mercredi 31 octobre 2012

ADELINE BONPLAND PAR ALAIN COUTURIER

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dimanche 17 juin 2012

Los chongos de Roa Bastos: otro caso de babosismo intelectual, por Mario Castells

Los chongos de Roa Bastos: otro caso de babosismo intelectual A los compañeros muertos y heridos en el desalojo de Estancia Morumbí, Curuguaty. A los que hoy más que nunca levantan las banderas de la Reforma Agraria Radical.  Si tuviera que decir con toda precisión cuál entiendo la tarea más importante del momento actual y nuestra responsabilidad cultural, diría que es la construcción de una literatura. (...) No basta que haya obras literarias, buenas y exitosas, para que exista una literatura, para alcanzar tal denominación, las distintas obras literarias y los movimientos estéticos deben responder a una estructura interior (...) que responda a una necesidad de la sociedad en que funcionan. Ángel Rama, “La construcción de una literatura” 1. Pléito rire pléito jey Nadie quiere raptarlos ya en la cuaresma opaca de la simulación luguista; a la burguesía liberal y a los sectores ilustrados del progresismo (vástagos de la misma fracción de clase), los ofrecimientos del nacionalismo cultural paraguayo l ay, según ellos, reside precisamente en el análisis de las relaciones entre sociedad civil y sociedad política y la no constitución del bloque histórico1. Lo que trasunta de todo esto, para nosotros, no es el rechazo al uso narcotizante de la “ideología paraguaya” 2 como ellos (Schvartzman y una pléyade de discípulos bastante heterodoxos) aducen, sino la operatoria que encausa esta misma fracción de clase que, en la crisis de decadencia del principal sostén del sistema de dominación -el Partido Colorado-, ha identificado en el nacionalismo el verdadero limón exprimido que necesita agusanar para establecer un nuevo sustento ideológico al orden dominante. Si tenemos en cuenta, como el Meliá de los 70, las palabras del historiador norteamericano John Hoyt Williams, que no fue sino “el nacionalismo el que hizo de esta provincia la primera república verdaderamente independiente del continente, le dio crecimiento, unidad y fuerza –e hizo también posible, quizás probable, la guerra que casi destruyó la nación” (citado por Meliá 1997: p. 69), renunciar a él es trastocar la herramienta primordial con la que se forjó nuestra historia. Partiendo de la certeza de que jamás en lo que va desde 1870 hasta la actualidad ha habido una cultura verdaderamente nacional en el Paraguay oficial, es también necesario acordar que la resistencia popular paraguaya a la cultura dominante ha tenido visos, tal como lo percibiera Rafael Barrett a principios de siglo XX, de portentoso heroísmo. Resistencia cultural que se ha sostenido en el tiempo a pesar de leves triunfos y derrotas históricas, se hace presente hoy en la paradoja de una sociedad que responde a una ética que ha cristalizado rural y en lengua guaraní, siendo su identidad una identidad por la negativa, una remembranza y no una proyección hacia el futuro. Ahora bien, no lleva mucho tiempo el tránsito de una cultura nacional a una desnacionalizada, más aún cuando nunca se ha llegado a forjar una verdadera cultura nacional-estatal. Si la identidad es ubicación en un mundo específico (sitio jerárquico, asimilación de creencias y valores de la ideología dominante), las clases medias paraguayas se van identificando a sí mismas, subjetivamente, gracias a la cultura de consumo de las metrópolis, cada vez más con la Argentina y el Brasil, las dos principales sub-metrópolis del país. Este proceso de re-colonización agrede al Paraguay con la misma temeridad del colonialismo pero fortificado en su embate por la secular experiencia de expoliación y coloniaje recurrentes. Dejado el pueblo sin los instrumentos simbólicos de su propia inteligibilidad, porque ya antes ha sido desprovisto de sus fuentes económicas, el futuro de la cultura nacional se abre sobre el horizonte de dependencias cada vez más acentuadas. En este sentido el proceso de modernización, de urbanización (…) y el nuevo sistema de comercialización, agrava la situación, ya que lo que bastaba a la inteligibilidad y modo de ser de una sociedad rural, se convierte en anomia en una sociedad suburbana y en las nuevas aglomeraciones proletarias (1997: pp. 75- 76). 2. Chicharõ trenzado Sujeta a la definición ahormada de cultura de masas, ésta se corresponde con la realidad económica capitalista, desde su fase principal en tiempos de la revolución industrial hasta la actualidad de crisis cultural aguda, con su industria de la cultura o industrias creativas. Es un hecho comprobable que la cultura de masas ha reforzado el ejercicio de sometimiento de las culturas dominantes sobre las dependientes produciendo a gran escala, con técnicas y procedimientos cada vez más avanzados, ideas, discursos, modos de vida, subordinándolos a la rentabilidad capitalista y a la tensión permanente entre la creatividad y la estandarización. Este fenómeno se ha agravado con la entrada, no por necesaria menos avasalladora, de las telecomunicaciones y nuestro actual disimulado cautiverio en el panóptico virtual. No obstante ello, es ingenuo y hasta reaccionario clamar, en nombre de la cultura popular, contra la tecnología y su matriz neocolonialista como un pastor evangelista que propugna “escapar a lo mundano”. La cultura de masas ha mostrado que puede convivir con las culturas subalternas, no necesariamente acaba con ellas. Más aún, cuando la cultura popular adquiere valor de educación, forja iniciativas que, en buena medida, se han valido de los medios de comunicación de masas como vehículos de su difusión. Al contener sus mitos fundadores, la memoria colectiva de una sociedad o de un grupo social ofrece instrumentos y pautas para la interpretación del pasado, la percepción del presente y la proyección del futuro. En América Latina, la memoria latente de los sectores populares se manifiesta en primer lugar en el marco de la oralidad comunitaria. Hace tiempo, sin embargo, que fragmentos de esta memoria se vienen aludiendo o recreando en las prácticas más diversas de la cultura masiva. Tal es el rostro de Jano de los medios de comunicación que aleccionan a una parte enorme de la sociedad configurando opinión, percepción, disposición y disciplinamiento. Entender y asumir el mandato de lucha contra el statu quo y la cultura dominante es lo que hace al artista, no un Job sumiso chapaleando en el estercolero, sino un comunero batallador que se refriega en el lodazal de la vida cotidiana de su pueblo con conciencia plena de su tarea histórica. De nada valdrá que el autor clame: «¡Mi libro, mi obra, mi historia, mis personajes, mis obsesiones!...». En nuestra cultura contaminada por el culto de la propiedad, el “creador” sufre cólicos morales que no tienen remedio. De poco le servirá que la vanidad literaria procure reanimarlo soplándole insidiosamente: «Ahí están. No se han perdido. Después de todo has escrito para ser leído. Te leen, te discuten. La crítica se ocupa de tu libro. (...)». Para el autor que no se deja engatusar del todo por su mala conciencia, la emancipación de la obra no representa su transformación en una suerte de bienes relictos con relación a la “espiritualidad del trabajo artístico”. No se asemeja al desgarramiento de una traición filial. Tampoco equivale, en el aspecto de la “materialidad” de la obra, a la enajenación de sus derechos de autor. (Roa Bastos 1991: pp. 91) Antes de proseguir y quizás amortiguando el salto, explicaremos ciertos aspectos que hacen al desarrollo del proceso cultural paraguayo. Como es sabido, no todos los países atraviesan simultáneamente el mismo proceso de desarrollo económico sino que lo hacen de distintas maneras y con distintos ritmos, lo que conocemos conceptualmente como de ley de desarrollo desigual. Es difícil, además, sustraerse a la realidad histórica de la dependencia latinoamericana y más aún a la dominación por partida doble que ejerce el sub-imperialismo brasileño sobre Paraguay. Como sabemos, la división del mundo en países adelantados y atrasados, según el resultado del encuentro desigual en el marco del sistema de dominación imperialista, también prohijó una serie de potencias regionales. Sin embargo, la evolución de la ‘economía mundo’ ha demostrado que países atrasados, aún hinterlands sojeros como el nuestro, complementan su atraso con los últimos avances de la sociedad capitalista. De ahí surge el desarrollo combinado, que demostró Trotsky en Resultados y perspectivas con el ejemplo de Rusia. Pero para no quedarnos solo con la excepción revolucionaria, también los Estados Unidos son ejemplo de otro tipo de desarrollo combinado: el industrial más avanzado del planeta combinado con la ideología más retrograda para todas las clases. Ateniéndonos a esta ley, por las particularidades del proceso de conformación de la burguesía paraguaya como sujeto histórico, la literatura y el arte del Paraguay tuvieron sus primeras y limitadas manifestaciones con el gobierno de Carlos Antonio López. Así pues, en el plano de la economía, la acumulación primitiva de capital (que se dio durante este gobierno pero que fue posible gracias a la defensa de la independencia y la integridad territorial del gobierno del dictador Francia), el problema fundamental del régimen lopizta estuvo planteado a partir de la oposición entre los intentos de preservar lo propio y los de imponer lo ajeno. Como lo advierte Ticio Escobar: Entre otros problemas, la modernidad plantea uno inevitable: las disputas, asimetrías y “destiempos” ocurridos entre el arte hegemónico, a cargo de las metrópolis centrales, y el producido por las periferias condicionados por los modelos metropolitanos. Estas tensiones originan desplazamientos, reacomodos y reformulaciones que, en muchos casos, dan como resultado productos nuevos, marcados siempre por sus orígenes diversos y por el esfuerzo que exige la conversión intercultural (2009: p. 375) Estas manifestaciones estuvieron mediadas por las particularidades originarias de esta oligarquía y su proyecto, que no pasaba de ser un ambicioso programa. Liberal en lo económico y conservador en lo político institucional a fuerza de mantener rígidamente la disciplina interna, la burguesía lopizta, ligada al poder del estado, alcanzó un incipiente desarrollo en aquellos años, lo que alcanzó al Paraguay para colocarse en ventaja respecto de sus vecinos. Sin embargo, este desarrollo no fue motorizador de modernas instituciones democrático-burguesas y menos aún de una literatura y arte acordes al rol histórico que llevaba adelante esta clase social. Aún así, ya durante la guerra y quizás debido a ello mismo, con el surgimiento del periodismo bélico en lengua guaraní y los grabadores de esa misma prensa, podemos atisbar los inicios de eso que hace a la particularidad de nuestra cultura nacional, el arte alternativo (tal como lo entiende Martin Lienhard) como único viable e integrador3. Este desarrollo quedará silenciado tras el genocidio de la Triple Alianza, logrando sobrevivir tan solo algunas manifestaciones del arte indígena y popular, ambas cauteladas por su propia debilidad política. Si consideramos que nuestra literatura, que no ha sabido responder a las necesidades de la sociedad en que funciona, soterrada por una pesada losa de dictaduras liberales y coloradas, pudo generar una obra cumbre de la literatura mundial como la de Augusto Roa Bastos, la confirmación de esta ley queda estipulada en la praxis. Esta obra ha significado un gran paso adelante y ha valido por un sinfín de regresiones de una elite intelectual sin atributos. Sin más, la narrativa paraguaya de la actualidad, impactada por lo que se ha dado en llamar la cultura de la imagen, ha acometido durante estos últimos años la tarea de entrar al redil de la globalización imperialista sin que ese fehaciente esfuerzo signifique una búsqueda de modernización de la propia cultura paraguaya. De resultas, en un universo saturado de discursos mediáticos, el rasgo combinatorio de desarrollo tecnológico ha potenciado nuestra insularidad de manera inversamente proporcional a la mala conciencia de artistas colonizados que visten a modo de frac y galera, un sobreactuado cosmopolitismo. Tanto ha sido su afán usurero que siquiera han atinado a desplegar algún tipo de mirada crítica a la forma en que estas tecnologías transforman nuestras subjetividades y nuestras sociedades. De allí como ciertas innovaciones, si es que podemos tomarlas como tales, por su trivialidad, se agotan en la mera enunciación o en la primera vez que se ponen a prueba. 4. Hurreros de la vacuidad Si entendemos que la literatura es un edificio del espíritu construido sobre los fundamentos de los hechos económicos, políticos y sociales, no hay nada más saludable que la actitud de lúdica descortesía de las nuevas generaciones. Es una realidad objetiva que las tradiciones que no se renuevan constantemente se anquilosan, se osifican. Vale señalar, sin embargo, que la búsqueda a contrapelo de la tradición no puede atentar contra las fauces nutricias del universo mítico, aquellas que reafirman la memoria histórica de la colectividad. Es inadmisible aceptar en el baile de máscaras de la posmodernidad, la novedad reciclada de los viejos enemigos de la cultura nacional. La eclosión de lo que se conoce con el nombre de “editoriales cartoneras” se da a partir de la irrupción de Eloísa Cartonera, creada y capitaneada por el escritor argentino Washington Cucurto (pseudónimo de Santiago Vega) en 2003 como respuesta a la crisis del neoliberalismo en Argentina. Al calor de puebladas y semi-insurrecciones, las cartoneras se esparcieron a lo largo y ancho del continente. También en Paraguay, por supuesto, donde aparece Yiyi Jambó en 2007. Aunque similar a sus hermanas precursoras en lo que atañe a ciertas pautas estéticas, la paraguaya, que no estuvo ligada a la acción directa ni a ninguna experiencia de auto-organización de las masas, se caracteriza por su liberalismo ideológico, formalmente anarco-individualista y macarthysta a full. Alentando la producción de textos en portunhol selvagem, idiolecto brasiguayo mezcla de portugués, español y guaraní, el creador de la primera cartonera paraguaya, fue Douglas Diegues. A él se sumaron Edgar Pou y Cristino Bogado que aportaron todo su empeño para la eclosión de una camarilla gestora atada al negocio editorial de libro cartonero, al que dispone como rampa merchandising de la industria editorial. Así llegamos al libro que bajo el sello de Santiago Arcos, editorial del circuito filo-universitario de la UBA, se postula como la única representación de la joven literatura del Paraguay: Los chongos de Roa Bastos. La antología realizada (selección, introducción y notas) por Sergio Di Nucci (alias Bruno Morales, profesor y novelista plagiario), Nicolás G. Recoaro y Alfredo Grieco y Bavio, tiene como principal promotor, sin embargo, al gran capitán Cristino Bogado. El programa de este rejunte sigue un poco la afirmación de Dilthey (“nosotros tenemos razón porque somos jóvenes”) agregando a ella otras bagatelas justificadoras. Los chongos de Roa Bastos enfrentan la desestructuración social, la migración del mundo rural y las mutaciones alucinadas del Paraguay de nuestros días. Sus personajes bailan al ritmo cumbiantero y cachaquero de los barrios populares, de sus narradores oímos las voces laterales del mundo capitalino y la historia de viejas urbanidades en ciudades cada vez menos rústicas (Contratapa de Los chongos de Roa Bastos) Ligados como parasitas al tronco de la mayor figura de la literatura paraguaya, el factor aglutinante de la antología, es la trivialidad. El impulso mismo de la novedad viaja a lomo del nombre del finado, lo cual imposibilita cualquier parricidio. Antes al contrario, vende una victimización que al margen de poder ser tratada como testimonio, sólo tendría valor, si realmente no fuese literatura y la cuestionase. Pero el odio al tirano, ciertamente, les ha dado un pequeño coraje y con él se han congregado en la invocatio como un grupo de adolescentes que juegan al juego de la copa. Caracterizando a Roa Bastos como “el mejor escritor argentino que escribió sobre Paraguay”, el conjuro para democratizar la cultura no pasa para estos escritores por la soberanía política, la jerarquización del guaraní como lengua literaria, la recuperación de los grandes mitos de la oratura popular e indígena, ni menos aún por los programas reformistas de alfabetización e inclusión social, sino por la simbiosis entre la cultura de la pobreza y el multiculturalismo. Lo cierto es que de pergeñar un verdadero parricidio, habrían necesitado un montaje, una escena del crimen (al menos el teatro de Hamlet), pero lo que nos culmina sugiriendo el gesto es poco menos que un chascarrillo. La chicana no sostiene un cambio de paradigma, tampoco sostiene la carcajada. Por eso luego, pasando revista al ‘entre nos’ de la literatura paraguaya, los antologuistas revelan su posición y sus objetivos. La operación se devela un chisme de doña Ángela Rodríguez-Alcalá, la vieja babosa liberal: La existencia y subsistencia de un único escritor internacional poco renuente a abandonar esta posición explica el titulo de esta antología. Dos de las mayores figuras literarias, el poeta Carlos Villagra Marsal y el novelista Rodríguez-Alcalá han resentido la noche lateral a la que ese brillo los destinó. Acaso haya sido más notable el oscurecimiento en el caso de Rodríguez-Alcalá: sus novelas, entre las mejores que se escribieron en castellano en las últimas décadas iberoamericanas, son poco leídas fuera del país. (Di Nucci, Recoaro y Grieco y Bavio 2011: pp. 10-11, las negritas son nuestras). Lo cierto es que la crisis del concepto clásico de estilo y de género ha trocado por el de hibridación multimediática del arte; la individualización en masa y espectáculo. Ergo, el simulacro estético y la banalización de la cultura, son los signos que prevalecen desde los centros a las periferias del capitalismo tardío. Así, los chongos impelen al Paraguay trámites de visado para el ingreso en la época actual como otrora los liberales-positivistas requerían la eliminación de las rémoras cretinistas (el guaraní, el comunitarismo) para entrar al redil de la civilización. La fascinación que sienten por las nuevas tecnologías, a riesgo de la irrelevancia, acompaña el apogeo de la cultura rápida, de fácil consumo. Y antes que espacio posible para lo múltiple y lo diverso, es decir, un lugar heterogéneo, de entrecruce de lenguajes, recaen en lo que Carlos Luis Torres denomina “la percolación de lo banal”, donde “lo epidérmico sustituye fácilmente el centro y la vacancia dejada por la unión imposible de varias teorías es ocupada de forma desafortunada por la ‘palabreja’” (2004). Como sea, los textos producidos en castellano, portugués, guaraní o en su hibridación para nada salvaje, no responden al deseo de una reafirmación identitaria de corte anti-colonialista. Sus bases están en la triple-frontera, en la literatura mau. Tampoco los berretines de arandu bailantero constituyen una crítica al orden social. Estos recursos de “no estilo” sirven, al contrario, como plafón instrumental contra la solemnidad de la cultura estatal paraguaya. No es gratuita, desde ya. La campaña de la “anti-solemnidad” de los chongos, subsidiaria del lenguaje de Crónica y el Popular, medios que alientan intereses nada populares, se religan a una moral lumpen semi-intelectualizada e ahijada de la mercadotecnia. La rebeldía de los cartoneros paraguayos se acota en llevar los principios pequeñoburgueses hasta el paroxismo, la filosofía de la pequeña burguesía desclasada que se refugia o busca desesperadamente en el individualismo una tabla de salvación. El casting despiadado y tempestuoso convocó al puberío intelectual, cerebral, brillante. Pero también al ala librepensadora y contaminada de ideas foráneas, modernizadoras, globalizantes, la representada por la muchachada femenina. El gremio de travestis también envió a su embajada de letradas o letrados. La mafia homo, apelando a uno de los interminables tentáculos de sus turbias influencias y ramificaciones, como era de esperarse copó y atiborró la antesala de espera al noviciado. Más de un francotirador, literato inédito y cool, y aún los seguidores de los narradores de culto y más under, hicieron acto de presencia. Los lacanianos, hartos de vegetar entre su maraña de galimatías, su enrarecido olor a secta y su solipsismo lingüístico, y que se habían desaguado, como última terapéutica reformista, hacia la literatura, batallaron con sus pelucas rojizas y sus pieles de astracán por los pasillos kafkianos del intempestivo certamen literario. Los vendedores de huevos caseros en los colectivos sin aire, los cantantes de cachaca con letras engageés, los políticos trashumantes, los cambistas desempleados por la sempiterna crisis económica, las amas de casa sin suerte y simplemente hartas de comprar boletas de bingos y loterías y de jugar a la quiniela, lucieron sus escasamente glamorosas siluetas de eternos rezagados y su look de victimas sin redención por el atestado local. Los revendedores de ka’a y nevado enarbolaron su léxico tribal y su fonética callejera y actualísima… (Bogado en Los Chongos de Roa Bastos 2011: pp. 25-26). Los grupos de avanzada perciben cómo la solemnidad cultural ahoga y congela, impide el acceso nutrido a su trabajo, detiene la creación de un público. Lo que convierte al júbilo culturalista —orgía de esta tradición de lo nuevo— en fiesta cumplida en el vacío, es la ignorancia pública de los factores profundos de transformación: la tecnología y el cambio creciente de los sistemas políticos en el mundo entero. Si para Josefina Ludmer, pope de la crítica a la que los jóvenes se sienten cercanos, estos textos “no admiten lecturas literarias; no importa si son buenas o malas, ni si son o no son literatura, con lo cual se instalan en un régimen de significación ambivalente que es precisamente su sentido”, para nosotros, que bregamos por la construcción de nuestra literatura y no creemos ni por asomo que se haya alcanzado en Paraguay la época de la autonomía literaria, este aparato crítico deviene una inconsistente sarta de disparates4. Charles Bronson estava enamorado de Paraguaylândia y estaba dispuesto a matar ou morir. Lo importante era inventar nuebamente el Paraguay, la Sociedad sin Estado, y en eso llegaban los Kachikes Guaraníes acompañados del Antropólogo Don León Cadogan. Yo les dí la bienvenida a los Kachikes Guaraníes y al Antropólogo Don León Cadogan y com Charles Bronson nos semtamos em círculo en la Plaza de los Desaparecidos. Yo le explicaba rápidamente el plan al Antropólogo Don León Cadogan y a los Kachikes Guaraníes. Íbamos a atacar antes del amanecer, antes de que canten los gallos de los Voláis. Em pocos minutos de reunión, yo, Charles Bronson y los Kachikes Guaraníes ya estábamos decididos que antes del amanecer invadiríamos el Palazio de López y el Comando em Jefe Militar y la Radio Primero de Marzo y el Sistema Nacional de Televisione y devolveríamos al Paraguay al estado de Sociedad sin Estado… (Diegues en Los Chongos de Roa Bastos 2011: pp. 197- 198). Esta escena, valga como ejemplo, banaliza uno de los posibles ejes trasculturadores de la literatura paraguaya, las fauces mismas de esa posibilidad. No solo la oratura guaraní como probable substrato de la literatura de nuestro país sino también la potencialidad política del pensamiento indígena. Diegues ignora al campesinado como sujeto revolucionario, como principal contingente de pautas y valores que hacen a nuestra identidad amenazada (justamente por el colonialismo brasileño), sino que acompaña el rechazo del campesinado con un cuento perdulario. La misma aparición de Cadogan, no en forma de fantasma (metáfora marxiana aborrecible para un chongo) ni vivo en la historia del relato que lo que justamente propicia es la huida de la historia. Es una aparición más bien hologramática, fría e inocua, y en ese sentido de menor importancia que el mentado Charles Bronson (bien podría haber sido Chuk Norris, deidad de las tribus freakies) que es el propulsor de eso que no es peripecia ni llega a tener la fuerza retozante de las amenazas de un borracho. 5- Oñembopu Campamento Con la certeza de que la representación de las marginalidades no ha conseguido destrabar esta costumbre empacada que seguimos llamando literatura, la tarea de los escritores se refuerza y se dificulta. Dividir a la literatura paraguaya entre urbana / rural, no es más que otra puerilidad; toda literatura es urbana y política y se erige en rededor a los distintos anillos de poder de la ciudad letrada. Por otra parte, salvo que no queramos acatar los presupuestos de la mímesis, nadie puede desconocer que la misma urbanidad asunceña está compuesta de un sinfín de características propias de la ruralidad guaranítica. Los presupuestos cosmopolitas de los chongos son -y no por sana elección- una recreación desopilante del universo casacciano, donde los personajes (pongamos sus símiles de La babosa: Ramón Fleitas, Willy Espinoza, y aún don Félix Cardozo), impostan una urbanidad tan formal y endeble que no resiste dos tragos de caña o un verano en Areguá. El pretensioso cosmopolitismo estalla por los aires en testimonios de extranjeros que no se interesan en Paraguay ni como filatelistas. Tal el caso del relato de gira de Noel Gallagher que reprodujo ABC color el 11 de Mayo de 2012. En él, el rockstar inglés describe situaciones que para nosotros podrán ser cotidianas pero para un británico son muy extrañas: “En un momento estábamos volando sobre una especie de ruta doble y una jodida vaca simplemente apareció en el medio del camino... ¡Una jodida vaca de verdad... casualmente, dando un paseo! La evitamos y nos dio esa mirada que dan las vacas y nos mugió como diciendo ‘cuida tu velocidad, gringo’”, relató el ex integrante de Oasis. Entre otras cosas curiosas que vio, cita: “un gimnasio totalmente funcional simplemente ‘allí’ al costado del camino, muchas motocicletas descompuestas, un grupo de gallinas... en el medio del camino (probablemente buscando a la vaca), un aparentemente infinito ejército de jóvenes en los semáforos sosteniendo bananas (vendiendo presumiblemente), algo que parecía un taller de reparación de autos / tienda de mascotas y alguien transportando un caballo en la carrocería de una camioneta, todo eso viajando sobre baches del tamaño de una piscina” (ABColor 11/ 05/ 2012). Volviendo a lo importante, las grandes dominaciones culturales, económicas y políticas se establecen mientras permanecen los factores de dominación lingüística. Ergo, como dijera Meliá: “(…) un pueblo que se des-lengua, es un pueblo que se des-piensa, se des-dice, y finalmente se des-hace” (1997: p. 39). El burdo experimento que los chongos llaman portuñol salvaje, reafirma su distancia de las prácticas de hibridación que concretamente efectiviza el habla popular, y refuerza esa ideología que apela a suprimir y superar mediante la mezcla idiomática y cultural el antagonismo entre dominante y dominado. No creemos que esto le suceda al pueblo paraguayo (aunque la posibilidad se apoya en la violenta magnitud del enemigo colonialista); pero sí creemos, en cambio, que les sucede a estos jóvenes escritores. El problema no es solamente de resolución formal. Aunque existan textos que traten de la opresión política, económica y cultural, y reproduzcan la experiencia paraguaya en términos simbólicos y míticos, al hacerlo en la lengua de dominación se alejan irremediablemente del público al que tenían por destinatario de sus ficciones. La obra narrativa de Roa Bastos no es la excepción; él fue sumamente consciente de ello, como lo atestigua su famoso prólogo a Las culturas condenadas. Desde El trueno entre las hojas, crónica de una huelga triunfante y una insurrección derrotada, su obra no es sino un exitoso fracaso (tal como lo prefigura ese primer relato de la insurrección) donde la dimensión ética, aún cuando empalma con la estética, no puede superar los cercos de la diglosia. ¿Qué hacer para proporcionar a esta “literatura sin pasado” –se problematizaba Roa– su pasaje al porvenir, su proyección a la universalidad, sin el influjo de una viviente tradición? Tal vez apoyarla en los niveles más altos de la literatura americana, de la que se halla a medias segregada. Esto es lo que, en la práctica, se ven obligados a hacer los poetas y narradores del destierro. Pero entonces, en la misma medida de sus logros técnicos o artísticos, tal escritor paraguayo “va camino a perder su identidad”. La carencia de signos competentes de la literatura paraguaya hará cada vez más difícil comprenderlo dentro de ésta. ¿Puede haber mayor fracaso? (1991: p. 51) Las elecciones del gusto no nos deben engañar; desestimar los problemas de nuestra cultura, solo sirven como pauta publicitaria a los funcionarios del estado. Podemos creer que el teatro popular en guaraní, desde Julio Correa y Centurión Miranda hasta la actualidad, la poesía tangará, escrita y cantada, el cancionero (desde los cantos de estacioneros a Emiliano, nuestro José Hernández), los versos de Juan Maidana, Ramón Silva, Miguelángel Meza, Zenón Bogado Rolón, Gregorio Gómez Centurión, las crónicas de Rubén Rolandi, los relatos de Tadeo Zarratea y –mención aparte- la épica en verso de Carlos Martínez Gamba, son un intento de pergeñar un arte que reflexione, de sentido y coherencia a nuestra colectividad. Ese corpus, en verdad, aún no hace la literatura paraguaya pero lo celebramos como una hermosa posibilidad. No en vano, ese camino sembrado de derrotas, tal como describió Lenin el de la revolución, es el único viable para alcanzar la victoria. --------------- Bibliografía Corpus: AA.VV (2011) Los chongos de Roa Bastos, Buenos Aires, Santiago Arcos editor. Bibliografía consultada: ABColor (2012) “Paraguay, un país de locos”, en ABC color, Artes y Espectáculos, Asunción, 11 de Mayo de 2012. http://www.abc.com.py/edicion-impresa/artes-espectaculos/paraguay-un-pais-de-locos-400300.html Amaral, Raúl (1984) Escritos paraguayos, Asunción, Mediterráneo. AA.VV. (2002) Desafíos de la ficción, Alicante, Cuadernos de América Sin Nombre n° 7, Universidad de Alicante. Bareiro Saguier, Rubén (2007) Diversidad en la Literatura de Nuestra América, II volúmenes, Asunción, Servilibro. Barrett, Rafael (1988) Obras Completas, Asunción, RP ediciones/ ICI, IV tomos. Introducción, compilación, bibliografía y notas de Miguel Ángel Fernández. Benisz, Carla (2012) “El realismo profundo de Roa Bastos. 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mardi 5 juin 2012

LES GROUPES DE COMPETENCES : LA MISE A MORT ANNONCEE DES ENSEIGNANTS DE LANGUE ET DE LEURS ÉLÈVES

LES GROUPES DE COMPETENCES : LA MISE A MORT ANNONCEE DES ENSEIGNANTS DE LANGUE ET DE LEURS ÉLÈVES L'idée des groupes de compétences n'est pas nouvelle puisqu'elle dérive du CECRL, publié par le Conseil de l'Europe en 2001 : http://eduscol.education.fr/cid45678/cadre-europeen-commun-de-reference.html Elle était jusqu'à présent expérimentale mais on nous l'impose pour la rentrée 2010. Tout d'abord, si l'on entre dans Google cette recherche, on constate que sauf exceptions, par exemple celle d’une courageuse collègue d'espagnol du Lycée Voltaire, à Paris XI, Montserrat Comas : http://www.mediapart.fr/club/blog/montserrat-comas/300110/faut-il-vraiment-appliquer-la-reforme-des-lycee-est-ce-vraiment-le#comments On ne trouve en ligne que des visions faisant l'apologie de cette méthode, émanant du Ministère, d'Eduscol et de professeurs de langue, désireux de se faire valoir par ce biais... En fait, de quoi s'agit-il? Nous devrions évaluer à chaque rentrée, -en globalisant les résultats sur trois langues, donc dans trois matières différentes, du jamais vu-, les compétences langagières de nos élèves de seconde, à partir de cinq axes: - compréhension de l'écrit - expression écrite - compréhension orale - expression orale (ponctuelle ou en continu) - interaction Ensuite, en fonction des résultats, on regrouperait les élèves selon leur compétence la plus forte*a, on leur ferait travailler à partir de celle-ci, (pour les valoriser, dans l'esprit de la pédagogie actionnelle), les 4 autres compétences, en cinq cycles successifs.... L’année se retrouverait donc divisée en cinq périodes, correspondant aux 5 compétences, et s'étalant en général entre chaque période de vacances, à partir de la Toussaint. Mais le plus grave ce n'est pas ça -car ce genre de système pourrait s'envisager en classe entière et ne serait pas trop contraignant et sans doute bien plus efficace- mais c’est bel et bien ce saucissonnage de l'apprentissage qui est lamentable. En effet, il est plus judicieux en fait de travailler les cinq compétences tout au long de l'année, pour que cela soit porteur à long terme!!!*b Le plus anti pédagogique dans cette histoire, et complètement inhumain de surcroît, c'est bien le regroupement des élèves en groupes de compétences, et donc fatalement l'explosion de la structure classe en langues, avec la perte de tous les liens affectifs qu'on tisse avec nos élèves tout au long de l'année. Nous aurions, dans mon lycée par exemple, une heure tous les 15 jours en classe entière, une heure en module par semaine -ce qui n'est pas prévu dans la réforme- et pour le reste, nous aurions cinq groupes différents d'élèves, sélectionnés sur cinq secondes différentes, une autre heure par semaine… Mais la "pédagogie" de l'horreur ne s'arrête pas là, une fois le niveau acquis dans chaque compétence: A2 en espagnol et B1 en anglais, on devrait recommencer le "brassage"*c des élèves, et constituer de nouveaux groupes, ou pire encore, les élèves solliciteraient eux-mêmes les changements de groupe, comme s’ils pouvaient être conscients de leurs niveaux à cet âge !!!! Imaginez un instant ce que ça représenterait en travail supplémentaire, non statutaire, pour les profs de langues, pour la recherche de documents adéquats, pour les trois évaluations annuelles, les réunions de concertations entre collègues, pour définir les contenus et les approches des cours, sans compter la grille finale de type CECRL à remplir pour chaque élève, à la fin de chaque année jusqu'au bac!!! Dans cette logique, les notes disparaîtraient, on devrait classer les élèves en trois niveaux: acquis-non acquis-en cours d'acquisition, ce qui constitue un énorme paradoxe pour ceux qui prétendent à travers cette méthode mieux évaluer le niveau ou les compétences de l'élève... Les épreuves traditionnelles du bac disparaîtraient aussi, le problème c'est qu'on ne nous dit pas par quoi elles seraient remplacées, impossible donc de se projeter sur le long terme1. Il s'agit donc d'un véritable massacre pédagogique, tant des élèves que de leurs enseignants, du mépris le plus total des adolescents, regroupés comme du bétail*d, et surtout de leurs professeurs, qui verraient leur temps de travail multiplié au bas mot par deux, sans aucune compensation évidemment... De plus, que va donner un changement radical de nos méthodes de travail si nous ne sommes pas intimement convaincus de son bien fondé? C'est très simple, le message ne passera pas auprès des élèves... Enfin, le niveau de seconde est le plus fragile au lycée, c’est une année charnière et bien des évolutions ne se sont pas encore faites dans les têtes des élèves. Ils ont déjà le plus grand mal à comprendre l'alternance hebdomadaire des modules, qu'en sera-t-il des passages d'un groupe de compétence à l'autre2? On imagine déjà le désastre... A l’heure ou la droite vient de perdre lourdement les Régionales, il serait peut-être temps qu’elle s’interroge sur les peurs justifiées que provoquent ses réformes à répétition -destructrices des libertés individuelles, du social et de l’éducation- si elle ne veut pas perdre dans un avenir proche, le peu d’électeurs qui lui restent… Car, que l’on soit un parent d’élève de droite ou de gauche, on voit bien à la lumière de cet article, ce qui attend nos enfants, si on ne réagit pas rapidement... Eric Courthès (professeur agrégé d’espagnol depuis 1993) eroxa_courthes@hotmail.com Le 21 mars 2010 Révision post sarkoszienne, le 05 juin 2012 1: Aujourd'hui, en mai 2012, après la parution du BO inique du 24 novembre 2011, http://www.education.gouv.fr/pid25535/bulletin_officiel.html?pid_bo=26014 on en sait beaucoup plus, nos élèves des sections générales devraient passer en 2013, une épreuve de compréhension orale au second trimestre et d'expression orale en fin d'année, un écrit de type final classique compléterait la série. On pourrait admettre le bien fondé de ce renforcement de l'oral mais avec des effectifs réduits et en rétablissant les horaires de langue antérieurs à la réforme Allègre de 2003. Dans le cas contraire, avec deux heures par semaine en LV2 en terminale, on n'a pas les moyens de cette réforme, 3 épreuves au lieu d'une, l'imposition du CCF, la disparition du bac comme épreuve anonyme, toutes les dérives que cela engendrerait, sans compter toutes les heures de cours qui disparaîtraient du fait de l'organisation de cette épreuve orale sur le temps de cours, etc On n'en finirait jamais d'énumérer les dangers de ces mesures intolérables... 2: Là encore, les chiffres sont éloquents, le taux d'absentéisme des élèves en GC est multiplié par deux dans mon lycée, beaucoup en profitent pour s''absenter car il ne s'agit pas de leur classe, il ne s'agit pas de leur prof habituel, de leurs camarades de classe, ils ne viennent donc pas en cours, ou s'amusent á rater les contrôles, sachant que la vie scolaire est dépassée par l'hétérogénéité des groupes et leurs changements incessants... *a: Il semblerait bien plus logique de leur faire travailler leurs points faibles; et qu'en sera-t-il des élèves qui sont compétents dans les cinq domaines, ou plus graves, qui ne le sont dans aucun, on les met où???!!! De même, que se passera-t-il dans la tête d’un élève qui n’aura pas pu sortir du groupe des faibles, un bon tiers des effectifs… ???!!! Devra-t-il supporter jusqu’à la fin de ses études cette étiquette dégradante… ???!!! *b: Imaginez en effet ce que ça donne pour l'élève de ne faire de la compréhension orale par exemple que sur les six premières semaines de l'année, au lieu d'en faire régulièrement, une fois par semaine, tout au long de l'année, sur 36 semaines de cours… *c: Ce terme est de l'un des défenseurs de la réforme, que je préfère ne pas nommer pour ne pas perturber sa conscience professionnelle dans l'avenir, si tant est qu'il en soit doté… *d: On retrouve bien là l'habituel fantasme de la droite, le fichage de la population dès le plus jeune âge et toutes ses dérives possibles...

samedi 19 mai 2012

La colección de orejas de Esteban Bedoya Por José Vicente Peiró Barco.

ABC color 2012 Servicios Archivo Clasificados Facebook Twitter RSS Iniciar sesión Registrarse 19 de mayo de 2012 14:00 (Actualizado hace 10 min) 26 °C Despejado G. 4.330 DOLAR COMPRA G. 4.420 DOLAR VENTA banco atlas Inicio > Edición Impresa > Suplementos > Cultural > La colección de orejas de Esteban Bedoya 06 de Mayo de 2012 La colección de orejas de Esteban Bedoya Por José Vicente Peiró Barco. Cuando alguien ha leído El Apocalipsis según Benedicto no puede dejar de sentir interés por su autor, Esteban Bedoya, y sus posteriores publicaciones. Aquella obra, genuinamente esperpéntica y original, nos reproducía un mundo en los infiernos de la realidad para construir un compendio de lo que conocemos como crisis del catolicismo, que no es más que una transformación más de las mentalidades en nuestra sociedad. Pero no se detenía solamente en esta cuestión: avanzaba la propia crisis moral del neocapitalismo posindustrial en que ahora tratamos de sobrevivir. Ello sin eludir el examen sociológico del Paraguay, como en el cuento Villa Elisa, un análisis crítico sobre la corrupción, el arribismo y el amiguismo como sustrato temático de una trama fantástica, en la que se suceden acontecimientos sobrenaturales en la casa del título. Heredero de autores capitales del siglo XX, como Borges o Cortázar, y del humor de raíces cervantinas, sabe convertir la realidad en una trama fantasiosa, provista de causalidad y dotada de una verosimilitud literaria cuadrada. / ABC Color. La publicación de su nueva novela (por cierto, en Australia, dato curioso aunque no increíble por ser su residencia actual) es una grata noticia. Su título es atractivo: La colección de orejas; mención que evoca aquella historia de Ascasubi cuando puso a Isidora la Mazorquera a admirar la colección de orejas de unitarios que poseía Manuelita, o la de Dos falsas novelas de Ramón Gómez de la Serna, y su relación con el fetichismo macabro. Aquí, la colección de orejas buscada es un leitmotiv del que salta la historia principal. Como en otras narraciones, Esteban Bedoya parte de una misteriosa anécdota, el encuentro de un periodista suizo, Leandro Manfrini, con un misterioso hombre de negro que lleva un colgante con una oreja, para desentrañar una historia enmarañada en el trasfondo político stronista. Sin embargo, es el misterio del indio blanco el que ocupa el centro vehicular de la narración lo cual la dota de unos cimientos férreos y bien armados. El cervantinismo de la historia, texto dentro de texto (en palabras de Eric Courthès, “la novela es una red de textos imbricados”), metaliterariedad del narrador al conocer a Manfrini, está sustentado por un argumento repleto de tramas no tan dispersas como aparentemente podría apreciarse en una lectura superficial. La historia del indio blanco salta a la relación con la mujer negra que protege a uno de los protagonistas de la represión del régimen dictatorial, y a partir de ahí a otros sucesos unidos alrededor de la unión matrimonial planteada entre la hija de la familia Palavecino, Antonia y Fernando, hijo único de doña Serapia, matrona de la familia. La historia se alambica hasta el punto de rayar en un bizantinismo moderado, bien resuelto en función de la relación entre los personajes y cierto nihilismo alejado del escepticismo. Este indio albino legendario nos recuerda la forja de nuestras mentalidades en la mitología. Su entrada en la vida corriente no perturba; más bien, revela las carencias de la buena familia. Porque en el fondo Esteban Bedoya nos remite al fracaso como destino humano; sobre todo al fracaso moral convertido en motor de los actos. El hecho de que el matrimonio no pueda consumirse por la homosexualidad de Fernando y de que Antonia sea una mujer de carácter acaparador que ordena más que organiza, es una representación de la frustración de la pequeña sociedad y de la familia entendida como vehículo de bondad y unión. Bedoya firma una denuncia explícita de la violencia mostrándonos ambientes desagradables sin ningún pudor, pero con plena justificación. Así, vemos cuadrillas paramilitares que se dedican a cortar orejas de los indígenas mbyá y guardarlas como trofeos de conquista. Sin embargo, la enigmática presencia del doctor Mengele, el famoso médico nazi, abre un interrogante acerca de la naturalidad o artificialidad del indio albino: ¿mito o realidad? Es esta presencia de elementos anormales, o al menos diferentes a nuestros cánones vitales, la mejor fortaleza de la novela. Quizá hubiera estado más conseguida la explicación del mito del indio albino del primer capítulo si no hubiera sido explicativo y se hubiera forzado más el discurso con ficción pura. Hay momentos en que se recurre a la saga, como la historia de los Palavecino. Pero se rompe con la trasgresión sexual del desnudo de Cristino. El artista sometido por la joven Antonia descubre un mundo de depravación que aleja el pensamiento familiar de cualquier tradición heredada, hasta hacer chocar la moral y las costumbres. Esteban Bedoya no sujeta sus personajes a cánones establecidos: los libera del yugo de la influencia social y familiar para individualizarlos según su propio carácter. Les permite escapar de la protección paternalista de un narrador omnisciente castrante. El indio albino, nacido en la selva, entra en el mundo asunceno cuando es contratado de criado de una familia patricia, los Pavón-Grisini, que van labrando su riqueza por medio de su posición dentro del Partido Colorado en el poder, hasta el punto de ser una de las familias defensoras del régimen dictatorial. Otro aspecto positivo de la obra es que el indio albino no se ajuste al modelo del buen salvaje, nacido fuera de la “civilización” y educado por las elites dominantes, aunque en realidad el autor huye de los conceptos tradicionales de la aculturización indígena con acierto narrativo. De hecho, los abusos sexuales que sufre por parte de los miembros de la familia Pavón-Grisini desmitifican esta idea: la depravación contrasta con las buenas costumbres exhibidas de cara al exterior. A pesar de que Cristino violó a Antonia de niña y de que fue maltratado por Mengele, no hay maniqueísmo ni sentimentalismo en el tratamiento del personaje, así como tampoco sobrevuela un mensaje moral con respecto a su comportamiento. En realidad, su universo está rodeado de inmoralidad. El indio acaba siendo protagonista televisivo y de ahí es “reinsertado” en la selva para “recuperar sus derechos” gracias a la fundación de la familia, clara ironía sobre la moral imperante. Sin embargo, nos atrae más en la novela la imbricación de las pequeñas historias de cada personaje con el argumento global. Diríamos que el indio Cristino es un conductor, pero en realidad el resto de los personajes son igual de interesantes. Los episodios humorísticos de su retorno al contacto con otros indígenas, como por ejemplo las “galletas coquito” con los acampados en la Plaza Uruguaya o el exterminio de las aves del gallinero, sumados a los de su vuelta con los mbyá y su borrachera del reencuentro, se alternan con la crítica irónica a las intrínsecas relaciones con el poder. La conversación entre Garcilazo y el senador, con las palabras escritas en Suiza por el periodista Manfrini, revelan todo un mundo subterráneo donde la política común se sustituye por los intereses personales. Personajes como Cañete están perfectamente trazados; gozan de autonomía pero sin escapar del discurso. Sin embargo, muchos de ellos son engullidos por las situaciones de la novela, sobre todo cuando son violentas. La enigmática llegada a casa de los Pavón del oficial Estigarribia para cerrar el caso de su marido demuestra el grado de nepotismo de los privilegiados existente en la sociedad paraguaya y la impunidad con la que actúan. El final, entre la añoranza del olvido de mitos como el Pora o el Luisón aprovechando la desaparición de Cristino de la memoria colectiva, redondea una novela a tener en cuenta; una novela donde se hace patente la idea del humor como estrategia de denuncia de la realidad. La anécdota policíaca del comienzo y la búsqueda del coleccionista de orejas acaba siendo solapada por los personajes variopintos de la novela. Violaciones, situaciones macabras, pero también cómicas, muestran la degeneración del individuo. En el desenlace, el periodista Manfrini y Antonia siguen su camino a pesar de amarse en sueños, y el narrador hace balance de la procedencia de las historias compiladas. La escritura de Bedoya no posee límites. La novela podría ser acusada de disparatada o de contener secuencias inverosímiles incluso. Nada más lejos de la realidad, puesto que es en ello donde reside su estilo propio y la potencia de su discurso. Con esta novela destaca el olvido de una cultura indígena, pero sobre todo la dislocación de unas mentalidades oblicuas por su disfunción entre pensamiento y acción, sobre todo en relación con la tradición moral y la actuación personal en el universo político de los intereses personales. La colección de orejas posiblemente no sea tan tenida en cuenta en el futuro como la rupturista y llena de imposturas El Apocalipsis según Benedicto, pero sí la tendrán en cuenta el lector y la crítica como una novela inolvidable. HERRAMIENTAS Facebook Twitter Enviar por mail Tamaño de texto Imprimir nota Reportar error ¿Querés recibir las noticias nacionales e internacionales más importantes? Enviá ABC al 22292 desde tu Tigo, Personal o Vox. 1. Ministros de Sudamérica, en integración... 2. La Reina de la alegría 3. Facebook hace historia en su inicio en bolsa,... 4. Alarmante índice de homofobia en Paraguay 5. Chofer no deja abordar bus a pareja de ciegos 6. 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vendredi 11 mai 2012

'' Le tonnerre entre les feuilles'', Augusto Roa Bastos, Orizons Editions, Paris, juin 2012

Dentro de poco, saldrá en Orizons Editions, en París, mi última traducción de Roa Bastos: '' Le tonnerre entre les feuilles'', gracias al apoyo de su director, Daniel Cohen: "> Es una obra maestra de Roa y la más bilingüe de todas, es un honor para mí ser la persona que le permita al publico francés descubrir esa joya hispano guaraní... Éric Courthès
Augusto Roa Bastos LE TONNERRE ENTRE LES FEUILLES Traduction, notes et préface d’Eric Courthès Augusto Roa Bastos LE TONNERRE ENTRE LES FEUILLES Traduction, notes et préface d’Eric Courthès Illustration de couverture de Carlos Meyer A Hérib Campos Cervera, mort loin de sa terre. Le tonnerre tombe et demeure entre les feuilles. Les animaux mangent les feuilles et deviennent violents. Les hommes mangent les animaux et deviennent violents. La terre avale les hommes, et elle commence à rugir, tel le tonnerre. (D’une légende aborigène.) PRÉFACE : UNE ÉCRITURE ENTRE MORT ET VIE Les auteurs ont coutume de réserver cet espace paratextuel à un tiers ; dans le cas de ce recueil de contes paraguayens, celui-ci aurait dû être un spécialiste de l’œuvre de Roa Bastos maîtrisant parfaitement les deux langues et les deux cultures en jeu : espagnol et guarani. Mais je vous avoue qu’exceptée Milagros Ezquerro, beaucoup trop occupée par ailleurs, ou Alain Sicard, déjà en retraite, je ne vois pas à qui j’aurais pu confier cette tâche… Pris par le temps et d’autres obligations, je me vois donc contraint de m’auto-préfacer, ce qui ne changera pas grand-chose à mon habituelle situation de chercheur-traducteur-écrivain errant et solitaire, digne de faire partie des plus grands laboratoires de recherche mais indigne d’une chaire, aux yeux de ceux qui dirigent le lamentable système des vrai-faux concours de maîtres de conférences en France… L’œuvre de Roa Bastos m’occupe depuis plus de dix ans, depuis ma rencontre avec le Maître en son domicile d’Asunción, en septembre 2000, j’ai publié de nombreux articles universitaires et des essais dans ce domaine, ce qui m’autorise je crois à donner un point de vue averti sur cette œuvre, la première en prose publiée par Roa Bastos, en 1953, à Buenos Aires. On a coutume de déceler dans les premières œuvres des auteurs leurs racines et leurs sources et celle-ci ne faillit pas à la règle. On a déjà l’environnement bilingue et rustique du Guairá, qui servira ensuite de cadre à Fils d’homme. Un personnage de nain comme celui de Simón Bonaví dans la dernière nouvelle éponyme Le tonnerre entre les feuilles, est clairement une anticipation négative du personnage du conte Nonato, publié dans Moriencia, en 1969, qui était déjà réapparu dans Fils d’homme, en 1960 et finira sa course dans Contravida en 1994, sous les traits du Maître Gaspar Cristaldo. On a déjà aussi en germe les principales obsessions de l’auteur, le guarani, le bilinguisme, la dualité, l’humanisme révolutionnaire d’un personnage comme Solano Rojas mais surtout cette capacité endotextuelle de ré-écrire son œuvre de Roa, -qu’il qualifia de « poétique des variations’ dans la fameuse note de Toulouse de 1982, qui introduit la dernière version de Fils d’homme-, et de pratiquer une forte auto intertextualité. On remarquera en effet dans ceux-ci que certains personnages traversent les histoires, comme Miguel Vera dans Fils d’homme, c’est le cas par exemple du gaucho Timó Aldama, emporté par le tourbillon de la tornade à la fin de L’œil de la mort, -le père de Poilú, personnage d’un autre conte du même titre-, qui renaît sous les traits de Críspulo Gauto dans le conte suivant, qui atteint encore le conte d’après, Audience privée, et finit son étrange course de mort et de vie dans L’excavation1, pris là-encore dans la fatalité et le tourbillon de la mort2. Car s’il est un thème qui domine dans cette œuvre, c’est bien la mort, qui d’ailleurs n’est jamais définitive, et va de pair avec la renaissance endotextuelle de la fiction, on peut citer l’exemple d’Alicia Morel, dans La tombe vivante, dont le squelette apparaît au sommet d’un guapo’y3 quinze ans plus tard et ramène à la surface l’histoire fantastique du Yasy Yatéré dévoreur d’enfants. La mort et l’écriture sont les deux fondements de la poétique de Roa, souvent d’ailleurs, on ne sait pas quoi penser du sort de certains personnages qui restent suspendus à la fin des récits dans des limbes entre la vie et la mort. C’est le cas de Pirulí dans le conte éponyme, frappé violemment à la tête par sa mère ou de Felipe, l’idiot du village lapidé par les habitants du village dans Les rogations, de Víctor Saldívar, dans Le prisonnier ou encore de l’enfant anonyme « mort ou endormi » de Cigarettes Mauser, mais surtout celui de Solano Rojas4, qui malgré sa mort physique dans Le tonnerre entre les feuilles survit à travers la musique de son accordéon et joue son amour pour Lune-Blanche-Gretchen, au-delà de sa disparition. La mort n’est que l’autre face de la vie5 et débouche sur la fiction dans cette magie textuelle, tout comme dans Fils d’homme, où l’on découvre à l’avant-dernière page que l’œuvre que l’on vient de lire n’était que le journal d’un lieutenant mort pendant la Guerre du Chaco, ou encore mieux dans Moi le Suprême où l’auteur s’installe d’emblée dans la conscience survivante du Dictateur perpétuel du Paraguay, José Gaspar Rodríguez de Francia. On pourrait encore en parler pendant des pages mais il vaut mieux je crois laisser au lecteur « autonome et non moins fictif » tel que le qualifie Roa dans la dernière Note du Compilateur de Moi le Suprême, la mission de se créer sa propre vision de ses fantastiques prosopopées. Il notera sans doute tout comme moi que la mort obéit au « terrible mystère du hasard6 », que les faits, même les plus triviaux, sont « fixés à l’avance »7, terrible fatalité qui abolit presque la disparition des corps, car l’âme, guarani s’il en est8, ne disparaît jamais complètement, c’est le cas de celle de Solano et d’autres personnages dans l’œuvre de Roa et c’est ce qui lui donne, à travers ses multiples palingénésies textuelles, son caractère éternel….

mercredi 25 avril 2012

Hernán Rivera Letelier en Tahití

JUEVES 24 DE MAYO DE 2012 LYCEO AORAI PIRAE TAHITÍ C.D.I. 15h-17h CONFERENCIA DE HERNÁN RIVERA LETELIER SOBRE ''EL FANTASISTA'', Alfaguara, 2006 ENTREVISTADO POR LOS ALUMNOS DE ESPAÑOL ESPECIALIZADO DE 1L Y TL GRACIAS AL AMPARO DE LAN CHILE TAHITÍ BIENVENIDOS A TODOS LOS ENAMORADOS DE LA CULTURA LATINOAMERICANA
AGENDA DEL GENIO DURANTE LA SEMANA: Miércoles 23 de Mayo de 8h30 a 10h30 : Lycée Paul Gauguin (estudiantes de literatura). Miércoles 23 de Mayo de 14h00 a 16h00 : Dedicatorias en Odyssée. (todo público). Miércoles 23 de Mayo de 18h00 à 19h30 : Université de la Polynésie française.(todo público). Les envío informaciones sobre Hernán RIVERA LETELIER, el escritor chileno Ganadror del Premio Alfaguara 2010 de la mejor novela en lengua española con "El arte de la resurección" y que estará con nosotros en Tahiti gracias a la colaboración del Sr Alfonso LUNA, gerente de la compañía aérea LAN CHILE Internacional que nos ofrece esta joya de la literatura latinoamericana por unos días según el programa siguiente : Miércoles 23 de Mayo : Desde las 08h30 hasta las 10h30 : encuentro con los estudiantes y los profesores de español del Lycée PAUL GAUGUIN. Lugar : Nuevo Comedor del LPG. Desde las 14hoo hasta las 16h00 : Firmas y dedicatorias de sus obras. Lugar : Librería ODYSSEE en Papeete. (libros en venta : versión francesa únicamente). Desde las 17h30 hasta las 19h00 : Conferencia /encuentro con el público (entrada libre para todos con traducción al francés) Lugar : Biblioteca de la Universidad de la Polinesia Francesa. Jueves 24 de Mayo : Desde las 15h00 hasta las 17h00 : encuentro con los estudiantes y profesores de español del Lycée Aorai. Todos los profesores libres de compromisos pueden asistir a todos estos eventos ya que son libres de entrada y al contrario, será una oportunidad única de encontrar a uno de los mejores escritores latinoamericanos del momento en vivo y en directo. Contamos con su presencia. Serge Bagat CMI d'Espagnol en Polynésie Française. Tel/fax : 00.689.58.28.91 Portable: 00.689.30.08.91 Biografía de HRL : Hasta los once años vivió en la ciudad de minas de salitre de Algorta, trasladándose entonces a Antofagasta donde ejerció variados trabajos. Durante tres años viajó por Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Argentina, asentándose a su regreso en la ciudad Pedro de Valdivia, donde terminó el bachillerato y se licenció como profesor de enseñanza secundaria en el INACAP. Ha conseguido en dos ocasiones (1994 y 1996), el premio del Consejo Nacional del Libro. Se inició escribiendo poesía y relatos cortos, para posteriormente dedicarse a la novela, caracterizada por su fuerza y originalidad expresiva, con personajes de gran realismo. En 2010 se hizo con el Premio Alfaguara con su novela El arte de la resurrección. Su novela La Reina Isabel cantaba rancheras fue premiada por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura en 1994, y es una de las obras literarias de más vasta difusión de la narrativa chilena reciente. El mismo Consejo premió dos años después Himno del ángel parado en una pata. A éstas le siguieron: Fatamorgana de amor con banda de música (1998), Premio Municipal de Novela; el libro de cuentos Donde mueren los valientes (1999); Los trenes se van al purgatorio (2000); Santa María de las flores negras (2002). Canción para caminar sobre las aguas (2004), Romance del duende que me escribe las novelas (2005), El Fantasista (2006), Mi nombre es Malarrosa (2008) y La contadora de películas (2009). En 2001, Rivera Letelier fue nombrado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras por el Ministerio de Cultura de Francia. Portada de El Escritor de Epitafios EBOOK El Escritor de Epitafios 2012 En esta novela, sutil y luminosa, Hernán Rivera Letelier hace un rescate del café como lugar emblemático de la literatura. Portada de Los trenes se van al purgatorio EBOOK Los trenes se van al purgatorio 2011 Cuatro días y cuatro noches duraba el viaje del Longino, el tren Longitudinal Norte que atravesaba la pampa llevando a cientos de viajeros, algunos con más esperanzas que otros Portada de Canción para caminar sobre las aguas EBOOK Canción para caminar sobre las aguas 2011 Reedición de las aventuras y desventuras de Cristo Pérez y Brando Taberna, dos desarrapados hippies chilenos, en su vagar por el país. Portada de Romance del duende que escribe canciones EBOOK Romance del duende que escribe canciones 2011 Portada de Fatamorgana de amor con banda de música EBOOK Fatamorgana de amor con banda de música 2011 En Pampa Unión, el pueblo más cascabelero del desierto, surge una extraña historia de amor entre Bello Sandalio y Golondrina del Rosario. Portada de Himno del ángel parado en una pata EBOOK Himno del ángel parado en una pata 2011 Himno del ángel parado en una pata explora, a partir de la mirada de un adolescente, la dura pero exultante lucha por la supervivencia, su aprendizaje del amor, la cita en los sueños y en la vigilia con una tenaz fantasmagoría Portada de Santa María de las flores negras EBOOK Santa María de las flores negras 2011 Mediados de diciembre de 1907, bajo un sol abrasador, una muchedumbre de obreros pampinos —con mujeres y niños— emprendió una larga caminata desde sus oficinas salitreras hacia Iquique a reclamar por mejores condiciones de vida y de trabajo. Portada de La Reina Isabel cantaba rancheras EBOOK La Reina Isabel cantaba rancheras 2011 La Reina Isabel es la prostituta más famosa de todo el desierto, la gran querida, la soberana absoluta de las noches atacameñas. Amada y adorada por los pampinos, cada uno de ellos tiene una historia que contar sobre sus amores. Portada de El arte de la resurrección El arte de la resurrección 2010 Premio Alfaguara de Novela 2010 «Por primera vez y después de muchos años, algo nuevo y original en la literatura latinoamericana.» Magazine Litteraire · Otros formatos: Ebook Portada de La contadora de películas La contadora de películas 2009 Toda la magia del cine en una novela original y llena de encanto. · Otros formatos: Ebook Portada de El Fantasista El Fantasista 2007 Llega un personaje inolvidable, un verdadero mago con el balón. · Otros formatos: Ebook

jeudi 12 avril 2012

Relatos con talento, El Apocalipsis según Benedicto, de Esteban Bedoya, por Mercedes Guirado

LIBROS (1) Relatos con talento El Apocalipsis según Benedicto, de Esteban Bedoya
HE tenido la fortuna (que debo enteramente a las condiciones de Michael Gamarra como editor y como gran difusor de buenas obras), de que llegara a mis manos este volumen del escritor, además de diplomático, arquitecto y otros creativos quehaceres, Esteban Bedoya, nacido en Paraguay y como lo atestigua suliteratura, ciudadano del mundo. Cuenta la edición, en sus páginas finales, con un comentariodel profesor Roy C. Boland y me apresuro a afirmar que ese excelente colofón puede eximirnos de más análisis, porque rescata y señala todo cuanto hay de interesante, de original y de buen hacer en cada uno de los cuentos. Pero me permitiré abundar, sólo por el egoísta afán de mostrar mi propia satisfacción al encontrar una pluma excelente en nuestro idioma, que tanto amamos. Bedoya me parece tan escritor como pintor: en cada historia traza unas pinceladas que nos colocan de inmediato en el ambiente y en los colores en que se mueven sus personajes. El Apocalipsis según Benedicto –como bien afirma Boland– es novela corta. Y tiene largo aliento. Con finura de bisturí diplomático, nos interna por los vaticanos rincones y, con gracia y sin miedo a la transgresión, idea una situación tan ingeniosa, humana y sorprendente, que bien podría ser tenida en cuenta por alguna mente abierta de miras (aunque ya sabemos que ello noabunda en esos sacros recintos). Luego, en Los González Espino nos sumerge con garra de crudo narrador en el mundo brutal del terro rismo de Estado en la Ar gentina. Y cuando se aden tra en los ambientes sutiles y oníricos de El camino interior, pone como marco el dulce paisaje suizo. Cie rra Bedoya esta entrega con una entretenida historia, Vi lla Eloísa, por los meandros del cinismo, el arribismo y la corrupción en Paraguay, con fuerza y expresividad que otorgan vida real a los personajes. Lo antes dicho: al cabo del disfrute de los cuentos, Roy Boland nos regala las llaves para adentrarnos con más plenitud todavía en el libro del escritor, que nos devuelve el optimismo acerca de la literatura en castellano, con orígenes latinoamericanos. . MERCEDES GUIRADO Hontanar – abril de 2012