas de muselina que levitan en vez de caminar. Y, para completar esta estampa típicamente americana, aparece uno de esos especímenes humanos por los que un contador de historias mágicas daría un Potosí para entrevistarlo. Se trata de un indio llamado Francisco Loyano, y su increíble proeza es haber alimentado a su hijo durante cinco meses con unas tetas que eran tan suyas como lo eran, de ella, las tetas secas de su mujer 17. El impacto del viaje a América es demasiado fuerte para Aimé Bonpland. A su regreso a Francia, el personaje histórico trabaja en el jardín botánico de la Malmaison napoleónica, y en 1816 decide volver. Es él y no Humboldt quien abraza con intensidad la causa americana y la lleva hasta los últimos extremos. Es Bonpland y no Humboldt quien demuestra que quiere jugarse su destino a favor del progreso y la libertad en América. Humboldt se quedará en Alemania añorando hasta su muerte un posible regreso, mientras que el botánico francés se instala en Argentina. En realidad, entre 1805 y 1814 Bonpland no dejó de mantener relaciones con el grupo revolucionario de los patriotas americanos. Es notoria y vasta la correspondencia que establece con sabios y políticos de América, desde Fray Servando en México y Pedro Serrano en Argentina hasta Francisco Antonio Zea en Colombia y Simón Bolívar en Venezuela. Sus viajes a Londres, cuartel de la independencia contra el dominio español, le permiten a Bonpland afianzar relaciones con Belgrano, Sarratea y Rivadavia. Este último lo invita para que vaya a Buenos Aires y se vincule a las labores de la ciencia en esta joven república y se encargue del jardín botánico que se piensa fundar allí 18. El paso por este país es inestable debido a la permanente crisis política. Ibsen Martínez, en el segundo acto de su obra —que transcurre entre Argentina y Paraguay y que está dedicado en gran parte a Bonpland—, ubica al científico en situaciones difíciles. Entre proteccionistas, librecambistas, iluministas, eurocéntricos y telúricos, Bonpland intenta sobrevivir en un medio enardecido y caótico durante cuatro años. «Mercader de su propio instrumental, médico y científico en cualquier cambalache, cirujano de pendencias de taberna en los muelles del puerto, destilador clandestino de linimentos y brebajes», escribe Martínez. 19 Y es que, durante esta segunda estancia en América, la vida de Bonpland adquiere los matices de un personaje novelesco. Desesperado, el viajero francés dirige sus pasos a Uruguay, donde emprende la vida de empresario agrícola. Su origen de burgués provinciano —Bonpland no fue un aristócrata de ideas científicas altamente racistas como lo fue su compañero alemán— lo favorece y le otorga un perfil idóneo para asumir este nuevo papel. Se dedica a la producción de legumbres y de lácteos, cría cerdos y ovejas, produce cueros a partir del curupay (madera rica en taninos que se da en esas regiones y que es muy utilizada por los indígenas)20 . Apoyado por un numeroso grupo de nativos, Bonpland, que para sus colaboradores es una suerte de patrón benevolente, empieza a construir su emporio. No demora en convertirse en un próspero estanciero de Uruguay. Es entonces que, empujado por el ansia de obtener una situación económica en ascenso, monta el negocio de la explotación de la yerba mate. No es blasfemia decir que este negocio adquirió los brumosos visos del contrabando (hoy todavía lo sigue siendo, pero bajo otros nombres): el contrabando era una de las mejores fuentes de ingresos en América. En Santa Ana de las Misiones, Bonpland organiza con socios y personal indígena una pequeña empresa de yerba mate que despierta rápidamente las sospechas del dictador vecino, el paraguayo Gaspar Rodríguez de Francia 21. Lo que sigue en la vida de Aimé Bonpland, como personaje literario, lo recrea Augusto Roa Bastos en su obra mayor Yo el Supremo. Esta novela de la dictadura latinoamericana, publicada en 1974, es un conjunto de voces polifónicas que a lo largo de sus más de seiscientas páginas cuenta los momentos más importantes no sólo de la vida del Doctor Francia —primer dictador latinoamericano, acosado de latinajos y de una paranoia de rasgos chauvinistas—, sino también de la vida cultural y política del Paraguay, desde la Colonia hasta nuestros días. Y Bonpland, según esta voz dictatorial que recorre la casi totalidad de la novela, forma parte del patrimonio histórico paraguayo. El científico, que permaneció detenido en Paraguay durante diez años, entre 1821 y 1831, es un personaje que se mitifica de la misma manera en que el Supremo lo hace consigo mismo: la mitificación del francés, en la novela de Roa Bastos, la edifican, por un lado, algunas voces del pueblo, y por el otro la voz del dictador, y consiste en considerarlo como el verdadero sanador de hombres. Hay una sugestiva metamorfosis del Bonpland médico en la novela de Roa Bastos: puesto que cura, con pócimas y cataplasmas milagrosas —es decir, con yerbajos y menjurjes—, a todo tipo de personas, desde campesinos anónimos hasta el mismo Doctor Francia, a quien alivia con una mezcolanza de bulbos gomosos y polvo fosfórico de Corvisart 22, Bonpland se convierte en una suerte de chamán que el pueblo y su memoria veneran. De este modo, el americanismo que alcanza el botánico francés —o, al menos, así lo insinúa Yo el Supremo— se despoja de todo el discurrir eurocéntrico de la ciencia burguesa representado por el Barón de Humboldt, y se funde con las tradiciones más antiguas del saber popular de los indios americanos. En este sentido recuerda a José Celestino Mutis, que en sus últimos años acepta, después de un largo rechazo impuesto por su formación de colonizador hispánico, el importante conocimiento de la farmacopea indígena manifiesto por los curadores indígenas de la Nueva Granada. Visto desde esta perspectiva, Bonpland como personaje adquiere una trascendencia insoslayable en el atropellado encuentro entre el conocimiento europeísta y el americanista. Y la ambigüedad expresada por el Doctor Francia ante esta circunstancia es ostensible. Por un lado siente que en todo su reino sólo hay un hombre que puede curarlo porque su profilaxis está fundada en la medicina ancestral, pero por otro sabe que ese francés es un alto representante de las causas libertarias que luchan contra los tiranos de toda índole, y que su presencia en las fronteras paraguayas es sinónimo de espionaje. Bonpland, a pesar de su encierro, disfruta a lo largo de estos años de una muy atractiva libertad. Eduardo Galeano, en su semblanza dedicada a este último Bonpland, dice cuáles eran los menesteres que ocupaban las horas del secuestrado: «Bonpland no había estado preso en celda. Trabajaba tierras que le daban algodón, cañas y naranjas, y había creado una destilería de aguardiente, un taller de carpintería y un hospital; atendía los partos de las mujeres y las vacas de toda la comarca y regalaba jarabes infalibles contra el reuma y la fiebre» 23. Las fuentes históricas que hablan sobre los últimos años de Bonplad están irrigadas por las corrientes siempre desbordadas de la imaginación. Argumentan que, luego de múltiples presiones por parte de los emisarios de los gobiernos de Europa y América —la supuesta carta en que Bolívar amenaza a Rodríguez de Francia con una invasión nunca fue respondida, y las misiones de Pedro Saguier, Richard Grandsire y Woodbine Parish no tuvieron mayor éxito—, el Doctor Francia decidió expulsarlo de sus dominios. El Bonpland de la obra de teatro de Ibsen Martínez termina en un calabozo «bajo el nivel del río Paraguay», dialogando con un Humboldt fantasmal. «Así que eso es América... La Región Equinoccial... Apuesto lo que quieras a que fríen iguanas en las plazas...», murmura el Barón. A lo que responde Bonpland: «No te prometí nada mejor... es un país a la intemperie...». El personaje de Roa Bastos se siente, en cambio, pleno en su encierro. Bonpland le responde al Supremo: «La tierra del Paraguay, Excelencia, es el cielo de las plantas; las tiene en mayor número aún que estrellas el firmamento y granos de arena los desiertos» 24. Por esta razón, y por saberse venerado por el pueblo que cura, Bonpland pide que no se le expulse. «Yo he recogido cerca de cien mil plantas y doce mil seiscientas especies, absolutamente ignoradas, de los reinos que en esta República son en extremo prolíficos y variados. Quisiera quedarme aquí, Monsieur le Dictateur, hasta el fin de mis días, si S. E. me da licencia». «Por mí, don Amadeo, puede quedarse todo el tiempo que quiera. Aquí, la perpetuidad es nuestro negocio. Yo en lo mío. Usted en lo suyo» 25. Bonpland es expulsado a pesar suyo porque es sospechoso de conspiraciones, acechanzas y astutas emboscadas. Entre 1831 y 1858 el francés se la pasa en varias partes de Uruguay. Su rastro es difícil de seguir, porque unos lo ven en medio de las tropas de Rosas y Rivera, en la batalla de Pago Largo; otros lo ven en San Borja, en las costas del río Uruguay; otros, en Santa Ana de las Misiones, y otros, finalmente, en la isla de los leprosos, cerca de Yapeyú. «Don Amadeo fue siempre hombre de estar en varios sitios a la vez», dice la voz del Supremo, que en este caso asume los contornos de una voz colectiva. «Lo que es una manera de tener varias vidas. Unos lo ven por Levante; otros por Poniente. Alguien asegura haberlo visto en el Norte; alguien en el Sur. Parecen muchos, distintos y distantes, pero uno solo y único hombre son» 26. El historiador Alfredo Boccia asegura, en fin, que Bonpland murió navegando el río Uruguay 27. Una de las notas del compilador de Yo el Supremo dice que, a su muerte, era director e institutor del Museo de Ciencias Naturales de Corrientes. Se quiso embalsamar el cadáver de Bonpland siguiendo las anotaciones que sobre esa práctica había dejado el sabio: nada más apropiado, para un embalsamador consumado, que su propio cuerpo siguiera esa suerte. Pero cuentan que, mientras el envejecido cuerpo de andariego de Bonpland asimilaba las esencias de ciertas ramas, un borracho de pueblo lo apuñaló porque el viejo amigo no le respondía el saludo. Jumeras, frenesí popular y plantas medicinales. Un decorado típico para señalar el final de un viajero legendario. 1 Simón Bolívar, Cartas con Gaspar Rodríguez de Francia et al. sobre Aimé Bonpland, en www.analitica.com/bitblioteca/bolivar/bonpland.asp (consulta hecha el 13 de mayo de 2007). En la misma carta, Bolívar habla de Bonpland como un sabio virtuoso, como un hombre cuyo saber ha hecho más por América que lo que hicieron todos los conquistadores. 2 Ibsen Martínez, Humboldt & Bonpland, taxidermistas, Fondo Editorial Fundarte, Alcaldía de Caracas, 1998. Igualmente en La medición del mundo, novela de Daniel Kehlmann (Diana, México, 2007) que recrea el viaje a América de los dos naturalistas, se hace alusión a esta especie de injusticia con Bonpland: «¿Por qué el viaje del señor Von Humboldt?, preguntó Bonpland. ¿Por qué nunca el viaje de Humboldt y Bonpland? ¿O el viaje Bonpland-Humboldt? ¿O la expedición Bonpland? ¿Se lo podría explicar alguien algún día?» (p. 154). 3 Ibid.,p. 18. 4 Alexander von Humboldt, Del Orinoco al Amazonas. Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, Planeta, Caracas, 2005, pp. 340-351. 5 Ibid.,p. 347 6 Ibsen Martínez, op.cit., p. 18. 7 Ibid.,p. 33. 8 Ibid.,p. 34. 9 Ibid.,p. 31. 10 Citado por Patricia Londoño Vega, «Tras Humboldt», en Revista Universidad de Antioquia núm. 274, octubre-diciembre, Medellín, 2003, p. 31. 11 A propósito de una valoración de Humboldt por parte de estos dos viajeros, véase Juan Guillermo Gómez, «Stübel y Reiss: dos viajeros alemanes en la Colombia del siglo xix», Colombia es una cosa impenetrable. Raíces de la intolerancia y otros ensayos sobre la historia política y vida intelectual, Diente de León, Bogotá, 2006, pp. 263-280. 12 Patricia Londoño Vega, op.cit., p. 36. 13 Ibsen Martínez, op.cit., p. 48. 14 Ibid.,p. 58. 15 Ángela Pérez, La geografía de los tiempos difíciles: escritura de viajes a Sur América durante los procesos de independencia 1780-1849, Universidad de Antioquia, Medellín, 2002, p. 70. Bolívar, recuérdese, expresa este sentimiento de gratitud así: «El barón de Humboldt ha hecho más por América que todos los conquistadores juntos». Ibid., p. 75. 16 Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, Real Academia Española, Madrid, 2007, p. 9. 17 Eduardo Galeano, Memoria del fuego ii, las caras y las máscaras, Siglo xxi Editores, Bogotá, 1984, pp. 104-105. 18 Alfredo Boccia Romañach, El polifacético Aimé Bonpland, Fundación de Historia Natural Félix de Azara, Buenos Aires, 2001, p. 3. 19 Ibsen Martínez, op.cit.,p. 43. 20 Alfredo Boccia Romañach, op.cit 21 Ibid., p. 3. 22 Augusto Roa Bastos, Yo el Supremo, Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1986, p. 231. 23 Eduardo Galeano, op..cit., p. 167. 24 Augusto Roa Bastos, op..cit., p. 232. 25 Ibid., pp. 232-233. 26 Ibid.,p. 236. 27 Alfredo Boccia Romañach, op. cit., p. 7. 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mercredi 21 décembre 2011

GESTIÓN INTER-INSTITUCIONAL DEL MUSEO PROVINCIAL DE CIENCIAS NATURALES “DR. AMADO BONPLAND”? MERCEDES VERA

Ponencia presentada en el III Encuentro Latinoamericano de Bibliotecarios, Archivistas y Museólogos (EBAM) – 14, 15 y 16 de septiembre de 2011 – La Paz, Bolivia. 1 Institución: Museo Provincial de Ciencias Naturales “Dr. Amado Bonpland” Corrientes-Argentina Trabajo realizado por: María de las Mercedes Vera Prof. de Educación Pre-Escolar y Técnico Museóloga cecactes@hotmail.com.ar Ciudad/País: Corrientes, Argentina GESTIÓN INTER-INSTITUCIONAL DEL MUSEO PROVINCIAL DE CIENCIAS NATURALES “DR. AMADO BONPLAND” CONFORMACION DEL FONDO DOCUMENTAL “AMADO BONPLAND” Ponencia presentada en el III Encuentro Latinoamericano de Bibliotecarios, Archivistas y Museólogos (EBAM) – 14, 15 y 16 de septiembre de 2011 – La Paz, Bolivia. 2 Resumen: Esta trabajo evidencia las acciones que viene realizando este museo para lograr un objetivo importante: la conformación del fondo documental Bonpland; y cómo, con herramientas de gestión a nivel local, nacional e internacional se van logrando intercambios y convenios con otros países, y a su vez, favorece la proyección del museo fuera de sus fronteras, posibilitando la difusión de la obra científica del sabio naturalista francés y director fundador del museo, el Dr. Amado Bonpland; explorador e investigador en Latinoamérica, quien eligiera como morada de sus últimos días la provincia de Corrientes (Argentina), y a su vez, proyecta a la provincia, posicionándose en el exterior. Palabras Claves: Museo- áreas museísticas- Exposiciones y muestras itinerantes- Año Bonplandiano- Investigación- Archivo- Fondo Documental- Instituto de Cultura- Relaciones Internacionales- Trabajos en Red- Gestión- Intercambios-Convenios- Universidades- Foros- Desarrollo sustentable. Breve reseña del Museo El Museo Provincial de Ciencias Naturales “Dr. Amado Bonpland”, dependiente del Instituto de Cultura provincial, se encuentra ubicado en la Ciudad Capital de Corrientes, Argentina. Creado el 10 de Octubre de 1855, por disposición del Gobernador Dr. Juan Pujol y conocido en el mundo científico con el nombre de quien lo dirigiera, Aymé Jaques Alexander Guojaud, más conocido como Amado Bonpland. Él organizó el museo y aportó un valioso herbario, pero al fallecer, sus pertenencias fueron enviadas a Francia, por lo que presume el museo fue cerrado. Años más tarde, en 1894, sobre la base de lo que se conservó, el Museo reabrió sus puertas, en manos de otro sabio de cultura europea, Pedro Scalabrini, enriqueciendo la colección a 17.000 piezas. Este museo posee una rica colección de importantísimo valor patrimonial: desde invertebrados, peces, anfibios, ofidios, reptiles, aves, mamíferos, arqueología, minerales, fósiles, y colección de frutos y semillas. Pero solo 30% de ella se encuentra expuesta en seis amplias salas de exposición permanente. Ponencia presentada en el III Encuentro Latinoamericano de Bibliotecarios, Archivistas y Museólogos (EBAM) – 14, 15 y 16 de septiembre de 2011 – La Paz, Bolivia. 3 También cuenta con otras áreas museísticas: Salas de exposición temporaria, Salón de Conferencias, Biblioteca, Videoteca, área de Servicios, Administración, Dirección, Reserva Técnica, taller y Jardín Botánico, cubriendo un espacio de 1000m2. alojados, en el subsuelo de la Escuela Nº 3 del Centenario; edificio de más de 100 años, en donde el museo funciona independientemente de esa institución educativa desde 1950, y está ubicada en el casco céntrico de la ciudad, declarada de interés histórico provincial en el año 1989, y formando parte del patrimonio cultural de la provincia junto con la Plaza de la Cruz e Iglesia homónima. Por lo que a la fecha, el museo tiene 155 años de trayectoria y es reconocido en el ámbito nacional, trascendiendo fronteras a partir de acciones desarrollas en los últimos años, que permiten revalorizar su función como fuente de información del patrimonio que custodia, destacando la figura de su fundador dentro del mundo de las ciencias. El museo brinda una fuerte acción educadora desde su misión institucional, “…educar sobre el ambiente y la biodiversidad, inspirando cambios de actitudes en los ciudadanos a través del estudio, conservación y exposición de muestras representativas de la diversidad biológica, con el fin de comprenderla y brindar conocimiento a la comunidad...” Con actividades, como conferencias, publicaciones y exposiciones temporales e itinerantes, charlas educativas, talleres y programas para público especial, cursos, jornadas, seminarios, y otras. Es miembro activo del CECA-Argentina o Comité de Educación y Acción Cultural de Museos en la República y tiene conformado un Servicio Educativo, por Disposición Nº 63/ 99, integrado por profesionales docentes-museólogos y especialistas en Ciencias Naturales que continuamente proponen una nutrida agenda cultural-educativa e implementan actividades a través del Proyecto “UN SITIO PARA APRENDER: LOS MUSEOS” (Resolución Ministerial N° 1760/02), que articula la enseñanza escolar con el aprendizaje en museos, brindando propuestas pedagógicas Ponencia presentada en el III Encuentro Latinoamericano de Bibliotecarios, Archivistas y Museólogos (EBAM) – 14, 15 y 16 de septiembre de 2011 – La Paz, Bolivia. 4 para todos los niveles educativos. También, el Proyecto “UN VIAJE AL PASADO GUARANI” (Resolución N° 358/05-Honorable Consejo de Educació n), destinado a niños de Nivel Inicial que propone dar a conocer los orígenes de nuestras raíces ancestrales. En el año 2005 se cumplió el Sesquicentenario del Fallecimiento de Amado Bonpland, desde allí fue definiéndose el perfil del museo, revalorizando la institución y a su fundador con actividades de carácter educativo-cultural y científico y presentación de libros del Arq. José Carmelo Bonpland y la Directora del Museo Lic. Aurora Arbelo de Mazzaro. En el año 2008, el por aquel entonces, Subsecretario de Cultura, Sr. Carlos Lezcano, proclamó el Año Bonplandiano, de Interés Cultural por Disposición Nº 0069/08; y por Resolución Nº 214/08 se establece la inscripción del lema “2008 Año Bonplandiano”. También de Interés para la Honorable Cámara de Diputados en Declaración Nº 010/08. Un hecho inicial ese año fue la Conferencia “Ciencias y Viajes en la Época del Iluminismo, a través de las figuras de Bonpland y Humboldt”, de la Lic. Marie Noel Bourguet, acompañada del Consejero de Cooperación y Acción Cultural de la Embajada de Francia en Buenos Aires Sr. Jack Batho y la Directora de Relaciones Internacionales Dra. Ma. Gabriela Basualdo (Secretaría de Planeamiento-Corrientes). Otra acción fue la Inauguración de la Muestra Temporaria e Itinerante “BONPLAND NATURALISTA”, que presenta la vida y obra científica de Amado Bonpland, producto del trabajo de la Lic. Aurora Arbelo de Mazzaro, y el Sr. Aurelio Schinini, con auspicio y reconocimiento del Ministerio de Educación y Cultura, la Subsecretaría de Cultura, la Universidad Nacional del Nordeste, el IBONE y el Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas, declarado de Interés Cultural por la Honorable Cámara de Ponencia presentada en el III Encuentro Latinoamericano de Bibliotecarios, Archivistas y Museólogos (EBAM) – 14, 15 y 16 de septiembre de 2011 – La Paz, Bolivia. 5 Diputados de la Provincia y también por el Concejo Deliberante de la Municipalidad de la ciudad de Corrientes. Además, la Academia Nacional de Ciencias, y La Facultad de Ciencias Agrarias (UNNE) en la persona del Ing Agr. Antonio Krapovickas, se adhirieron con la “Sesión Publica Extraordinaria en Homenaje al Dr. Aymé Bonpland”. El Museo Bonpland y el Correo Oficial de la República Argentina, concretaron el Acto de Lanzamiento “Emisión Sello Postal en Homenaje al 150º Aniversario de Fallecimiento de Amado Bonpland” declarado de Interés del Honorable Consejo Deliberante del Municipio de Corrientes, la Honorable Cámara de Diputados-Corrientes y la Subsecretaría de Cultura, con habilitación de la Muestra “Correo Postal...una Historia Vigente” La Conferencia del Dr. Guillermo Ottone “Aymé Bonpland 1773-1858, Un Naturalista en la Cuenca del Plata” y la Sociedad Científica en Asunción con representación oficial del Museo Bonpland; sumándose la presentación del video histórico “Amado Bonpland en Corrientes” de Juan Carlos Raffo, en el programa televisivo “Historias de Corrientes” Durante el desarrollo del IIº Congreso de Cultura, en la Ciudad de San Miguel de Tucumán, la Prof. y Mloga Ma. Mercedes Vera, del Museo Amado Bonpland, participó en la difusión del Año Bonplandiano en la Biblioteca del Instituto Miguel Lillo, junto a la Directora de la institución, Sra. Rosalina Carroto. De igual modo, acercando material bibliográfico, en Lima-Perú en el 2010, y en esta ocasión aquí en La Paz Bolivia, con material de difusión sobre Amado Bonpland, y adhiriendo al Centenario de Creación de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia. Desde entonces, la Muestra Itinerante “Bonpland Naturalista” ha recorrido distintas localidades y provincias como Misiones, Buenos Aires, Chaco, Entre Ríos, incluyendo la República del Paraguay, allí, en coordinación con la Embajada de Francia de ese país, traspasando así la frontera argentina. Ponencia presentada en el III Encuentro Latinoamericano de Bibliotecarios, Archivistas y Museólogos (EBAM) – 14, 15 y 16 de septiembre de 2011 – La Paz, Bolivia. 6 Para culminar el 2008, se concretó en el Museo Bonpland el “ Iº FORO FRANCOARGENTINO” con la presencia de Jean Pierre Heinz y Madame Sabrina Laconi, de la Dirección de Asuntos Culturales de La Rochelle, Monsieur Bernard, Maire de Saint- Vivien, Presidente de la Asociación de Directores de Asuntos Culturales de Grandes Villas y Comunidades de Aglomeración de Francia, Rebeca Orwelar y Nichele Dunard, Directora del Museo La Rochelle, formalizando la firma del convenio de cooperación entre el Museo de Historia Natural de La Rochelle, París, y el Museo “Amado Bonpland”-Corrientes. En Mayo del 2009, se clausura el Año Bonplandiano en la localidad de Bonpland con exposición de la Muestra “Bonpland Naturalista” y con la participación del becario francés Antoine Girard, quien realizara varias actividades en el marco del convenio. Se concreta en Julio la FIESTA NACIONAL DE LA REPÚBLICA FRANCESA, organizado por el Museo Bonpland, la Subsecretaria de Cultura, el Ministerio de Educación y los becarios franceses Antoine Girard y Pinar Bingol, difundiendo el documental “Los Franceses” de Guy Girard y temas sobre identidad francesa abordados en el mismo. En Octubre se concretó el Descubrimiento del Busto del Dr. Amado Bonpland, en adhesión al mes-aniversario de la fundación del museo, obra-donación de la Escultora Helianne Alfonso Silveira, del Instituto de Bellas Artes e Idiomas “Josefina Contte” En Noviembre se inauguró la Muestra “Pasado, Presente y Futuro de la Yerba Mate”: obra itinerante que busca transmitir tradiciones y costumbres sobre el consumo de la yerba mate, y destaca los aportes de las investigaciones de Bonpland sobre esta especie botánica, ya presentada en Mar del Plata-(Bs. As-Argentina). Como parte de los festejos del Bicentenario Argentino-2010… Ponencia presentada en el III Encuentro Latinoamericano de Bibliotecarios, Archivistas y Museólogos (EBAM) – 14, 15 y 16 de septiembre de 2011 – La Paz, Bolivia. 7 En Curuzú Cuatiá-Corrientes, la Lic. Aurora A. de Mazzaro, participó del XIº Congreso de Historia con la Ponencia “Presencia de Amado Bonpland en la Ciudad que nació con la Patria”, mientras la Muestra “Bonpland Naturalista” continúa recorriendo la provincia. En Julio, el museo presenta la novela “Memorias de un Muerto, El Viaje sin Retorno de Amado Bonpland” del Dr. Eric Courthès, basada en memorias apócrifas, que Bonpland no tuvo tiempo de escribir y en la cual, el autor decide reencarnarse… En septiembre, se concreta el IIº Foro Franco-Argentino “El Legado de Amado Bonpland en Corrientes” en el cual se ratificó el convenio entre ambos países. Los objetivos de este Convenio de Cooperación internacional: Propiciar la asistencia en la enseñanza, investigación y revalorizar la obra de Bonpland, potenciar actividades de ambos museos, fortaleciendo la figura Amado Bonpland y crear lazos de hermanamiento con La Rochelle, París, con gestiones impulsadas por la Dirección de Relaciones Internacionales de Corrientes. La delegación francesa estuvo integrada por: Guy Martiniere, Decano Honorario de la Facultad des Lettres, Langues, Artes et Sciences Humaines Universidad de La Rochelle, Irene Martiniere, Encargada de misión ante el director de servicios de cultura, deporte y vida social de La Rochelle y Jacques Poloni-Simard, Director del Centro Franco-Argentino de Altos Estudios UBA. Panel de disertantes: la Lic. Aurora Arbelo de Mazzaro, el Ingeniero Agrónomo Antonio Krapovickas, la Prof. y escritora Gladys Mango de Rubio y el Sr. Aurelio Schinini. Además contó con la presencia del Subsecretario de Cultura Arquitecto Gabriel Romero y la Directora de Relaciones Internacionales Dra. María Gabriela Basualdo. Se destacó el paso de investigadores franceses por Corrientes en el marco de este vínculo internacional, resaltando la importancia de su continuidad, pues propone un Ponencia presentada en el III Encuentro Latinoamericano de Bibliotecarios, Archivistas y Museólogos (EBAM) – 14, 15 y 16 de septiembre de 2011 – La Paz, Bolivia. 8 intercambio permanente “donde la figura de Bonpland es el estandarte para estrechar aún más este lazo creado entre Francia y Corrientes”. En noviembre, una delegación argentina, encabezada por el Subsecretario de Cultura, Arq. Gabriel Romero, hoy, Presidente del nuevo Instituto de Cultura, junto a la Dra. Laura Vischi, titular de la Subsecretaría de Trabajo, la Directora de Relaciones Internacionales Dra. María Basualdo, la Directora del Museo Lic. Aurora Arbelo de Mazzaro y el Intendente de la localidad de Bonpland el Sr. Osvaldo Pérez, participaron del Coloquio Científico Internacional “Amado Bonpland y los naturalistas-viajeros franceses en Sudamérica”, realizado en el Museo de Historia Natural de la Rochelle, París, en el marco del programa de las Celebraciones del Bicentenario de las Independencias de America Latina, además de presentación de libros y la muestra “De la orquídea a la yerba mate, Amado Bonpland, naturalista de La Rochelle en las Américas”. Al decir del Arquitecto Gabriel Romero “...Amado Bonpland es uno de los investigadores científicos más importantes que existió, por ser quien clasificó gran parte de la vegetación de la región. Vivió y murió en Corrientes, dejando un importante legado y por ello es figura emblemática, que en este Bicentenario se pone de relieve, favoreciendo la proyección de la provincia hacia el exterior…” Quedaron así sentadas las bases para continuar este desarrollo cultural común. La meta: lograr la digitalización de datos y manuscritos de Bonpland, dispersos por Sudamérica y muchos de ellos en Corrientes, para su futura utilización en ámbitos culturales e investigativos. En el presente año… En el mes de marzo, otra delegación argentina en La Rochelle firmó convenio para futuras reuniones a fin de elaborar bases para una nueva cooperación descentralizada, Ponencia presentada en el III Encuentro Latinoamericano de Bibliotecarios, Archivistas y Museólogos (EBAM) – 14, 15 y 16 de septiembre de 2011 – La Paz, Bolivia. 9 fortaleciendo el intercambio cultural y trabajo en red, entre el Gobierno de Corrientes y La Rochelle, con proyectos a mayor escala, que permitirán cruzar los sectores puramente culturales con otros más amplios vinculados con el turismo cultural, ambiente y patrimonio en una perspectiva de desarrollo sustentable de ámbitos municipal y de gobierno. El hilo conductor sigue siendo la cultura en general, la iniciativa gira en torno a la digitalización de archivos del naturalista Bonpland, la creación de una mediateca en la provincia de Corrientes, un inventario del patrimonio urbano en Goya y un proyecto de desarrollo sustentable y eco-turismo en la reserva del Iberá con participación de nuevos actores de gestión como la Universidad Nacional del Nordeste, Municipio de Goya- Corrientes, participación de ONG y el Polo IT de Corrientes, lo que a su vez, permitirá la formación de profesionales en la Rochelle e intercambio de estudiantes. Para afianzar la iniciativa, en abril visitó al Gobernador de Corrientes Dr. Ricardo Colombi, el Embajador francés Jean Pierre Asvazadourian, quien se comprometió en incrementar la vinculación socio cultural, turística y comercial con la provincia y consolidar su posicionamiento, posibilitando, el acceso al mercado internacional y la competitividad a nivel mundial, ya que la provincia tiene mucho para brindar en todos los campos. Consideraciones: La cultura, muy diversa, posee un valor intrínseco tanto para el desarrollo como para la cohesión social. Esa diversidad cultural es la fuerza motriz del desarrollo y es un componente que permite reducir la pobreza y alcanzar la meta del desarrollo sostenible. Reconocer esa diversidad cultural utilizando los medios y las TICS lleva al diálogo entre civilizaciones y culturas, al respeto y a la comprensión Ponencia presentada en el III Encuentro Latinoamericano de Bibliotecarios, Archivistas y Museólogos (EBAM) – 14, 15 y 16 de septiembre de 2011 – La Paz, Bolivia. 10 mutua y por ende, enriquecimiento mutuo. (UNESCO-Patrimonio Cultural de la Humanidad). “…La realidad se puede cambiar y la clave es la transformación cultural” aseguraba Tristán Bauer en el IIº Congreso Argentino de Cultura- (San Miguel de Tucumán, 2008) También, Thays Pessatto aseveraba que “…la cultura determina cómo estamos en el mundo. Debemos garantizar condiciones para que las necesidades culturales estén resueltas: accesibilidad, el derecho, la diversidad, los aspectos locales, el medio ambiente, la educación, las redes de interacción, comunicación y su práctica con programas que tienen impacto sobre el desarrollo sustentable…" -y Aldo Ferrer enunciaba…”No podemos cambiar el mundo, pero sí, el lugar en que vivimos…Argentina tiene una capacidad decisiva para determinar su lugar en el escenario internacional. Esto va a depender de la solidez en las respuestas, el fortalecimiento de la densidad social y de la estabilidad institucional y firme pensamiento crítico…Grandes creadores argentinos como Borges, Victoria Ocampo, José Hernández y José Ingenieros, contribuyeron de manera extraordinaria a la cultura universal. Pero hoy el desafío es incorporar el conocimiento científico al tejido económico y social para trazar nuestro propio camino y nuestra identidad…” (destacado economista argentino). Conclusiones: teniendo en cuenta estas consideraciones y como podemos observarlo, es fundamental una fuerte política cultural y contar con decisiones políticas acordes, solo así, es posible llevar adelante acciones y concretar proyectos coordinados entre todos lo sectores participantes y con un fin: “acceso a la información, y al conocimiento, para enriquecimiento mutuo brindado a toda la ciudadanía…y su desarrollo…” Ponencia presentada en el III Encuentro Latinoamericano de Bibliotecarios, Archivistas y Museólogos (EBAM) – 14, 15 y 16 de septiembre de 2011 – La Paz, Bolivia.

dimanche 4 décembre 2011

HELIO VERA EN BUSCA DEL HUESO PERDIDO (13ª EDICIÓN) - Obra de HELIO VERA

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Galerías y Editoriales HELIO VERA EN BUSCA DEL HUESO PERDIDO (13ª EDICIÓN) - Obra de HELIO VERA EN BUSCA DEL HUESO PERDIDO (13ª EDICIÓN) - Obra de HELIO VERA EN BUSCA DEL HUESO PERDIDO (TRATADO DE PARAGUAYOLOGÍA) por HELIO VERA Editorial Servilibro, Asunción-Paraguay 2008 (13ª Edición, Edición Homenaje) Dirección editorial: Vidalia Sánchez Diseño de tapa: Roberto Goiritz **/** EN BUSCA DEL HUESO PERDIDO es uno de los libros paraguayos más vendidos de las últimas décadas. En la décima edición incorpora un índice onomástico y un glosario de términos guaraníes y del castellano paraguayo utilizados en la obra. También agrega una serie de breves biografías de la mayor parte de los personajes -paraguayos o extranjeros vinculados con el Paraguay- mencionados en el texto. De ese modo, el lector tendrá los elementos de juicio necesarios para una aproximación más precisa al contenido. EN BUSCA DEL HUESO PERDIDO obtuvo el premio ICI/EMBAJADA DE ESPAÑA de 1988 y fue editado en 1990. Su contenido, polémico y escrito en un lenguaje cáustico, propone una visión descarnada y crítica de la cultura y del hombre paraguayos. - LA EDITORA **/** PRÓLOGO ** Confieso que mi conocimiento de Helio Vera no pasa de ciertos episodios espasmódicos que me tironean de nuestro toedium vital a intempestivos chubascos de ingenio y de luz, como cuando me propinó su impagable y primerizo cuento de ANGOLA. Y ahora -desde la más pura estirpe del SATIRICÓN-, una obra de mayor aliento, si cabe el término, en que el aguijón malevolente y jaranero de las tiradas de Helio se ceba en lo sacrosanto de aquella "paraguayidad" tan trajinada por una ideología todavía en boga cuando él tuvo a bien sentarse a discutir sobre las tumefacciones de nuestras más recurrentes falsedades y, acaso por ello mismo, de nuestra más acendrada identidad. ** También confieso que alguna vez me sacaron de quicio sus sesgos zumbones cuando más apropiados parecían los truenos de Jeremías ante el cuadro desolador de la así llamada cultura para guaya. Aunque, ya repuesto de sus aspersiones cáusticas, recordaba aquella otra sátira implacable de León Cadogan -fuente inagotable de todas nuestras epopeyas-, o en otro plano, la elaborada y barroca en su conceptismo, de uno de nuestros más geniales autoexiliados: Juan Santiago Dávalos. Helio es pariente de ambos, en cuanto esgrime la ironía como método para remover con escalpelo de cirujano los tejidos adiposos que encubren las tumoraciones profundas. Pero les lleva en ventaja proceder de esa extraña atmósfera de los círculos guaireños en que el humanismo más empinado arrastra la polvareda del entorno rural, como en las impagables alegóricas de otro vecino de Helio, Carlos Martínez Gamba, tan díscolo como él, y como él ahincado en encarnizado amor al terruño. Porque ambos, entiendo, alcanzan proyección universal en cuanto se remiten a lo cotidiano del mundillo guaireño lanzado a escala de paradigmas que arrojan inusitada luz sobre un campo más confuso -por lo ideologizado- de la "paraguayología", feliz neologismo que a la vez pone en solfa todos los alardeos pedantescos de aproximación a escala platónica. ** Porque de eso se trata, en su impagable estilo de escribir a dos manos: por una, una festiva e interminable sátira demoledora de cuanto lugar común nos queda en tantos años de acumular enjambres de mitos y de inflarlos como globos cautivos a la venta en nuestras ferias y academias. ** Por otra, un discurrir a ritmo de peatón curioso -pero siempre alerta y crítico- por los atajos y callejones de la cultura paraguaya, entendida ya aquí en su sesgo antropológico, como formas de vida que se afirman en un grupo humano y desafían los embates del cambio. Es precisamente a este nivel del "ensayo" -otra palabra que divierte a nuestro autor- en que se afirma el texto en un mensaje que trasciende la broma y nos aproxima a una realidad bastante persuasiva por lo concreta y coherente. ** Ni tan apologeta, como Manuel Domínguez, ni tan negador, como Cecilio Báez -en algún trabajo de hace tiempo asimilaba a aquellos y a su generación con los "Hijos del trueno", por su tremendismo-. En Helio se da una extraña contemplación estética del tema-objeto; más hacia la vena de un Cervantes, con irremediable amor y amplitud de miras. ** ¿Que su ensayo ofrece flancos desguarnecidos a los mandobles que podrá recibir? Con paraguayísima sagacidad, él se acoge ya de antemano al "Recurso del método", donde nos convida en un rondó caprichoso a la fiesta, con abundancia entrecomillada de citas sobre el alcance y rigor del género por él cultivado. Extraña ironía de quien, en largas entregas periodísticas, hacía mofa de los que acuñan epítetos para lo "paraguayo"; y ahora, por fuerza de su genio -no de su in-genio-, aporta la más redonda aproximación al hombre paraguayo que en sus anteriores artículos parecía cuestionar, un poco en la mira de su humanismo universal. ** Si mi prólogo tiene el mérito cuando menos de remitir al lector al libro que ahora sale a luz, ya tendría suficiente justificación. En cuanto a mí, prometo ser su primer y asiduo consumidor, individual y grupal. (A nuestro estilo pirata, en la Universidad, hace tiempo que su ENSAYO SOBRE LA PARAGUAYOLOGÍA figura en mis catálogos bibliográficos, por arte de las impúdicas fotocopias). - RAMIRO DOMÍNGUEZ. Asunción, 14 de marzo de 1990 **/** INTRODUCCIÓN DEL AUTOR ** Muchos lúcidos ensayistas escriben para enseñar; otros, para ordenar sus pensamientos sobre temas que los intrigan o confunden. Un compatriota -Eligio Ayala- dijo haber escrito un libro con el humilde objeto de aprender. Bajo todos estos fundamentos sospecho un motivo común: la tentación de derrotar a la muerte mediante la anhelada gloria de la letra impresa que, imaginaria o realmente, supervivirá a su autor. ** Declaro haber comenzado este ensayo con una preocupación más trivial, que poco tiene que ver con la inmortalidad y sí con un objetivo bien efímero: divertirme. Por eso desautorizo al lector que bus que el elevado signo de la sabiduría, de la penetración científica o de la solidez pedagógica en las desordenadas páginas que siguen a continuación. ** Rehúso pontificar, y dictar cátedra sobre nada. Me limitaré a recoger observaciones mías y ajenas, en un contubernio caótico que podría causar un patatús a un científico de pelo en pecho. Quien tenga el coraje de llegar hasta el final advertirá que sólo traté de reunir elementos de juicio para que todos podamos divertirnos. Para que ahuyentemos brevemente a la argelería, ese rasgo del carácter que, según algunos detractores, forma parte ostensible de la psicología colectiva paraguaya. ** Este libro requiere de algunas explicaciones. Comencemos por el título, que podría sugerir falsamente que me estoy aventurando en la paleontología. Pero no es así. El doctor Rengger cuenta que cierta vez el Dictador Francia le pidió que hiciese la autopsia de un paraguayo. Debía haber, en algún sitio todavía no descubierto, un hueso de más. Allí estaría la explicación de por qué el paraguayo no habla recio y no mira de frente cuando está ante otra persona. Esta anécdota explica el título de la obra. La preocupación por encontrar el hueso escondido preside esta obra. En el título, el lector culto adivinará además, y no estará equivocado, un parafraseo -forma elegante del plagio- de la voluminosa obra de Proust, la cual para escándalo de teoretas y sabihondos, sigue sin poderme conmover. ** Otra explicación. Este libro fue escrito durante una época de la que prefiero no acordarme. Fue pensado, escrito y entregado a un concurso de ensayos durante el Gobierno del intrépido cadete de Boquerón, quien, según sus entusiastas biógrafos, remangó -él solo- al enemigo hasta la cordillera de los Andes. Suerte que lo hayan frenado, que si no, llegaba hasta el Amazonas. La época en la que el ensayo fue parido explica, como lo notará quien lo lea, muchas de las cosas que en él se dicen, así como la manera en que se dicen. ** Es imprescindible otro detalle. El texto original, ganador del premio, sufrió severas modificaciones. No es lo mismo escribir para un jurado que escribir para el público. Por eso me vi obligado a agregarle notas y capítulos y transformar profundamente su estructura. La obra engordó escandalosamente, como un dirigente político catapultado a un opulento cargo público. ** Y ahora hablemos brevemente del objetivo de este texto: reflexionar irresponsablemente, para mi exclusivo solaz, sobre el tema de la identidad nacional. La primera pregunta sería eso mismo: ¿Existe la identidad cultural paraguaya? El paraguayo cree que sí. Algunas expresiones del imaginario colectivo local insisten en ello: Paraguay ndoguevíri (el paraguayo no retrocede); paraguay ndokuarúiva ha’eñõ (el paraguayo no micciona solo); "más paraguayo que la mandioca"; "el alma de la raza"; "el mejor soldado del mundo"; paraguayo ikasõ petei ha ikuña mokõi (el paraguayo tiene un solo pantalón y dos mujeres), etcétera. Es decir, ciertos rasgos nos diferenciarían de los demás pueblos del mundo y nos autorizarían a postular un objeto de análisis: "La paraguayidad" o, más simplemente, "la identidad nacional". ** Se han dicho ya tantas tonterías sobre la identidad nacional que ésta, que suscribo, no tendría siquiera el mérito de la novedad. Será, a lo sumo, una más. Pero no desdeñemos a la tontería. Ortega se preguntaba por qué nunca se había escrito un ensayo sobre ella. Creo que el maestro no estaba bien informado. Buena parte de lo que se ha escrito en la historia del pensamiento debe ser clasificado, sin pudor, como tontería. Ella, sobre todo en su forma radical -la estupidez-, llena inmensas bibliotecas y ha producido acontecimientos descollantes en el itinerario del género humano. Ha sobrevivido -como lo prueba Tabori en su venenosa HISTORIA DE LA ESTUPIDEZ HUMANA- a millones de impactos directos. Ninguno ha logrado marchitar su lozanía ni su capacidad de producir hechos retumbantes. ** No cualquiera, por más que lo intente, logra ser estúpido en serio. Ello exige esfuerzo, fe, dedicación, coraje, disciplina, sistema y metodología. Políticos eminentes, científicos de alto coturno, artistas encumbrados han fracasado por vacilar en el último segundo. Muchas obras no lo logran, a pesar de intentarlo con toda seriedad. Temo que ésta, que pongo en manos del lector, pese a sus buenas intenciones en ese sentido, no haya logrado alcanzar la privilegiada meta de la estupidez. ** Si el lector juzga que no ha llegado al podio, le ruego acepte mis humildes excusas. Me servirá de consuelo el lema de las Olimpiadas: lo importante es competir. Quedaré decepcionado, mas no humillado. Sólo rogaré que la acepte como una modesta pero sincera aunque fallida contribución al vyroreí (la tontería), quehacer al que los paraguayos consagramos tiempo, talento y constancia, y que todavía no ha recibido el homenaje que se merece. - Asunción, diciembre de 1989. **/** Enlace al ÍNDICE de la versión digital de En busca del hueso perdido Tratado de Paraguayología Prólogo Introducción del autor - I - En donde se habla de las escuálidas pretensiones de este ensayo y se describe el esfuerzo realizado en su perpetración Una definición autorizada La desconfianza de Gog No romper los sellos celestes El fetichismo del método La verdad bajo sospecha Pensar enferma; no olvide vacunarse Pedagogía contundente En los dominios de la semiciencia El esfuerzo de Julio Correa Se confirma una sospecha - II - Donde el doctor Francia busca un hueso sin encontrarlo El «tipo ideal» El paraguayo: ¿un hueso de más? Un paseo por la eternidad La gripe y el coqueluche Mal gálico: contribución americana Esquipodos y sirenas Los onocentauros Ni Jauja ni Mborelandia - III - Dos países en uno Bacteria y microscopio El país de gua'u y el país teete Marco Polo al revés «Puro petáculo» Una posta para repasar lugares comunes La bibliografía - IV - Abominación fanática de la palabra escrita y reivindicación de los versitos del truco Los malos ejemplos Con el verso y la música a otra parte Los peligrosos «letrados» No hacen falta los libros La sabiduría y la confianza El material de investigación Arandu ka'aty - V - Con la ayuda de doña Petrona se realiza una decidida incursión en el terreno de la gastronomía folclórica La raza guaraní El acicalamiento nativo La aristocracia «ava» La cosecha de mujeres Un cóctel importado Segunda mano de pintura Una pizca de canela El aluvión de la posguerra El mejor pedigree Una receta de doña Petrona - VI - En donde se olfatean algunas claves de la china sudamericana y se realiza un paseo con Olaf el vikingo El aporte de la hematología social ¿Cuánto nos queda de indígena? Tallarines y hamburguesas Doctrina aria para morenos Quiero vale cuatro El idioma infiltrado La «China sudamericana» La sequía permanente Un sacerdote descubre el terere El perfil rural El bilingüismo: ¿un cuento? Economía de autoabastecimiento La experiencia histórica La búsqueda del hueso perdido - VII - Aquí se comprueba una vez más que no es oro todo lo que reluce y es mejor confiar en una pluma de kavure'i Discurso sobre las cosas Magos a bajo costo Que fluya lo maravilloso Fábulas y cabulerías El imperio de la magia Galería de «abogados» Cultura shamánica y mágica - VIII - En donde una rueda no cesa de girar y hay tiempo de tomar un baño de luna Un mito demencial «El mundo es una rueda...» No may nada nuevo bajo el sol Un petiso charlatán El río y la influencia lunar Mala combinación: la luna y el «norte» Ritos religiosos y paganos - IX - Una edad de oro sin un cobre Los trovadores de la historia Un inventario de escombros La iconografía del doctor Ross El código de los laberintos Insólito caso de organización Actitud simbólica El galope de los arquetipos Nuestra edad de oro Donde interviene la poesía Las preocupaciones del bachiller Carrasco El destino y la esperanza - X - En donde se celebra con inocultable alivio que en lo alto del gallinero habitan gallinas y no elefantes «El que puede, puede» La doctrina de Toto Acosta La ley del mbarete Una misiva incolora Parábola del zorro gris Upeara ñamanda Don te'o y la pena del azote Amigos y parientes Pioneros del «braguetazo» De la carreta al «Mercedes» Sólo para deportistas - XI - Aparece el hombre invisible y se insinúa un tratado de técnicas de supervivencia con digresiones sobre química y física y parapsicología Las fintas del camanduleo Del chin-chon a la generala Incomprensión de la táctica Un poco de química y de parapsicología Misterios moleculares Sintomatología del soroche El efecto Griffin - XII - Aparición de tres monos del oriente y explicación de la táctica de las arañas Lenguaje para criptógrafos Código para chinos Del ñe'embegue al radio so'o Prohibido emocionarse «En boca cerrada...» La ley del ñemibotavy Los tres monos del Oriente «Malagradecido presokue» «Dios se lo pague» Astima ndeve - XIII - Teoría del conflicto o las bondades del freezer Un freezer para los conflictos El oparei La solución so'o La ley del jepoka La ley del vai vai Ãga ajapota aina La hora paraguaya - XIV - La doctrina del chake e instrucciones sobre como no pisar una mboichini Instrumentos típicos Por si sea más feo Crímenes políticos Contabilidad orejera El guasu api No hay lugar para el vyro chusco El ábaco de cascabeles «Gauchos» de ayer y de hoy El liderazgo y el garrote - XV - La cultura del requecho y los tres gestos de José Gill Los ideólogos del requecho La fortuna no está en los libros El partido del presupuesto «Nadie sea tan osado...» El guataha - XVI - La tradición del pokare y técnicas diversas de alteración de las superficies sustentantes junto con algunas proposiciones metafísicas Arqueología del pokaré El pícaro como paradigma Simulación y mimetismo El despreciado mbatara Virtuosos del cepillo y montañistas Antebrazos ideales Técnica del serrucho Virtuosos versus serruchadores de oído Artesanía contra tecnocracia Glosario de algunas palabras, aforismo o expresiones en guaraní o en castellano, utilizadas en este libro Índice Onomástico de personajes paraguayos o de extranjeros vinculados con el Paraguay Ver Perfil y otras Obras del Autor... 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mardi 25 octobre 2011

Los soportes histórico y científico de la pieza Humboldt & Bonpland, taxidermistas de Ibsen Martínez, por Osbaldo Obregón

Los soportes histórico y científico de la pieza Humboldt & Bonpland, taxidermistas de Ibsen Martínez
FALL 1999 25 Los soportes histórico y científico de la pieza Humboldt & Bonpland, taxidermistas de Ibsen Martínez Osvaldo Obregón Durante largo tiempo, el teatro y las ciencias constituyeron dos líneas paralelas, hasta tal punto sus caminos parecían divergentes. Daniel Raichvarg, amante del teatro y biólogo de formación, en su libro Science et Spectacle. Figures d'une rencontre,1 sitúa un comienzo de convergencia en el siglo XVI, con el nacimiento de las ciencias experimentales en detrimento de las ciencias especulativas, cuando algunos sabios comenzaron a "poner en escena" la ciencia para comunicar mejor sus conocimientos a un público más vasto (conferencias públicas, demostraciones científicas en sus gabinetes o en los salones e incluso en las ferias). Más tarde, el teatro se apropió de personajes científicos (Galileo, Kepler, Pasteur y otros) y de temas propios de la ciencia. Raichvarg distingue dos grandes tendencias: el teatro de ciencias "hímnico" (apología de los sabios o de la razón que ellos encarnan) y el teatro de ciencias "crítico," donde tanto los sabios como sus teorías son puestas en tela de juicio en el marco de la sociedad. Algunas observaciones hechas por Raichvarg acerca de las relaciones entre teatro y ciencias a partir del siglo XVI merecen subrayarse, dada su incidencia sobre la obra que nos ocupa. La primera es: "Les données scientifiques introduces dans Taction des pieces de theatre des sciences restent tres sommaires." La segunda constata que estas obras hablan "(...) des espoirs ou des angoisses face aux consequences d'une découverte, d'amour, d'humour et de mort."2 Es decir que los temas científicos sólo ocupan un lugar muy relativo y que están estrechamente ligados a los grandes temas de la literatura, en general. Un buen número de obras hispanoamericanas se inspira en la historia del continente, sobre todo a partir del primer viaje transatlántico de Colón. Es raro, en cambio, encontrar en el teatro hispanoamericano obras con un 26 LATIN AMERICAN THEATRE REVIEW sólido soporte en las ciencias naturales, ya sea por falta de una tradición comparable a la europea, ya sea por los prejuicios del artista hacia un dominio que considera opuesto o ajeno al suyo. Por esta razón hemos elegido analizar en este artículo la pieza del venezolano Ibsen Martínez, enunciada en el título. En ella, tanto la historia como las ciencias naturales tienen una función esencial en su estructura.3 Sus principales personajes se inspiran libremente en sus modelos reales, los célebres naturalistas europeos Alexander Von Humboldt (1769- 1859) y Aimé Bonpland (1773-1858), que lograron un prestigio internacional con motivo de la expedición americana comenzada en 1799, cuando sus edades sumaban apenas 56 años y que se concluyó exitosamente en 1804. Esta ambiciosa empresa científica fue financiada íntegramente con parte de la herencia del barón prusiano.4 Dicho brevemente, el périplo realizado en esos cinco años comprendió esencialmente una entrada profunda en la cuenca del Orinoco, remontando el río de este nombre, la visita de las ciudades de Cumaná, Angostura (hoy Ciudad Bolívar) y Caracas; travesía hacia Cuba, regreso a Nueva Granada para remontar el río Magdalena en dirección a Santa Fe de Bogotá; descenso hasta Lima vía Quito, explorando las más altas cumbres de la Cordillera de los Andes; regreso a Guayaquil; travesía marítima hasta México, La Habana y Filadélfia para regresar a Francia por Burdeos. Las incursiones a través del continente fueron hechas a pie, a lomo de mulas, en barco y en piraguas, sorteando gravísimos peligros. Esta expedición contó con la autorización oficial de la Corona española, reacia a concederla a otros europeos en el pasado y que fue particularmente magnánima en el caso que nos ocupa.5 A diferencia de otras anteriores con destino a América, la exploración de Humboldt y Bonpland se caracterizó por la diversidad de los dominios investigados - botánica, zoología, mineralogía, climatología, geología, geografía, fitogeografia, antropología, economía, entre otros - y por la objetividad de las mediciones, con ayuda de un arsenal de instrumentos modernos, transportados a los medios más inaccesibles. A pesar de la juventud de ambos, tenían ya al partir una sólida formación científica, obtenida con los mejores maestros europeos de la época, propicia ésta para las grandes expediciones en las postrimerías del Siglo de las Luces.6 La ficción teatral de Ibsen Martínez lleva como subtítulo "Tragicomedia con naturalistas, en dos actos," el primero titulado "Bajo las palmeras borrachas de sol" y el segundo "En el país del Doctor Francia." FALL 1999 27 Está construida sobre varios ejes que se imbrican en ella equilibradamente: 1) La relación entre los dos personajes principales, antes, durante y después del viaje americano; 2) El contexto histórico, correspondiente a la época que les tocó vivir, sacudida por trascendentales acontecimientos, como la Independencia de Estados Unidos, la Revolución francesa, las guerras napoleónicas, los movimientos de independencia de las colonias españolas de América, por no citar que los de mayor relieve; 3) la dimensión científica, derivada de la pasión investigadora de Humboldt y Bonpland, y en relación con la intensa actividad científica de fines del s.XVIII y comienzos del XIX; y 4) La concepción tragicómica del diseño dramático y los elementos propiamente teatrales utilizados en la escritura. Son estos aspectos los que vamos a desarrollar en el curso de este trabajo, tratando de privilegiar, dentro de lo posible, aquéllos que ligan la ficción teatral con el saber histórico y científico.7 La relación entre Humboldt y Bonpland Los vínculos entre estos dos personajes constituyen, sin duda, el eje central de la tragicomedia. Todos los otros aspectos son tributarios de éste o se derivan directamente de él. Por esta misma razón, se trata de una relación compleja, sin la cual la obra naufragaría sin remedio. Para evitar el desglose árido de las diversas escenas que componen cada acto, preferimos señalar las cuatro fases de la relación entre Humboldt y Bonpland, según el desarrollo estricto de la acción. La primera fase tiene como escenario la selva del Orinoco. Los naturalistas están solos en pleno trabajo de observación y medición. Lo primero que los une es la pasión científica y, en consecuencia, el proyecto conjunto del viaje exploratorio. Pertenecen a la misma generación y sienten una simpatía mutua. En contrapartida, son de nacionalidades diferentes y pertenecen a distintas clases sociales: aristocrática en el caso de Humboldt, burguesa en cuanto a Bonpland. Como sucede frecuentemente entre las parejas de ficción, son personalidades contrastadas. Hay inevitables fricciones, a veces por razones nimias. Una broma de Humboldt a propósito de la fobia de Bonpland hacia las víboras que infestan la selva provoca un incidente que culmina en agresión física por parte del francés. También hay episodios de verdadera solidaridad y camaradería. Bonpland extraviado dos días en la selva por mal funcionamiento de su brújula es salvado in extremis por Humboldt. Inevitablemente se establece entre ellos una relación de fuerza, una lucha soterrada o abierta por imponerse al otro. En este juego quien 28 LATIN AMERICAN THEATRE REVIEW parece dominar es el prusiano, cuatro años mayor y menos frágil que el francés, incluso a nivel de la salud, aunque paradójicamente éste deba aplicar sus conocimientos de medicina para curar a Humboldt de pequeños males. La segunda fase tiene lugar en París en casa de Humboldt, ocho años después de concluido el périplo americano. Bonpland viene a anunciar su viaje inminente a Argentina, con la promesa de un jugoso contrato por parte del gobierno de Rivadavia. Viene a pedir también el instrumental utilizado en la expedición americana, así como algunas cartas de recomendación. La relación es fría, distante. De manera implícita, esto significa el fin del trabajo conjunto, una verdadera deserción, cuando aún quedaban muchas publicaciones pendientes. Humboldt trata de desanimarlo, aludiendo a las guerras de independencia. Bonpland le participa su intención de casarse antes de partir, lo que motiva una réplica implacable por parte de Humboldt: "(•••) siempre te advertí sobre ellas. Barnizadas de palabras. Sólo aman al público. ¿Qué vas a hacer con una actriz en América?" (38).8 Lo trata de disuadir con la perspectiva de un viaje a Rusia, pero Bonpland piensa que Napoleón va a arruinar ese viaje, de la misma manera en que arruinó el de Egipto en 1798. Es evidente también que la colaboración científica entre ambos ha hecho crisis. Humboldt ha asumido solo el grueso de la redacción de los trabajos sobre América y reprocha a Bonpland su desidia, reconocida por éste. En verdad, Bonpland es incapaz de seguir el excepcional ritmo de trabajo de Humboldt, dedicado enteramente a la tarea. Otra diferencia importante se sitúa en el plano ideológico. El francés se considera un liberal consecuente, harto de la tiranía napoleónica. Reprocha a su amigo su doble actitud: "Y no quiero verte envejecer y escuchar tu chachara liberal mientras sirves en la corte de Federico Guillermo" (p.41). Esta fase marca la separación física definitiva de ambos naturalistas y un enfriamiento considerable de sus relaciones. Una vez que Bonpland se va de su casa, la cólera en que estalla Humboldt es elocuente, jurando vengarse de lo que considera casi una traición. La acción de la tercera fase se desarrolla en el Hotel d'Anjou en Paris, donde reside Humboldt. Este le cuenta a Seifert, su ayuda de cámara, el sueño que acaba de tener. La narración desemboca en una actualización del episodio, con la presencia de Bonpland. Estaban ambos en el anfiteatro de Sagunto, donde representaron el drama de Diotima e Hiperión para los notables valencianos.9 En esta escena onírica la comunión entre ambos es total, ebrios de felicidad con la perspectiva del viaje a América, ya aprobado por las autoridades españolas. Mientras beben un buen Mosela, Humboldt le cuenta a su amigo que estuvo enamorado de un oficial del ejército austríaco FALL 1999 29 llamado Reinhardt, a quien "secuestró" en plena luna de miel de éste en Venecia. Después de esta confidencia se insinúa una atracción homosexual entre ambos jóvenes. Esta etapa de la relación es la más antigua, cronológicamente, y particularmente reveladora de la intimidad de ambos personajes, según la ficción del autor.10 La cuarta y última fase corresponde también a la escena final de la obra. Comienza con un monólogo de Bonpland, que yace en un sórdido calabozo del Paraguay, gobernado en ese entonces por el Dictador Francia. Hace un recuento de todos los puntos geográficos que llevan el nombre de Alejandro Humboldt, a lo largo de América. Compara su triste destino con el del naturalista prusiano, de quien siempre fue un segundón. Como una aparición surge Humboldt, recreándose el momento en que se embarcaron en La Coruña hacia América, fundiéndose así el pasado con el presente de Bonpland. El monólogo desencantado de éste, sumido en su infierno terrestre, alterna con los parlamentos entusiastas de Humboldt, pletórico de optimismo ante la promesa de conocer el Nuevo Mundo. En este pseudo-diálogo, Bonpland le reprocha al naturalista prusiano su apetito insaciable por nombrar y clasificar las especies, en un acto más de profanación que de amor a la naturaleza. Hemos visto, entonces, a través de estas cuatro fases cómo la relación entre ambos naturalistas está mostrada de manera compleja, en planos diversos como el afectivo, el científico y el ideológico. Lo que resalta sobre todo es el contraste de ambas personalidades y los destinos tan opuestos que les impuso la vida. El pragmatismo de Humboldt es otro rasgo que lo distingue de Bonpland. El barón es el que se ocupa de la correspondencia y de las relaciones en general, con autoridades, benefactores, congéneres naturalistas de Europa y América, lo que incluye también el asunto de los dineros y subvenciones, cuando por razones políticas no puede disponer de su propia fortuna en la Sajonia invadida. Humboldt se llevó todos los honores. Su prestigio científico fue siempre en ascenso, en cambio la trayectoria científica de Bonpland se vio tronchada, según la versión teatral, después de su segundo viaje a América, donde para colmo fue secuestrado por el Dictador Francia durante nueve años. El soporte histórico de la obra Uno de los aspectos de mayor interés en la obra analizada es su dimensión histórica. En el desarrollo de la acción dramática convergen acontecimientos de gran importancia en la historia del mundo "occidental," 30 LATIN AMERICAN THEATRE REVIEW los cuales tienen un fuerte repercusión en América. Los principales referentes espacio-temporales en que se apoya la estructura son: 1) La España de Carlos IV y la Capitanía General de Venezuela en vísperas de la independencia; 2) La Francia napoleónica; y 3) La Argentina y el Paraguay ya liberados de la tutela española. En este marco histórico se inscriben las peripecias de ambos protagonistas en la obra de Ibsen Martínez, mostrando con ello en qué medida lo histórico condiciona tanto los destinos individuales como el desarrollo mismo de las ciencias. Se alude también a la revolución francesa de 1789, de reciente data, la cual influyó poderosamente en la formación liberal de Humboldt y Bonpland, durante el idealista período de la juventud. 1) La Capitanía General de Venezuela: La acotación inicial del Acto I señala: "Descampado en el llamado Nuevo Mundo. Corre el año 1799" (13). Todos los indicios contenidos en las dos primeras escenas delimitan el espacio de la acción en un lugar de la cuenca del Orinoco, lo cual corresponde por entonces a la jurisdicción de la Capitanía General de Venezuela, dependiente a su vez del Virreinato de Nueva Granada. Más adelante, Bonpland menciona el nombre de Vicente Emparán, quien fuera Gobernador de Cumaná durante la visita de los dos naturalistas. La expedición del Orinoco y el conjunto del viaje americano se sitúan sólo unos años antes de los movimientos de Independencia. En cambio en las escenas tercera y quinta del Acto I, que se sitúan en París en 1812, hay referencias a la guerra de independencia americana y a su más destacada figura, Simón Bolívar, a quien conocieron personalmente los dos naturalistas. Bolívar es citado una segunda vez, a propósito de la carta que le dirigió Humboldt pidiéndole interceder por la liberación de Bonpland ante el Dictador Francia.11 Podemos observar que, de la dilatada expedición americana, el autor ha privilegiado la exploración del Orinoco, región perteneciente a su Venezuela natal. 2) La Francia napoleónica: Aunque durante las escenas del Orinoco hay algunas alusiones al Directorio y a la Campaña de Napoleón a Egipto (1798) las escenas que tienen lugar en París al regreso de la expedición americana (1804) transcurren en pleno reinado de Napoleón. Las escenas tercera y quinta del Acto I transcurren en 1812 en París, donde Humboldt ha fijado temporalmente su residencia. En el diálogo entre Humboldt y Seifert, su secretario, hay repetidas referencias a las campañas napoleónicas, en particular a los preparativos de la Campaña de Rusia. En la entrevista de Humboldt con Bonpland en la quinta escena se alude al Jardín Botánico de Josefina, que este último dirige.12 En una escena posterior del Acto II (cuarta escena) Humboldt y Seifert hacen antesala para entrevistarse con Federico Guillermo III de FALL 1999 31 Sajonia, durante la ocupación de París por la triple alianza que derrotó a Napoleón (Prusia, Austria y Rusia). En este caso preciso Humboldt espera obtener ventajas materiales, pero en general los trastornos políticos y las guerras contrarían seriamente los pacíficos planes de ambos naturalistas. En el caso particular de Bonpland, su decisión de expatriarse en Argentina se debe en gran parte a su malestar frente a la dictadura napoleónica: "(•••) quisiera irme de aquí....estoy harto de invasiones...monedas de ocupación..." (41). 3) La frontera de las repúblicas de Argentina y Paraguay: Otro referente americano importante, vinculado a la trayectoria vital de Bonpland, es la región fronteriza entre Argentina y Paraguay, recientemente liberados como consecuencia de la guerra de independencia. En efecto, en el Acto II es cuestión más de Bonpland que de Humboldt, a la inversa del acto anterior. El autor marca bien la mala estrella que persiguió a Bonpland, desde su llegada a Buenos Aires, con las promesas no cumplidas de Rivadavia, todo lo cual lo sumió en "una angustiosa penuria que lo condujo a ejercer los más bajos oficios: mercader de su propio instrumental, médico y científico en cualquier cambalache, cirujano de pendencias de taberna en los muelles del puerto, destilador clandestino de linimentos y brebajes" (43).13 Los infortunios continúan después, cuando se instala en la provincia de Misiones, limítrofe con Paraguay como cultivador y comerciante de yerba mate. El Paraguay de aquélla época está indisociablemente unido a la figura del Doctor Francia, déspota ilustrado que manejó a su país con mano de hierro. El Acto II se titula justamente "En el país del Doctor Francia," donde se alude a él repetidas veces, como asimismo a la responsabilidad que le cupo en el secuestro de Bonpland. Sin embargo, en ningún momento se explica en la obra las razones que condujeron al encarcelamiento del naturalista francés. En realidad lo que interesa ante todo a I. Martínez es oponer la mísera suerte de Bonpland a la de Humboldt, éste último en un ascenso progresivo de su prestigio de sabio ilustre. La obra termina en el punto más bajo a que habría llegado el itinerario vital de Bonpland y nada se dice sobre el período posterior a su liberación.14 El soporte científico El contenido científico de la obra emana directamente de la calidad de naturalistas de ambos personajes protagónicos y de la situación de exploración científica en la que se encuentran, particularmente en el acto I, 32 LATIN AMERICAN THEATRE REVIEW durante laprimera incursión americana. Es de notar que estos jóvenes son los representantes en América de la potencia científica europea, cuyo desarrollo no había cesado de perfeccionarse desde el comienzo de la época moderna. A la era de los grandes descubrimientos geográficos, protagonizados por España, Portugal, Inglaterra, Francia, Holanda, entre otros (que a la postre significó la conquista y colonización de inmensos territorios), sucede otra en que se realizan expediciones de circunnavegación, cuya finalidad es, grosso modo, un mejor conocimiento del planeta, con la participación de científicos de diversas disciplinas (viajes de Bouganville, Cook, Lapérouse, Baudin). Este último casi coincidió con el de Humboldt y Bonpland, hasta el punto que, inicialmente, éstos debían participar en él. Es legítimo hablar de potencia científica europea por el hecho de que existían vínculos evidentes entre los investigadores de diferentes nacionalidades. Estos vínculos eran las Academias, los Institutos y también las publicaciones periódicas que daban cuenta de los avances de la ciencia: anales, revistas, memorias. A menudo, los resultados eran presentados oralmente ante las sociedades científicas. Existía la necesidad de un reconocimiento por parte de estas instituciones. Ya en los primeros parlamentos se hace referencia a la Sociedad Real de Londres, como posible aval de las mediciones que los dos naturalistas están realizando. Este reconocimiento está perfectamente ilustrado en los argumentos esgrimidos por Humboldt para persuadir a Bonpland de partir a Argentina: HUMBOLDT: No quiero. No te irás. No es eso lo que esperan de nosotros. BONPLAND: ¿Quiénes? HUMBOLDT: Todos ellos. La Academia Francesa, la Real Sociedad de Londres. El Negociado Científico de Sajonia (38) El componente científico de la obra está reforzado preferentemente por los siguientes elementos: los instrumentos de medición, el vocabulario técnico y las observaciones de la naturaleza equinoccial. Un verdadero arsenal de instrumentos científicos es mencionado y utilizado en las escenas en que prima la observación de la naturaleza, en las distintas disciplinas practicadas por los personajes: telescopio, goniómetro, tangentes, teodolito, termómetro, higrómetro, brújula, cianómetro, registrador magnético, reloj de longitudes, mirómetro y compás de posiciones. En algunos casos se precisa también el inventor del instrumento: "lentes de Fresnel," "magnetómetro de Saussure," "anteojo cromático de Dolland," "teodolito de Hurter." Recordemos de paso que antes de partir a Argentina, Bonpland visita a Humboldt para pedirle FALL 1999 33 este instrumental que, según el texto de Ibsen Martínez, tuvo que vender en Buenos Aires para poder subsistir.15 Las mediciones ilustradas en la obra son de variado carácter: altura de las montañas, humedad y temperatura del aire, altitud, longitud, intensidad lumínica, velocidad media del viento, magnetismo terrestre, observación de los astros, todo ello complementado con la recolección y descripción de especies vegetales y animales, descripción anatómica de animales, obtención de muestras geológicas, estudios acerca del valor curativo de las plantas o substancias. Todo es objeto de un trabajo sistemático, con el auxilio de tablas, croquis y dibujos. Moderadamente aparece también un vocabulario técnico, como en los siguientes ejemplos: gimnospermas, epífitas, bífido, precámbrico, esquistos bituminosos, Bothrop Atrox. Este último término corresponde al nombre científico de una víbora (vulgo, mapanare). Este léxico, así como el aspecto científico en su conjunto está compensado por un registro familiar y por situaciones puramente cotidianas, como se verá después. Un aspecto que ocupa un lugar importante en las escenas del Orinoco es la observación de la red hidrográfica y la verdadera obsesión que persigue a Bonpland acerca del curso del Casiquiare, único río que une los sistemas fluviales del Orinoco y del Amazonas. Este río presentaba una extraña anomalía: correr alternadamente hacia uno y otro la mitad del año, a partir de los equinoccios de verano e invierno. Es decir que cumple el papel de afluente doble. Al interés exagerado de Bonpland por este fenómeno atípico se opone el escaso interés que le presta Humboldt.16 Este hecho funciona como un leit-motif y contribuye, por cierto, a acentuar aún más la diferencia entre las dos personalidades. Ambos poseen una percepción distinta de la naturaleza y, en último término una concepción opuesta de la ciencia, como se explicita sólo al final de la obra, desde la perspectiva de un Bonpland ciertamente resentido. BONPLAND: (refiriéndose a Humboldt, sin que éste le oiga) Nombrabas todo y no tenías nada. Mirabas el mundo, aniquilándolo con tus nombres, bautizando los árboles, como si de paso plantaras cargas de dinamita. Querías un mundo y lo clasificabas... como un castigo minucioso. Pero el orden en tus palabras era una injuria intolerable como el caos. Mientras que para Humboldt la selva es un sistema perfectamente integrado de todos sus elementos, para Bonpland hay siempre en ella una parte de misterio que se resiste a la comprensión puramente racional, como sucede con la extraña conducta del Casiquiare. 34 LATIN AMERICAN THEATRE REVIEW El diseño teatral Hemos dejado para el final este componente formal indispensable. El subtítulo ya citado: "Tragicomedia con naturalistas, en dos actos" nos sugiere ya el tratamiento de los temas y las formas teatrales adoptadas por Ibsen Martínez. El principal desafío enfrentado por el autor era el dmanipular todos los elementos científicos e históricos de manera artística y de insuflarles humanidad a los personajes protagónicos. La vía tragicómica elegida es muy contemporánea y corresponde mejor a la sensibilidad propia de la sociedad urbana e industrial.17 La obra comienza por una aventura científica ejemplar y reconfortante de dos naturalistas jóvenes y se termina por una bifurcación neta de sus trayectorias vitales y profesionales. En Bonpland se produce una caída total de su condición, cuando la fama ganada y compartida con su cómplice al cabo de su expedición americana prefiguraba un futuro análogo al de su compañero. Se advierte un contrapunto permanente entre la gravedad trágica de este tema y el tratamiento cómico de muchas situaciones del desarrollo dramático. Esto se refleja principalmente en la representación a veces irreverente de los dos naturalistas, en las rupturas repetidas del registro culto con expresiones del registro familiar, en el uso de anacronismos deliberados y en el empleo de elementos cómicos. El diseño teatral se enriquece también con la caracterización de un personaje, alternadamente dialogante y narrador (Seifert), con elementos simbólicos y con un tratamiento muy flexible del tiempo. Veamos algunos ejemplos de cada aspecto señalado. Durante la primera y segunda escena del Acto I, la acción está concentrada en la observación científica y, en particular, en las mediciones de variado tipo. Al mismo tiempo, Humboldt aprovecha de burlarse de Bonpland hasta inventar la presencia de una serpiente en el herbario de éste, a sabiendas de su fobia hacia los ofidios. Agudiza su broma dejándolo solo y sugiriéndole tocar su flauta como medio de neutralizarla. La acotación final de esta primera escena dice: Tras una aterrorizada pausa, Bonpland ataca con indecisió un remedo melódico de clásica tonada de los cartones de la "Warner Brothers." Se incorpora lentamente, se acerca al herbario los ojos desorbitados. Oscurece lentamente y el ruido de los grillos aumenta en Pitch y domina la escena. (21) La situación se completa en la escena siguiente, en donde estalla la furia de Bonpland, que ha vuelto al campamento, mientras Humboldt se FALL 1999 35 dedica a uno de sus ocupaciones favoritas: escribir cartas. La reacción furibunda de Bonpland es ya un indicio del resentimiento que ha empezado a incubar hacia Humboldt, del cual se siente dependiente y manipulado. A punto de agredirse con armas, Bonpland le lanza, sardónicamente: "El estudiante berlinés...el huérfano acaudalado y noble...el duelista... ¡Ja! Anda, tira del gatillo" (22). En el acto II, durante su odisea como cultivador de yerba mate en la frontera de Argentina y Paraguay, el mismo Bonpland aparece vestido "a la usanza de Daniel Boone," armado de escopeta y acompañado de Calibán. Este personaje es "un negro taciturno y sumiso," criado del francés, de carácter bien particular, ya que no habla, sólo se expresa con gestos y con elocuentes gruñidos. Toda esta escena es paródica, un remedo de un mal Western (ambiente rústico, caballos, carretas en círculo, "corneta de caballería anunciando agrupación," indios que desertan ante el peligro) (45). En el nombre de Calibán puede advertirse un guiño a La têmpete de Shakespeare, pero la similitud no va más lejos. Esta escena termina con el secuestro de Bonpland por los paraguayos al servicio de José Gaspar Francia. En cuanto al orgulloso Humboldt, siempre tan seguro de sí mismo, aparece rebajado en su dignidad e incluso ridiculizado en las escenas que comparte con Seifert, su ayuda de cámara. Este le reclama siete años de sueldos impagos y amenaza con llevar el asunto a los tribunales, a pesar de que Humboldt se ha comprometido a nombrarlo nada menos que su heredero universal.18 Este litigio culmina con la escena en que hacen antesala en el Palacio de Versalles para hablar con Federico Guillermo III de Sajonia. Seifert le arrebata el alfiler de brillantes que su amo luce en su corbata, lo que motiva un forcejeo que hace caer a Humboldt, justo en el momento de abrirse la puerta para ser recibidos por el monarca. Humboldt debe soportar las continuas impertinencias de Seifert en un período de crisis financiera que lo hace vulnerable ante su criado. Otro elemento que contrasta con la gravedad del tema central es la ruptura del registro culto con expresiones familiares en los diálogos, lo que elimina toda solemnidad. En un apartado anterior insistimos en el uso de un lenguaje científico acorde con la actividad de los dos naturalistas, de modo que ahora es preciso subrayar las rupturas. Se destaca, por ejemplo, el uso del anglicismo "Okey" para asentir o mostrar acuerdo, uso generalizado en la Venezuela actual y cada vez más propagado en la América de lengua española. Para hacerse perdonar la broma ya citada, Humboldt dice a su compañero: "Okey. Se me pasó la mano. Tampoco nos vamos a pegar un 36 LATIN AMERICAN THEATRE REVIEW tiro por eso ¿no? Se me fue la mano. Fue una broma pesada. Okey: pido perdón. No lo hago más" (22). En algunos parlamentos Humboldt se refiere a Napoleón calificándolo de "enano" (39-40) y Seifert se cree autorizado a tratarlo de igual manera, como en el siguiente ejemplo: "Rusos y austríacos, señor... ¡Corretean a Napoleón por toda Europa ¡...parece que el enano se ha vuelto a casa" (42). Refiriéndose al Doctor Francia, Bonpland dice:"Conque eso cree el hombrecito, ¿eh?. Sólo porque ese tiranuelo se cree el ombligo del mundo no voy a dejar que me intimide. (...)" (44). Y en otro momento reflexiona en voz alta, diciendo: "Okey, doctor Francia. Si quiere pelea va a tener pelea; no voy a dejar que ningún tiranuelo mestizo se apodere de mi cargamento de yerba mate" (45). Las rupturas del registro culto son a veces brutales, como sucede en la escena en que Humboldt cuenta su sueño a Seifert y le explica quien era Diotima en la antigüedad griega: H.: Era la diosa del amor y de la belleza. Pero parece probada su existencia. SEIFERT: ¿Qué tal de tetas? H.: ¿Hhm...? SEIFERT (Al borde del sueño) La diosa, las tetas de la diosa... H.: Llegó a Atenas a comienzos del siglo III. Purificó la ciudad. Purificación que retardó en diez años la peste que arrasaría el Peloponeso. SEIFERT: Ese tipo...Holderlin...¿no habla de ella? H.: Sólo habla de ella... (Seifert ronca.) (48) Este diálogo ilustra perfectamente la impertinencia de Seifert frente a su amo, lo grosero de su conducta y la pasividad desconcertante de Humboldt. A continuación de este diálogo y casi sin transición el texto adquiere un vuelo literario, con la declamación a dos voces de un texto de Hõlderlin, por parte de Humboldt y Bonpland, destinado a los nobles valencianos en el anfiteatro romano de Sagunto. I. Martínez se permite también ciertas libertades con los referentes históricos de su obra, recurriendo algunas veces a voluntarios anacronismos. Estos cumplen el propósito de establecer analogías con la época contemporánea. A propósito de la marcha de Napoleón a Rusia, Humboldt y Seifert escuchan: "un súbito estruendo de camiones de asalto y tanques pesados poniéndose en marcha, Aviones caza 'Jet Prop' silban sobre sus FALL 1999 37 cabezas" (30) La retirada de Napoleón es anunciada en la banda sonora por "el fragor de los Phantoms F-105 y los Mig-21. Bombarderos en picado (sic) y tableteo de ametralladoras calibre 50. Al estruendo de las bombas sigue el trepidar de la escenografía" (42). En el acto II Bonpland hace uso de una "moderna pistola automática" para defenderse de los esbirros del dictador paraguayo. En general, los anacronismos se refieren principalmente a las armas de guerra. La libertad formal de la obra, que la aleja de fórmulas realistas, se manifiesta igualmente en la manera en que está enfocado el tercer personaje en importancia: Seifert. Este aporta al diseño teatral aspectos renovadores del teatro contemporáneo. Cumple dos funciones distintas: la de personaje dialogante, interlocutor de Humboldt (Escenas 3a y 5a del Acto I; 3a y 4a del II) y la de personaje narrador (esc. Ia del II). En el primer caso se produce una clara modificación de los roles tradicionales de Amo y Criado, dominador/ dominado, en el sentido en que Seifert rompe toda jerarquía, ya sea poniéndose al mismo nivel de Humboldt, ya sea imponiéndose en las decisiones financieras e incluso en los proyectos personales del sabio. Esta actitud culmina en la escena ya citada del Palacio de Versalles. Otras de las formas para hostilizar a Humboldt es recordarle a menudo no hacer lo suficiente para liberar a Bonpland de su cautiverio paraguayo. El ejemplo siguiente condensa los aspectos que acabamos de señalar: SEIFERT: (En medio del forcejeo) (...) ¡Una pensión, Barón!... una pensión y una carta al Doctor Francia...una vida modesta mientras llega el cangrejo de acero...y déjese de majaderías.... ¡Nadie irá a México! (56). Esto último se refiere al íntimo deseo de Humboldt de instalarse en México, por invitación de sus más altas autoridades, para "fundar el Instituto Mexicano Europeo de Vulcanología" y recorrer América Central. En su función de personaje narrador, Seifert informa al público del viaje de Bonpland hacia Argentina y las peripecias que le ocurrieron allí, su decisión de instalarse en Misiones como Agricultor en la frontera con Paraguay. Este relato inicial del Acto II, sirve de introducción a la escena entre Bonpland y Caliban, que culmina como ya se ha dicho con el secuestro del médico francés. El recurso al monólogo de carácter narrativo, dirigido al público, es utilizado también en la escena en que Bonpland, extraviado en la selva, se presenta a sí mismo como "naturalista y masón" y que termina con la llegada providencial de Humboldt, salido en su búsqueda. Por último, vale la pena destacar algunos fugaces, pero importantes momentos en que el texto da paso a elementos simbólicos, particularmente 38 LATIN AMERICAN THEATRE REVIEW aquel pasaje onírico que tiene como marco el anfiteatro de Sagunto. En el sueño de Humboldt, que pone en escena a la pareja Hiperión y Diotima, vemos una transposición subconsciente de la relación homosexual, platónica o no, entre los dos jóvenes naturalistas. En ellos está presente también la misma pasión por la naturaleza que anima a la pareja ficticia de Hõlderlin. Fundamentan esta interpretación varios indicios textuales significativos: primero, un parlamento de Bonpland, al final de la declamación: "Creo que fue una torpeza invitar a los notables valencianos. No hablamos tan bien el castellano... y era como un sueño privado ¿no?. Nuestro drama sobre Diotima e Hiperión" [el énfasis es nuestro]; segundo, la aparición del macho cabrío, que los mira desde un terraplén del anfiteatro, lo cual provoca el siguiente comentario de Humboldt: "Los sestercios... los procónsules... el salario de las legiones... y todo lo que queda es un macho cabrío... en celo... bajo la luna..." (supremacía del amor por sobre todas las cosas terrestres); tercero, la simbologia de Sirio, evocado varias veces en la parte final de la obra,19 cuarto, la confidencia de Humboldt sobre su relación amorosa con el oficial austríaco; y, quinto, el amago de abrazo entre ambos, bajo la noche estrellada, malogrado por los pastores que vienen por sus cabras. Es interesante también el tratamiento del tiempo, ya que, aparte los anacronismos citados y el carácter no lineal del desarrollo dramático, hay un manejo logrado en algunos momentos en lo que se refiere a la simultaneidad de dos planos temporales diferentes. Hasta aquí, los aspectos principales del diseño dramático, que revelan la riqueza de los recursos empleados, aunque nuestro análisis no sea exhaustivo. Ahora sólo nos resta establecer las principales conclusiones. Ibsen Martínez asumió un gran riesgo al situar en el centro de la acción a dos personajes inspirados, aunque sea muy libremente, en sus modelos reales. La talla, el espesor y la celebridad de las figuras históricas gravitan inevitablemente en la recepción de la obra, a pesar de tratarse de dos planos diferentes que no pueden ser confundidos. Es inherente a la ficción literaria su capacidad inventiva e imaginativa. Esa es su ventaja sobre la percepción relativamente "objetiva" de lo real. Sin embargo, la representación de Bonpland en el acto II, que tiene como escenario las Provincias del Río de la Plata en plena ebullición independentista y separatista, resulta imaginativamente pobre si se la compara a la realidad vivida por el naturalista francés: primero por las contradicciones y paradojas de su cautiverio en Paraguay; y, segundo, por la plenitud vital de sesgo novelesco que presidió el largo período comprendido entre su liberación en 1831 y su muerte ocurrida en 1858, sólo un año antes que la de Humboldt.20 FALL 1999 39 En la obra venezolana queda claro que, en oposición a Humboldt, Bonpland ligó definitivamente su destino al de América, fascinado sobre todo por su exuberante naturaleza, siendo arrastrado inexorablemente por la turbulencia política y militar que se desató en el proceso independentista, turbulencia que, en cierta medida, ha caracterizado la historia posterior del continente. Sin embargo, la relación que tuvo el Bonpland real con los acontecimientos político-militares sobrepasó con creces el caso paraguayo, ya que estuvo ligado directa o indirectamente a los destinos de Brasil, Uruguay y Argentina durante gran parte de la segunda mitad del siglo XIX, a veces, con las armas en la mano. Roto su primer matrimonio a causa de su largo secuestro, fundó una nueva familia en Paraguay, la cual tuvo que abandonar por la fuerza, para reconstruir una nueva en el norte de Argentina. Todo prueba que Aimé Bonpland después de su liberación eligió vivir en América del Sur y, no obstante sentir nostalgia de su tierra francesa, nunca regresó a ella, sin verdadero impedimento. Con lo dicho no restamos mérito al autor venezolano, sino que señalamos los límites de una empresa artística ambiciosa difícil de llevar a cabo plenamente en los márgenes de espacio de una obra teatral. Tanto más cuanto que en ella está también en juego, en filigrana, la relación a la vez rica y conflictiva entre América y Europa. Para Bonpland y Humboldt la tierra americana se ofrece a ellos como un mundo nuevo aún por descubrir, estando conscientes de ser pioneros en el plano científico, con el poder que llesconcede su rigurosa formación europea y con los instrumentos de que disponen. Un aspecto que la obra no plantea ni siquiera en esbozo es que ese "redescubrimiento científico" de América (lo que implica también un diagnóstico de sus potencialidades económicas) será fatalmente un acicate y un instrumento de dominación en manos del neocolonialismo europeo. Liberadas de España, las antiguas colonias americanas quedan bajo la esfera de influencia de otras potencias europeas. Un gran mercado se abre para Inglaterra, Francia y otros países. Uno de los mayores atractivos de la obra es, precisamente, plantear interrogantes al lector tanto sobre el denso contexto histórico europeoamericano, como sobre la personalidad de ambos naturalistas, exponentes representativos de la ciencia europea al alba del siglo XIX. Los distintos elementos que configuran el diseño teatral de la obra cumplen bien su cometido dentro de la concepción contemporánea de la tragicomedia. El tono festivo y grotesco de algunas escenas recuerdan algunas obras de José Ignacio Cabrujas, uno de los principales autores venezolanos del siglo XX, fallecido en 1996.21 40 LATIN AMERICAN THEATRE REVIEW Post Scriptum La personalidad y las relaciones de los dos naturalistas con América Latina de lengua española han interesado a los artistas y escritores de ambos lados del Atlántico. El escritor paraguayo Augusto Roa Bastos se inspiró en Bonpland para componer algunas páginas de sus novelas Hijo de hombre (1960) y sobretodo Yo, el supremo (1974), a propósito de la asistencia médica dada por Bonpland al dictador Francia durante su estancia forzada en Paraguay. El propio Roa Bastos adaptó esta última novela al teatro con igual título. (Presses Universitaires du Mirail, Collection Hespérides, 1991, edición bilingüe español/francés a cargo de Milagros Ezquerro) Un filme franco-canadiense-venezolano intitulado en francés, Passage des hommes libres, realizado por Luis Armando Roche, se estrenó en París a fines de junio de 1997, inspirado también en la expedición de Humboldt y Bonpland. El comentario de la revista semanal Télérama es elocuente: "Ici, l'histoire a le mérite d'etre plutôt finement dessinée, à travers les relations de deux naturalistes á l'amitié trouble" (Télérama N° 2477, 2 juillet 1997, p. 32). El guión pertenece a L.A.Roche y Jacques Espagne y no tiene relación directa con la obra de Ibsen Martínez, a pesar de las semejanzas temáticas. El guión fue publicado con el título: Aire Libre {Passage des hommes libres), Mérida, Venezuela, Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, 1996. Claus Hammel (1932), dramaturgo de la ex República Democrática Alemana, es el autor de una pieza titulada Humboldt y Bolívar o El Nuevo Continente, que fue estrenada en Rostock a fines de los años '80. Una versión en español fue representada en Cuba en 1982 y publicada en Conjunto N° 57, julio/septiembre, 1983, 42-104. Université de Franche-Comté Notes 1. Ver a Raichvarg. 2. Raichvarg, 273 y 103, respectivamente. 3. La primera de estas obras fue estrenada en el Teatro Juana Sujo de Caracas en febrero de 1981, con la dirección de Enrique Porte. Ibsen Martínez escribió también La hora de TEXACO y muchas telenovelas para la televisión venezolana. Por estas calles, que integraba temas de actualidad política, tuvo un gran éxito popular, habiendo sido difundida durante dos años y medio. Todas las citas de la obra analizada en este trabajo se refieren a esta edición, seguidas del número de página. Agradezco a Heidrun Adler el amistoso gesto de haberme dado a conocer la obra de I. Martnez, objeto de este art(culo. FALL 1999 41 4. "Estoy ocupado en reunir las cajas que he enviado por separado del mar del Sud a España y separar mis colecciones de las de mi compañero de viaje Bonpland (sabio francés que he llevado conmigo por mi cuenta)." Humboldt, 121-122. 5. "Por quanto há resuelto el Rey (Carlos IV), que Dios guarde, conceder pasaporte á Dn.Alexandro Federico Barón de Humboldt, Consejero Superior de Minas de S.M. el Rey de Prusia, para que acompañado de su Ayudante ó Secretario Dn. Alexandro Bonpland, pase a las Américas, y demás posesiones ultramarinas de sus Dominios á fin de continuar el estudio de las Minas, y hacer colecciones, observaciones, y descubrimientos utiles para el progreso de las Ciencias naturales: por tanto ordena S.M. á los Capitanes Generales, Comandantes, Gobernadores, Intendentes, Corregidores y demás Justicias, ó personas á quienes tocare, no pongan embarazo alguno en su viaje al expresado Dn. Alexandro Federico Barón de Humboldt, ni le impidan por ningún motivo la conducci(n de sus Instrumentos de Fisica, Quimica, Astronomia, y Matemáticas, ni el hacer en todas las referidas posesiones las observaciones y experimentos que juzgue utiles (...)," Cartas americanas, 220. (respetamos la ortografía original) 6. "Mi educación científica muy cuidada. No hubo sacrificio que mi padre y sobre todo mi madre (porque el primero murió cuando yo tenía nueve años), no hiciera, para educarnos con los hombres más célebres en lenguas antiguas, matemáticas, historia, dibujo, jurisprudencia, física, en educación doméstica - sin frecuentar los colegios - , el verano en el campo, el invierno en la ciudad, siempre en gran retiro." Cartas americanas, 230 ("Mis confesiones," 1805). 7. No es mi objetivo hacer un estudio de las fuentes biográficas e históricas utilizadas por Ibsen Martínez. Sin embargo, es evidente que él se inspiró en las obras de Humboldt y en su epistolario americano relacionado con la expedición al Orinoco. En general, este trabajo remite a las "Notas" los hechos históricos para no mezclar ficción e historia 8. Adeline Delahaye era sobrina del jardinero Lahaye y protegida de la Emperatriz Josefina. Ella estaba ya separada de su marido y tenía una hija (Emma) cuando conoció a Bonpland. Le gustaba tocar el piano a menudo. Cf. Philippe Foucault. 9. Referencia a la obra de Hõlderlin. Esta obra se aproxima más al género novelesco que al dramático. A pesar de nuestros esfuerzos, no hemos podido encontrar el fragmento citado. ¿Se trata de una cita inventada? 10. La estancia en España tuvo lugar en 1799. La visita a Valencia se sitúa en enero de este año. 11. A petición de Humboldt, Simón Bolívar escribió una carta al dictador de Paraguay para obtener la liberación de Bonpland (carta fecha en Lima el 23 de octubre de 1823). Foucault reproduce íntegramente esta carta (258-260). 12. Gracias a Humboldt, Aimé Bonpland fue nombrado en 1809 "intendant des Jardins de la Malmaison, contribue au service de l'Impératrice, à 1'entretien et à l'enrichissement de la flore de ce jardín." J. P. Duviols/ Charles Minguet, 70-7 13. Es verdad que Rivadavia no cumplió sus promesas, a causa de la inestabilidad política de la muy joven república, pero la descripción de la situación de Bonpland en Argentina llega a ser caricaturesca. En la realidad, éste trabajó como médico y al mismo tiempo explotó una propiedad agrícola en los alrededores de Buenos Aires. Más tarde concibió el ambicioso proyecto de explotar una plantación de yerba mate en la provincia de Misiones, en la frontera con Paraguay. Se trataba de la antigua Misión de la Candelaria, que había pertenecido a los jesuítas. No obstante, todos sus proyectos tropezaron con las condiciones políticas de verdadera guerra civil entre las provincias del Río de la Plata, que querían ser autónomas, y el gobierno central de Buenos Aires. 14. Médico, criador de ganado y agricultor, Bonpland permaneció hasta su muerte en 1858 en la región próxima al río Uruguay, ya sea en el sur de Brasil, ya sea en el norte de Argentina. Philippe Foucault resume bastante bien todos los papeles que él desempeñó durante este agitado período: "Conseiller diplomatique, agent d'affaires, charge de négociations, les functions de Bonpland sont 42 LATIN AMERICAN THEATRE REVIEW multiples et délicates. Entre Ferré et la France, entre Paz, Rivera et les Français, il est Phomme par lequel passent toutes les negotiations, les demandes d'armes, les achats d'équipement, l'organisation des entrevues, et les transports de fonds. De plus, chacun voulant connaítre son opinion au sujet des autres, il doit faire preuve de souplesse et de beaucoup de circonspection pour ne pas froisser les susceptibilités." Ph. Foucault, 297-298. 15. La utilización de estos instrumentos modernos para la época se menciona a menudo en los escritos de Humboldt, en los cuales él se felicita de su fiabilidad. Estos instrumentos aparecen también representados en muchos cuadros inspirados en los viajes de Humboldt y Bompland. 16. Este problema agitaba el mundo de los geógrafos desde hacía más de un siglo y él era considerado como una aberración de la naturaleza. Cf. Ph. Foucault, op. cit. chap.6: "L'enfer vert," 117-133. 17. El autor español Alfonso Sastre piensa que "En esta sociedad degradada se produce la objetiva identificación de lo trágico puro como cómico o, por lo menos, irrisorio. Lo trágico es cómico y, al contrario, en la comicidad de muchas situaciones reside lo más profundo e inalcanzable de la tragedia humana en esta sociedad." El postula entonces una mezcla de trágico y de cómico que denomina "tragedia compleja." Sastre, 103. 18. (Humboldt) "A sa mort, il a legué par testament tous ses biens mobiliers à son valet de chambre, Johann Seifert (1800-1877), qui l'avait servi pendant quarante-trois ans. Seifert vend la bibliothéque (11,164 titres) à un libraire allemand, qui la cede sur-le-champ à Henry Stevens, antiquaire américain à Londres, pour 4000 dollars." J.P. Duviols / Charles Minguet, 99. 19. Según la antigua Enciclopedia Espasa Calpe (España), Sirio es "la estrella alfa de la constelación del Perro Mayor, la estrella más brillante de la bóveda celeste." En la mitología griega, ella es el Perro de Orion. Esta misma Enciclopedia nos informa que el astrónomo Bessel obtuvo la verificación de extrañas variaciones concernientes al movimiento de esta estrella, admitiendo - para explicarlas - la existencia de un "compañero obscuro." Este trabajo de Bessel fue el origen de una rama de la Astronomía denominada "Astronomía de lo invisible." En la obra de I. Martínez, ¿Sería identificado Humboldt a Sirio, la "estrella brillante," y Bonpland interpretaría el papel de "compañero obscuro"? Dada la caracterización de los dos personajes, el paralelismo se justifica ampliamente. 20. Durante su secuestro en Paraguay, Bonpland vivió en concubinato con María, hija del cacique Chiviré: "C'est avec Maria qu'il a entrepris de creer un dispensaire, puis une maternité. De leurs amours sont nés deux enfants, un garçon et une filie, portant leurs prénoms: María et Amado." Ph. Foucault, 273-274. Según esta misma fuente, Bonpland tuvo en Itapua (Paraguay) una hija natural de Regina Pana; más tarde en Santa Ana (Argentina), fundó una nueva familia con la dama criolla Victoriana Cristaldo, de la cual tuvo tres hijos: Carmen, la mayor, Amadito y Anastasio. 21. Posteriormente a la redacción de este trabajo, el actor y director venezolano Héctor Manrique me reveló que Ibsen Martínez era muy amigo de Cabrujas, al cual consideraba su maestro. Obras citadas Duviols, J. P. et Charles Minguet. Humboldt, savant-citoyen du monde. Paris: Gallimard, 1994. Découvertes GallimardNo. 199: 70-71. Foucault, Philippe. Lepêcheur d'orchidées. Paris: Editions Seghers, 1990. Hõlderlin, Friedrich. "Hyperion ou L'ermite de Grèce," en Oeuvres. Paris: Gallimard, 1967. Bibliothéque de la Plêiade, versión francesa de Philippe Jaccottet. FALL 1999 43 Humboldt, A. de. Cartas americanas (compilación, prólogo, notas y cronología de Charles Minguei). Caracas: Biblioteca Ayacucho No. 74(1980): 121-122. Martínez, Ibsen. Humboldt & Bonpland, taxidermistas /L.S.D. (Lucio in the sky with diamonds). Caracas: Fondo Editorial Fundarte, 1991. Colección Cuadernos de Difusión No. 150. Raichvarg. D. Science et Spectacle. Figures d'une rencontre. Nice: Z'Editions, 1997. Sastre, Alfonso. La revolución y la crítica de la cultura. Barcelona: Ediciones Grijalbo, 1970: 103.